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lunes, 3 de mayo de 2021

EUPHORBIA HYBERNA

Euphorbia hyberna       
Una lechetrezna de invierno, que más parece de primavera

Euphorbia hyberna 
    Aquella mañana ya habíamos dejado atrás los cortados de la canaleta de Usun y subíamos por el barranco de la Valderneta, en la cara norte de la sierra de Leyre, cuando nos encontramos con unas notables matas de lechetreznas. 
Juan Cruz me repitió, como cada vez que le señalo este tipo de plantas, cómo se había librado de las verrugas con la leche que despiden (esne-belarra). Ya era primavera, pero las lechetreznas de invierno (hyberna) estaban espléndidamente floridas, y ya podíamos ver las características verrugas… de sus pistilos.

Euphorbia hyberna 
    Esta lechetrezna, que no es rara en Navarra, se suele ver en hayedos frescos con suelos ricos en nutrientes, como en estos de Leyre o, como la vimos no hace mucho, en Aralar, sobre la Sakana. Y esto es porque su presencia es habitual en toda la línea cantábrico-pirenaica; pasando a la zona alpina francesa, alejada de la costa atlántica hasta la Vandée. Sorprende a los biocartógrafos, sin embargo, encontrarla también frecuentemente en la costa sur irlandesa y se preguntan si este peculiar recorrido por el oeste de Europa no será indicio de su presencia relicta, anterior a la última glaciación, o de su difusión posterior, aprovechado el aumento de la temperatura subsiguiente. 

Euphorbia hyberna 
    Sea como sea, sospecho que este género de plantas, las euforbias, ha tenido mucho tiempo para un desarrollo diversificado, dado que el número de especies que se han llegado a distinguir creo que supera al de cualquier otro género: más de mil quinientas. Quizá esto se deba a la forma tan característica de la flor y de su inflorescencia en forma fractal, repitiéndose la misma estructura en niveles sucesivos: el tallo termina en una flor en forma de copa, (ciato, dicho a lo latino), y de su derredor salen unos radios que vuelven a repetir el mismo esquema, dando a la inflorescencia una apariencia engañosa de umbela. 

Euphorbia hyberna 
    A sí mismo, me resulta curioso que las flores, ciatos, prescindan de pétalos coloreados, sépalos, o piezas que hacen atractivas y defienden a flores de las demás las plantas angiospermas. Sin embargo, sí que tienen un elemento que las hace especialmente atractivas a los insectos polinizadores: el néctar contenido en los nectarios que, en este caso, disponen de apéndices redondeados. Reconozco, eso sí, que no vi en aquel momento sobre las flores alguna de las tres especies de brillantes escarabajos que las polinizan. Alego en mi descargo que su tamaño es de sólo unos dos milímetros. 
¡Vamos, que uno no va de Sherlock Holmes, lupa en mano, cuando anda de excursión por la sierra!

Euphorbia hyberna 
    Quienes han necesitado algo más que lupa, han sido las investigadoras portuguesas, ocupadas en determinar los componentes bioquímicos de esta lechetrezna, por si puede servir para algo más que como quita-verrugas. Me fijo que entre los componentes figura el ácido elágico, que le evita a la lechetrezna los efectos nocivos de la luz ultravioleta y que parece tiene buenos resultados en el tratamiento del VIH en humanos. Solo por esto ya sería necesario tener en alta estima a esta planta, pero es que el listado de los tratamientos en que se pueden emplear sus componentes es tan extenso que mejor se lo dejo discretamente a los profesionales farmacéuticos.  

Euphorbia hyberna
Plantas con flores discretas, originales por sus atractivos y sus formas 

Euphorbia hyberna