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sábado, 16 de octubre de 2021

MENTHA AQUATICA

Mentha aquatica

El recuerdo de la fragancia de la menta no cae en el olvido

Mentha aquatica
         El liscar del pueblo, como quedó dicho, ha dejado de ser un humedal para ser un desolado pedregal al costado de la cantera, en beneficio, pudiera ser, de la escalada en roca. Este desastre ecológico, además de liquidar las liscas que daban nombre al lugar, tiene otros daños colaterales: la desaparición de varias especies de insectos de ambientes húmedos, el silencio de los cantarines vertebrados anfibios y la eliminación de otras especies vegetales: el té de roca, la escrofularia canina o la menta acuática, verbigracia.
  
Mentha aquatica
    Hay que agradecer, sin embargo, que nuestros munícipes traten de velar por nuestra salud impidiendo que nos mojemos los pies y ampliando la oferta deportiva: trepar por paredes rocosas o hacernos recorrer más de cinco kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, para poder disfrutar del aroma de las mentas, sitas a orillas del Aragón a la altura del refugio de pescadores. Un recorrido diario, con subidas y bajadas pronunciadas a lo largo de más de diez kilómetros, es un estupendo ejercicio para mantenernos en forma y que tiene la añadida recompensa de poder recolectar abundante menta, condimento de platos saludables.
   
Mentha aquatica
    Quizá, nuestros munícipes también desconozcan que la menta acuática disfrutaba de una antiquísima protección imperial, que se remonta a los tiempos no tan bárbaros de Carlomagno. Entre las normas con rango sancionador, capitulaciones, que impuso para el buen funcionamiento de las villas de su imperio, se detalla la obligación del cultivo de 94 plantas, incluyendo árboles frutales y plantas textiles. Entre estas plantas figura la menta acuática con el nombre de sisimbrium, nombre que Linneo, siglos después, aplicaría a un género distinto de plantas con flores de cuatro pétalos. 
Este singular listado da noticia de los vegetales que servían ya de alimento en la Alta Edad Media.
   
Mentha aquatica
    Pero, esta planta interesó, mucho antes que a Carlomagno, a más de una decena de especies de insectos, cuyos sofisticados nombres han registrado los naturalistas asturianos. Y no deben de estar todos, porque sobre esta menta acuática suele andar por aquí a otra pareja de escarabajos de brillantes colores haciendo por la vida. 
    Ahora, además, también interesa a los laboratorios productores de artículos de limpieza del cabello: al parecer las cualidades de los elementos bioquímicos de estas mentas reducen los efectos adversos que sobre la piel produce la contaminación del aire de las ciudades.
   
Mentha aquatica
    Al uso tópico de esta menta, hay que añadir las aplicaciones farmacológicas de sus compuestos fenólicos por su propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, así como su valor protector de las células hepáticas, según determinadas investigaciones. Por si fuera poco, se ha constatado su interés para el tratamiento eficaz de algún cáncer de piel
    Estudios de otro tipo se han fijado en el valor antibacteriano de esta menta, para aplicar los resultados a la conservación de lácteos fermentados y con resultados altamente satisfactorios
    ¡Pues no tenía buen ojo el señor Carlomagno!
   
Mentha aquatica
Y ahora que se buscan puntos atractivos  de encuentro, 
¿para cuándo un huerto en el liscar con multitud de plantas imperiales?
   
Mentha aquatica