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martes, 26 de diciembre de 2023

HOLCUS LANATUS

Holcus lanatus      Heno blanco

Una hierba intrigante para estimular la curiosidad mientras cambiamos de año

Holcus lanatus      Heno blanco

    “Nos tragamos el año. Nos comemos la primavera y el verano y el otoño. Estamos esperando a que crezca algo para luego comérnoslo” dice Merricat. Y sí, nos hemos comido un año y estamos a la espera de su término para pasar al siguiente comiendo uvas. 
    -¿Que quién es Merricat? -Merricat sería sólo una atrevida muchacha de campo, si no fuera tan aficionada a los venenos como para ser una devota de la Amanita phalloides, la oronja mortal… y a mezclar en la ensalada Holcus lanatus, llamado heno blanco, muy rico en ácido cianhídrico”, según nos la presentó Shirley Jackson en "Siempre hemos vivido en el castillo", su último relato de suspense irreal.

Holcus lanatus      Heno blanco
    Que quede claro que no se me habría ocurrido adornar las ensaladas veraniegas con granos de heno blanco: no me salgo de lo habitual al preparar ensaladas y no conocía que el heno blanco fuera venenoso. Tampoco es que me hubiera fijado especialmente en esta gramínea, otra más de las muchas silvestre que se ven por los ribazos. Fue el intrigante relato de Jackson el que hizo que dirigiera mi curiosidad hacia ella y conociera algunos de los numerosos estudios publicados sobre sus cualidades biológicas y valores ambientalistas.

Holcus lanatus      Heno blanco
    He dicho ribazos, pero el heno blanco prefiere sitios que tengan una cierta humedad en la época cálida y los ribazos de por aquí no lo son precisamente en verano. Las inmediaciones de la depuradora y un pequeño humedal de Yesa son lugares en los que la he visto florida en junio.
 
Holcus lanatus      Heno blanco
    Aunque es una planta originaria de los frescos pastos europeos, ha tenido una amplia difusión por todo el globo terráqueo templado. Parece, además, que esta difusión no tiene demasiados años, que ha sido promovida para favorecer la ganadería extensiva sudamericana o australiana y ¡qué caramba! con el cambio climático aparece hasta en Alaska.

Holcus lanatus      Heno blanco
    En contraste con esta acogida favorable, hay otras zonas donde la consideran una maleza dañina para el mantenimiento de la flora regional y suponen que es nociva para el ganado. ¿Será cierto que el cianhídrico tampoco les sienta bien a las vacas? Si el heno blanco les resulta, digamos, algo indigesto, es por no disponer del modesto aparato digestivo de la mariposa de los muros (Pararge aegeria), que en modo alguno le hace ascos.

Holcus lanatus      Heno blanco
    Si el cianhídrico no fuera suficiente, le podemos añadir arsénico y otros metales pesados a la lista de elementos venenosos que pueden recoger las raíces de este inocente heno blanco. Estos metales insanos pasan en mínimas cantidades a la parte aérea de la planta, debido a la actividad inhibidora de las fitoquelatinas. Con tan eficaces protectoras, las Holcus son empleadas en la descontaminación de terrenos echados a perder, sin necesidad de dotarlas de mascarillas.
     
Holcus lanatus      Heno blanco       Semilla
    Algo de esto debió intuir el naturalista romano Plinio el Viejo cuando recomendaba colocar emplastos de estas plantas en la cabeza o junto al brazo para extraer de ellos ¡aristas! ¿Serían espinas? Así lo dejó escrito para la posteridad en su magna obra “Historia natural” (lib. XXVII, cap. X), según traducción de Geronimo de Huerta, Medico de su Magestad y Familiar del Santo Oficio de la Inquisición. Plinio indicaba que la razón de esta virtud está en el mismo nombre, Holcus, de origen griego, que significa extraer. Quizá, la espina ganchuda que tienen las envolturas erizadas de las semillas le diera la idea de aplicarle ese nombre. ¡La Inquisición dixit!

Holcus lanatus      Heno blanco
Pasamos de año y he pasado del arte literario de envenenar, 
a terminar saneando el medio ambiente con la venia inquisitorial

Holcus lanatus      Heno blanco

viernes, 21 de octubre de 2022

POA TRIVIALIS

Poa trivialis
Una gramínea, prototipo de las poáceas
   
Poa trivialis
    Estos días de viento sur ha empezado a llover algo y se espera que los cultivos de gramíneas vayan a tener tempero para la siembra de otoño: trigos, cebadas, sobre todo (a aquí no ha llegado la furia de plantar maíz y arroz). A ver si con el viento, de paso, me llueven imágenes con las empezar a cultivar la atención hacia las gramíneas silvestres, carentes de atractivos colores y perfumadas fragancias. Ciertamente, las flores de las gramíneas no necesitan de esos caracteres tan atractivos para los insectos, porque el viento, que ayuda a su fecundación, se mueve por razones que no alcanzan a percibir nuestros sentidos.
  
Poa trivialis
    Empiezo, pues, por la Poa trivialis. Poa, ποα, llamaban los griegos a las hierbas y pastos, en general; era un nombre genérico, que C. Linneo se lo aplicó a este género de gramíneas (Species plantarum, pg. 67), en su búsqueda de nombres en una lengua prestigiosa. Luego, acudió al latín para darle el nombre específico, trivialis; es decir, una hierba trivial, ordinaria, corriente, la prototipo. Comienzo, pues, a ocuparme de la familia de las poáceas (o gramíneas) por la que lleva la discreción hasta en su nombre. Así que no es de extrañar que pase desapercibida, como la mayoría de las más de noventa especies que he llegado a distinguir por estos alrededores, para quienes busquen la espectacularidad de las flores de otras familias de plantas.

Poa trivialis
    Las Poa trivialis, como cualquier planta, hierba o árbol, disponen de flores, no especialmente llamativas, pero eficientes para producir semillas para la pervivencia de la especie. ¿Será que tienen “conciencia” de pervivencia, de verse en grupo más allá de la vida de uno mismo? El asunto de la conciencia de las plantas puede parecer una extravagancia, pero llega a tratarse hasta en el The New York Times. Estas flores, con sus elementos básicos: estambres en X y pistilos plumosos, se rodean de lemas, páleas y glumas, equivalentes a pétalos y sépalos, que protegen el desarrollo del proceso reproductor y no gastan energía en odorantes y colorantes. ¡Pues, vaya, además de concienciadas, eficientes!

Poa trivialis
   ¡Y nos sólo eso! Por si acaso, la trivialis es gramínea perenne que asegura su pervivencia extendiéndose por medio de estolones por el suelo húmedo. Por eso, se utiliza como césped en parques, jardines y campos de golf; hasta ahora, porque con la actual sequía, ya veremos. De esta forma, es frecuente encontrarla silvestre en hábitats frescos y resguardados en la zona templada del globo. 

Poa trivialis
    Por aquí, la trivialis la tengo localizada en la misma orilla del Irati, bajo los alisos, más allá de El Cascajar, buen sitio para almorzar las mañanas de verano. En ese punto, difícilmente las ovejas van a acercarse a pastar por ahí; salvo que hayan ido, lo dudo, a clases de natación. Sin embargo, cualquiera de sus partes, incluidas las semillas, son alimento para varias especies de insectos, como orugas de mariposas, escarabajos, saltamontes o chinches, especies que se dejan ver por aquí, para disfrute de niños con cazamariposas. ¡Quien sabe! Puede que así se aficionen a ver las plantas como seres vivos y lleguen, de mayores, a observar los siete pares de cromosomas (2N=14) que tiene estas poáceas, en los que quizá radique su conciencia.

Poa trivialis
Las poáceas, una familia de plantas tan discretas como imprescindibles en la dieta

Poa trivialis

viernes, 16 de febrero de 2018

MELICA CILIATA

Brillantes al sol y de familia imprescindible
    
Melica ciliata


Melica ciliata




Como es bien conocido, pasear por la vía verde de la foz es uno de los atractivos que nos ofrecen los espacios naturales de esta zona. Algunos, además, adentrándonos por el recóndito sendero que sale de Rosales, hemos podido disfrutar de su vista desde la parte alta y de la abundante vegetación herbácea de los miradores desde los que asomarnos a contemplar los farallones sobre el río Irati. En estos herbazales, allá por junio, es cuando veo brillar a contraluz las espigas de estas melicas sedosas, que se inclinan ante el empuje del cierzo.



Melica ciliata











Las melicas, como la mayoría de plantas gramíneas, terminan en una espiga, que no es otra cosa que un conjunto de flores, para algunos con escaso interés plástico, pero con asombrosa variedad de formas. Esta multiplicidad de caracteres hace que su clasificación me resulte laboriosa y, con frecuencia, insegura. No es este el caso, por lo llamativo de la pilosidad de las melicas con sus reflejos luminosos. Poco a poco me voy enterando de la diversidad de elementos florales y de la forma de distinguirlos: espiguillas, glumas, lemas, páleas, aristas, etc.



Melica ciliata







Ciertamente las gramíneas no gozan del atractivo que, para los aficionados a las flores, tienen otras plantas. Sin embargo, las civilizaciones exitosas se han constituido y desarrollado sobre una alimentación basada en gramíneas: arroz, maíz y demás cereales. En el estudio de esta amplísima y compleja familia de plantas ha brillado, más que las melicas al sol, una de las contadíííísimas mujeres, que figura en los listados de botánicos ilustres: Mary Agnes Chase, ilustradora y botánica especializada en agrostología (estudio de las gramíneas).






Melica ciliata



Para facilitar el estudio de las gramíneas, Mary Agnes Chase publicó un texto antológico con la descripción de cada uno de los elementos  que hacen posible la identificación de las múltiples especies: First book of grasses. Cada uno de los caracteres está identificado mediante ejemplos de plantas en los que aparecen e ilustrado con dibujos esquemáticos, con un detalle propio de una artista minuciosa y didáctica. 
La versión en español es: “Primer libro de las gramíneas. La estructura de las gramíneas explicada a los principiantes”, que nos lo ofrecen desde Costa Rica el Instituto Iberoamericano de Ciencias Agrícolas de la OEA.


Melica ciliata









“De todas las plantas, las gramíneas son las más importantes para el hombre. Su clasificación es conocida por muy pocos, aún entre los mismos botánicos. Esto se debe principalmente a la suposición de que ella es muy compleja. Cuando la estructura de las gramíneas es claramente comprendida, entonces no son más difíciles de estudiar que cualquier otro tipo de plantas.” 
Así me estimula Mary Agnes Chase en el prólogo a fijarme en las gramíneas. ¿Cómo no hacerle caso?









En reconocimiento del brillo que merece tanta mujer botánica oculta

Melica ciliata