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viernes, 3 de septiembre de 2021

SPARGANIUM ERECTUM

Sparganium erectum           Liscas    
Las plantas que dan nombre a El Liscar: las liscas
   
Sparganium erectum           Liscas
         Me ha recordado Luis, y con razón, que hace tiempo he dejado de añadir plantas al blog. Me he debido de quedar suspenso y pasmado, por estar una segunda temporada alejado de las flores y la vida del pueblo. No me ha ocurrido, no, como a Manuel Vicent, quien se quedó absorto, según me hizo creer, envidiando la proximidad de una mariquita que recorría el autorretrato de Durero en el Prado. En mi caso, me he quedado estupefacto al ver que el humedal de las fuentes de El Liscar se había convertido en un pedregal sin liscas: ha desaparecido el liscar que daba nombre al lugar. 
Y si en ese lugar no hay lisca alguna, las generaciones jóvenes ya no sabrán a santo de qué ese pedregal y la cantera aneja se llaman El Liscar.
    
Sparganium erectum           Liscas
En otras zonas de la Península, las liscas se llaman: boligoiak (euskera), bova (catalán), platanarias (gallego y castellano), debido, quizá, al parecido que tienen sus frutos con las bolas de semillas colgantes de los plátanos de sombra. En esta zona, al este de Navarra y al norte de Zaragoza, más de un topónimo con el nombre de El Liscar debe de responder a la presencia de estas plantas en Arboniés, Castillonuevo, Lobera de Onsella, Biota, Ejea o Loarre, según se detalla en el mapa de TopoHispania. 
¿Seguirán esos espacios con liscas o les habrá ocurrido lo que al nuestro, que los habrán desecado?
    
Sparganium erectum           Liscas

Pues bien, las liscas no son árboles, sino plantas acuáticas, propias de terrenos encharcados. ¡Y claro! Si quitas el charco, te quedas sin liscas. Así que no podrás ver que son plantas monoicas: que tienen los estambres y los pistilos separados en dos tipos de flores en la misma planta. Hay quien estima que es un avance biológico en la evolución de la separación de sexos; pudiera ser, chi lo sa. Y esto supone que haya insectos que hagan de celestinas, llevando el polen de unas flores a otras. En las liscas, es una polilla quien hace esta función, la Archanara sparganii, aunque no es el único insecto interesado en saborear las liscas. Aquí, con dos…, un banco y una mesa han sustituido a un histórico ecosistema.

Sparganium erectum           Liscas

Hace años, cuando en esa zona había huertas, las liscas eran tan abundantes que se recortaban por la fiesta patronal para cubrir el paso por las calles de la procesión de las reliquias, que solía ser por mayo. El fervor popular no era óbice para que, tras la poda, brotaran exuberantes, dando cobijo a una nutrida colonia de ranas, cuyo croar servía de fondo a las conversaciones de los grupos que, “a la fresca”, formábamos en las calles. Este año, en la esquina de casa o en sentados en la plaza no hemos llegado a oír de noche el croar a coro de las ranas: otro “daño colateral”. 
Al menos, la campana del reloj automático de la torre de la iglesia nos recuerda machaconamente cada cuarto de hora de la noche, que… ¡mañana será otro día!
   
Sparganium erectum           Liscas
    No hay duda que esa forma de floración ha de servir para producir semillas que lleguen a germinar en el humedal, quizá aprovechando la bajada del nivel de agua que se da en verano. Pero, por si las condiciones no son propicias repetidamente, las liscas se reproducen también por estolones. Espero que alguno haya quedado bajo el gravillón y que aproveche la humedad de las lluvias de estos días, o del agua que le llegue en otoño, para rebrotar. 
He visto que varias capas de cascajos a orilla del Aragón no han impedido a un par de liscas mostrarme sus flores y frutos estos días. ¡A ver, pues!

Sparganium erectum           Liscas
De buenas intenciones urbanizadoras está empedrado el infierno desnaturalizado

Sparganium erectum           Liscas

martes, 26 de enero de 2021

ERODIUM CICUTARIUM

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos
     
Un geranio a imagen del largo pico de las garzas

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos

“Por supuesto, ver el jardín en enero significa que lo estás imaginando en junio. El trastorno que has sufrido al ver el jardín cuando no te lo esperabas, se agudiza al ver dos jardines a la vez, con el verano sobrepuesto a esta escena invernal; aquella mañana fue fácil, porque el sol estaba en todas partes y se oía el piar de los pájaros que se bañaban en él.” Doris Lessing – El otro jardín   

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos
    
Durante este enero pandémico, y por limitaciones de movilidad territorial, no he llegado a ver los ribazos, graveras, bosquetes, laderas y riberas del pueblo, terrenos con variadísima flora, ahora latente; flora que, por diversas razones, se reduce de año en año. Haré como la señora Lessing y me los imaginaré floridos en verano y sin las alteraciones infringidas a la vegetación que da nombre a la fuente del liscal; vegetación, las liscas (Sparganium erectum), desatendida por desconocida. 
¡Ay, que me pongo depre! ¡Hala, a remontar el vuelo como las garzas (erodium, en griego)!
    

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos
       
Precisamente, será en espacios yermos donde florezcan estos geranios en primavera: los geranios-pico de garza o alfilerillos; con su expansión circular mantendrán húmedos lugares áridos y coloreando de verde y malva, incluso la gravera próxima a la tolva de la calera. Es lo que pasa con los resilientes, que se ocupan de tareas abominadas o cubren espacios inhóspitos, dando otra oportunidad a la vida social o natural. Esto debe de ocurrir, por lo que he sabido, en el desierto de Sonora donde ya había otros erodium. La llegada y expansión de los cicutarium ha acrecentado la humedad, estimulando con ello el crecimiento de los autóctonos, incrementando el volumen vegetal y la fauna que de ella se alimenta en el desierto norteamericano.
¡Vamos, que ha resultado una integración en toda regla!
    

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos

El nombre, erodium, responden a la forma de los cinco frutos de cada flor, que se alargan en forma de alfiler o pico de garza y se retuercen en forma helicoidal al separarse. La observación de este curioso proceso de dispersión, quizá diera pie ya en la antigüedad para imaginar herramientas que sirvieran para barrenar, como lo hacen estas débiles semillas que perforan el suelo para germinar. Bien es cierto que los giros de los alfilerillos pico de garza son infinitamente más sofisticados que nuestras barrenas o torniquetes y utilizan para su diseño saberes físicos y matemáticos, como las ininteligibles ecuaciones de Frenet, Kreysig - Crenshaw y otros, desconocidas hasta hace veinte años, ante las que no tengo sino decir: amén y amén. ¡Ah! Y con el mínimo costo energético.
¡Como para dudar de la sabiduría de la naturaleza!
    

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos
    
Ahora llego al nombre de la especie: cicutarium; que recuerda al consabido veneno, la cicuta, que obligaron a ingerir a Platón, acusado de pervertir a la juventud por enseñar a desmitificar las divinidades. Pues no, este geranio con pico de garza es planta forrajera que no contiene coniína, el componente más venenoso de la cicuta (Conium maculatum). El nombre se debe solamente a la coincidencia en la forma de las hojas. Sin embargo, esta especie de geranio pico de garza ha tenido desde antiguo usos medicinales saludables, ¡y más que puede tener! 
     

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos
     
Y así veo que, en tratamientos fitosanitarios, se emplean extractos de estas plantas para el control del escarabajo de la patata, del gusano de la yema del tabaco o la oruga de la mariposa de la col. 
Así mismo, el conocimiento de los componentes extraídos de los aceites esenciales explica los efectos antibacterianos y antimicóticos de su aplicación en la terapéutica tradicional para el tratamiento de dolencias digestivas, disfunciones menstruales, tratamientos contra hongos o como diuréticos. 
Y en tiempo de pandemia vírica, hay constancia de la actividad antivírica de sus componentes, por estimular la producción de interferón que interfiere, como su nombre indica, el desarrollo de procesos virales y cancerígenos.
¡Caramba! ¿No será un supermedicamento de amplio espectro?
      

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos
    
Cantaré el “resistiré” mirando a esta planta, resistente a la aridez y a la enfermedad

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos

martes, 8 de febrero de 2022

LINUM MARITIMUM

Linum maritimum
 Los colores fulgurantes de los linos de verano vistos por un gatito

Linum maritimum

Un gatito, sentado a la orilla arbolada de un río recurvado, contempla el entorno con gesto admirativo. Luego, salta y corre entre los juncos; se detiene a observar el revoloteo de una mariposa; se fija en las flores multicolores, rodeadas de abejas y trepa por las ramas, quizá, de un aliso. Por fin, se planta ante una niña que lee sentada conta el tronco y le suelta: “Este planeta no está nada mal”

Linum maritimum
Son las encantadoras viñetas de Ricardo Liniers publicadas en el EPS nº.2367, que las supongo imaginadas, por qué no, a orillas del Irati o el Aragón, los ríos que enmarcan Liédena. Justamente, en la zona despejada del Refugio de Pescadores se desarrolla una tupida y variada vegetación que deja ocultos los cascajos y el agua de la orilla que los refresca. Entre esta multitud de plantas, florecen en verano estos linos amarillos de hojas pareadas, que van girando su orientación a medida que ascienden buscando la luz.

Linum maritimum
Tengo que advertir que esta exposición a la luz veraniega durante todo el día no es conveniente ni para las personas ni para estas plantas, por mucho que la orilla herbosa del Aragón tenga su punto de frescura. La niña de la viñeta hace bien en sentarse a leer a la sombra de un árbol. Pero, estos linos, que no pueden desplazarse a la chopera próxima, optaron por dotarse de protectores solares, antes de inventarse las sombrillas y las cremas factor +50: los flavonoides

Linum maritimum
Los flavonoides, por tanto, son los protectores mediante los cuales las plantas se defienden de los rayos ultravioletas (UV), que de otra forma alterarían su composición genética, la de ellas y a la nuestra, produciéndonos cáncer. Por si uno sólo no fuera suficiente, estos linos se han dotado de dos flavonoides, si no de más, descubiertos ya hace más de cincuenta años en las universidades de Wurzburgo (1968) y Munich (1972) y denominados flavoglicósidos. En este medio siglo, la investigación de estos compuestos se ha desarrollado de tal manera que, en los tubos de cremas fotoprotectoras, aparece una lista de sus componentes larguísima e ininteligible, que no llego a ver sino con lupa.
 
Linum maritimum

Me resulta chocante que el nombre específico de este lino se refiera al mar (maritimum), cuando las aguas del Aragón han de rodar cientos de kilómetros hasta llegar al mar. Quizá se deba a que Linneo, que así la llamó, supo que su área de desarrollo se circunscribía al clima mediterráneo occidental, que se extiende hasta estas riveras. Este reducido espacio ha debido de influir para que Agencia Medioambiental Europea (AEMA) la considere como vulnerable. De hecho, en zonas litorales de Valencia y Baleares se ha constatado su desaparición y tratan de reinstalarla y estudiar las mejores condiciones de su cultivo y de la conservación de sus semillas. 

Linum maritimum

¡Ojalá, estos linos vuelvan a florecer y no resulten arrasados como las liscas de El Liscar!

Linum maritimum

domingo, 28 de noviembre de 2021

CLEMATIS VITALBA

Clematis vitalba  
Gruesas lianas colgantes, con larga historia sanitaria
    
Clematis vitalba  
        Al acercarme esta vez a la fuente del liscar, ahora convertida en pedregal sin liscas, he creído oír, horrorizado, un lejano alarido  reflejado en la roca caliza. Pero, pensándolo bien… no, no; ¡qué va! Ha debido de ser que se llamaban los colgados en la pared o, más bien, el eco imaginado del remoto grito de Tarzán al lanzarse asido a una liana. 
Sí, sí; eso ha debido de ser: me he acordado de Tarzán al ver la mata de clemátides que crecen allí mismo, en el arranque del Camino de la Piedra. 

Clematis vitalba  
        Estas plantas, que forman matas espesas en El Liscar o en Entrambasaguas, son trepadoras (clematis en griego) que se valen de los troncos y ramas de chopos, alisos, arces o sauces y demás arbolado de la ribera del Irati para alargar varios metros sus tallos. Estas lianas tienen con frecuencia un grosor considerable y pueden servir para colgarse de ellas a imitación de Tarzán. Bien es cierto, que desestimo ser yo mismo su imitador por sospechar que terminaría o mojado o dolorido, al romperse, no la liana, sino la rama de la que pende. 

Clematis vitalba
        Sí, me sorprende ver lianas de este calibre junto al Irati o colgando en las hayas de la cara norte de la sierra de Leyre. Pero, no menos me sorprende que en euskera se hayan nombrado con hasta ocho términos en sus variantes dialectales (aihen zuria, autina, metu, ayen-bedarra, ezkerrayen, aixeneskerra, hurukagei, biribaza), varios de ellos relacionados con la idea de sarmiento trepador, como los zarcillos de la vid (vit-alba/blanca). Quizá, este interés por identificar nominalmente a estas clemátides se deba al extendido uso medicinal que tenía desde muy antiguo.

Clematis vitalba
        Ya el médico griego Dioscórides dejó constancia de su empleo en su libro De Materia Medica, según se ha podido saber por las sucesivas traducciones: al árabe en tiempos de Abderramán en siglo X en Córdoba, al latín por Nebrija en siglo XVI y al castellano por Andrés Laguna. Durante diez y siete siglos este vademécum médico lo recomendaba porque: “ataja el flujo del vientre y la disentería, mitiga los dolores que afligen a la madre, quita el dolor de los dientes, socorre a los mordidos de la serpiente, su simiente majada y bebida con agua o aguamiel purga la flema y la cólera; sus hojas aplicadas en forma de emplasto adelgazan las asperezas del cuero; y échase en adobo con el lepidio para comer”. 
¡Vamos, que ni el bálsamo de fierabrás!
   
Clematis vitalba
        Más aún, en siglos posteriores, siglos de las luces, se ha seguido recomendando el empleo de tan milagroso remedio. Se aplicó, pues, para estimular la circulación sanguínea de la piel, así como para tratar pústulas y úlceras, afecciones reumáticas, para inflamaciones osteoarticulares y neuralgias o como febrífugo y calmante del dolor. Como ocurre con otras plantas consideradas medicinales, la multitud de sus componentes bioquímicos hace que tengan efectos tan diversos y contradictorios que han terminado por desaconsejar su empleo, incluso tópico, por los graves efectos tóxicos de algunos de ellos y el estudio de las propiedades efectivas de otros de estos elementos.

Clematis vitalba        Episyrphus balteatus  
        Todo esto les trae sin cuidado a los insectos que se acercan a las flores para surtirse del polen y contribuir a la fecundación de las clemátides que visitan. Los entomólogos de la S.C.N. Gorosti me indicaron que el insecto posado sobre la flor es una mosca con camuflaje de avispa, es decir, una sírfide, grupo de insectos que también ayudan a controlar plagas, ahorrando pesticidas.
 
 Clematis vitalba  
        Y, para terminar, no ha de faltar otro gran naturalista antiguo, Teofrasto, que refirió en su Historia de las plantas (libro V, 9.6 – pg. 321) otra utilidad de los tallos sarmentosos de las clemátides: servir de astillas para encender fuego. 
¡Y qué no sabíamos de esto de chavales!

Clematis vitalba
Orillas selváticas del Irati, aún intransitables.
¡Ojalá por muchos años guarden su encanto!

Clematis vitalba

lunes, 23 de junio de 2025

LINUM BIENNE

Linum bienne
Los linos también son para el verano
 
Linum bienne
    Nuevamente, con el verano, vuelvo a ver vestir camisas y pantalones de lino, frescos y con buena transpiración. De lino, o de hilo, como se decía cuando los hilos aún eran de lino o lana y el algodón o las fibras sintéticas no habían copado todavía la mayoría de las hilaturas. Hace milenios el lino bienal (Linum bienne) “se domesticó” en Oriente Medio para producir una nueva especie con tallos más altos y raíces más oleosas y así aprovechar más eficazmente las propiedades de los linos. En Liédena ya no se cultiva lino, pero con frecuencia te encuentras con los silvestres que, domados, trabajados y trenzados, serán los tejidos a los que conviene el eslogan de A. Domínguez “la arruga es bella”.

Linum bienne

    Pese a contar este lino con tanto pedigrí, no fue reconocido por Linneo, sino que tuvo que esperar quince años a que el jardinero jefe del Real Jardín Botánico de Kew, Philip Miller, incluyera su nombre y descripción en la octava edición de su Diccionario de los botánicos. Quizá entendiera Miller que aquellos linos pálidos, adorno de algunos rincones del jardín, eran algo más que otra de las variedades de linos usados (usitatissimum) en la industria textil. Y acertó; los linos pálidos eran sus antecesores silvestres que florecen todavía indómitos por buena parte de Europa y tienen una dotación genética más variada.

Linum bienne
   
    Y así es como los he visto por numerosos sitios del pueblo, normalmente húmedos, como me ha ocurrido en la proximidad de la fuente de El Liscar. Las alteraciones que ha sufrido este humedal han hecho desaparecer las liscas (Sparganium erectum) que dan nombre al lugar, pero no ha logrado, sin embargo, que cientos de estos linos dejen de colorear este singular espacio del municipio. Se me ocurre que estos linos también podrían estar en el jardín de casa; con permiso de la jardinera familiar, por supuesto.

Linum bienne
     Claro está que, cuanto antes, tendré que pasar a recoger semillas, linazas, y escoger un rincón húmedo para sembrarlas. ¡Ah! Hablando de linazas, tengo pendiente dar una mano de aceite de linaza a la madera de las ventanas. El cultivo de este lino está, además, en razón del empleo de sus semillas. Con el aceite que se obtiene del prensado de las linazas se impermeabiliza la madera de ventanas y puertas para asegurar su durabilidad, pero he de repetir la operación regularmente. Veré si consigo el aceite del tipo crudo con secantes, que es el que mejor penetra y se seca pronto. 
¡Uf, qué trabajo para el verano!


Linum bienne         Semillas en el interior

    Pues bien, resulta que el aceite de linaza tiene empleos muy, muy diversos. Veamos: sirve de aglutinante del serrín y polvo de corcho para hacer el linóleo que cubría los suelos y los impermeabilizada desde que lo patentara en 1863 Frederick Walton hasta mediados del S.XX, cuando decayó su empleo. Nada tiene que ver con estos empleos industriales su uso alimentario por su contenido en omega 3. Además, sus antiquísimos empleos en medicina popular se ven ahora confirmados por la farmacia actual como suavizante de mucosas, laxante, reductor de triglicéridos y grasas que inciden en el colesterol, y con su uso externo, alivia forúnculos y dermatitis. ¿Suficiente?… pues, ya vale.


Linum bienne
    
El milenario empleo de este lino puede caer en el olvido, 
hasta que su esplendor te hace parar a observarlo
    
Linum bienne

sábado, 16 de octubre de 2021

MENTHA AQUATICA

Mentha aquatica

El recuerdo de la fragancia de la menta no cae en el olvido

Mentha aquatica
         El liscar del pueblo, como quedó dicho, ha dejado de ser un humedal para ser un desolado pedregal al costado de la cantera, en beneficio, pudiera ser, de la escalada en roca. Este desastre ecológico, además de liquidar las liscas que daban nombre al lugar, tiene otros daños colaterales: la desaparición de varias especies de insectos de ambientes húmedos, el silencio de los cantarines vertebrados anfibios y la eliminación de otras especies vegetales: el té de roca, la escrofularia canina o la menta acuática, verbigracia.
  
Mentha aquatica
    Hay que agradecer, sin embargo, que nuestros munícipes traten de velar por nuestra salud impidiendo que nos mojemos los pies y ampliando la oferta deportiva: trepar por paredes rocosas o hacernos recorrer más de cinco kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, para poder disfrutar del aroma de las mentas, sitas a orillas del Aragón a la altura del refugio de pescadores. Un recorrido diario, con subidas y bajadas pronunciadas a lo largo de más de diez kilómetros, es un estupendo ejercicio para mantenernos en forma y que tiene la añadida recompensa de poder recolectar abundante menta, condimento de platos saludables.
   
Mentha aquatica
    Quizá, nuestros munícipes también desconozcan que la menta acuática disfrutaba de una antiquísima protección imperial, que se remonta a los tiempos no tan bárbaros de Carlomagno. Entre las normas con rango sancionador, capitulaciones, que impuso para el buen funcionamiento de las villas de su imperio, se detalla la obligación del cultivo de 94 plantas, incluyendo árboles frutales y plantas textiles. Entre estas plantas figura la menta acuática con el nombre de sisimbrium, nombre que Linneo, siglos después, aplicaría a un género distinto de plantas con flores de cuatro pétalos. 
Este singular listado da noticia de los vegetales que servían ya de alimento en la Alta Edad Media.
   
Mentha aquatica
    Pero, esta planta interesó, mucho antes que a Carlomagno, a más de una decena de especies de insectos, cuyos sofisticados nombres han registrado los naturalistas asturianos. Y no deben de estar todos, porque sobre esta menta acuática suele andar por aquí a otra pareja de escarabajos de brillantes colores haciendo por la vida. 
    Ahora, además, también interesa a los laboratorios productores de artículos de limpieza del cabello: al parecer las cualidades de los elementos bioquímicos de estas mentas reducen los efectos adversos que sobre la piel produce la contaminación del aire de las ciudades.
   
Mentha aquatica
    Al uso tópico de esta menta, hay que añadir las aplicaciones farmacológicas de sus compuestos fenólicos por su propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, así como su valor protector de las células hepáticas, según determinadas investigaciones. Por si fuera poco, se ha constatado su interés para el tratamiento eficaz de algún cáncer de piel
    Estudios de otro tipo se han fijado en el valor antibacteriano de esta menta, para aplicar los resultados a la conservación de lácteos fermentados y con resultados altamente satisfactorios
    ¡Pues no tenía buen ojo el señor Carlomagno!
   
Mentha aquatica
Y ahora que se buscan puntos atractivos  de encuentro, 
¿para cuándo un huerto en el liscar con multitud de plantas imperiales?
   
Mentha aquatica