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viernes, 3 de septiembre de 2021

SPARGANIUM ERECTUM

Sparganium erectum           Liscas    
Las plantas que dan nombre a El Liscar: las liscas
   
Sparganium erectum           Liscas
         Me ha recordado Luis, y con razón, que hace tiempo he dejado de añadir plantas al blog. Me he debido de quedar suspenso y pasmado, por estar una segunda temporada alejado de las flores y la vida del pueblo. No me ha ocurrido, no, como a Manuel Vicent, quien se quedó absorto, según me hizo creer, envidiando la proximidad de una mariquita que recorría el autorretrato de Durero en el Prado. En mi caso, me he quedado estupefacto al ver que el humedal de las fuentes de El Liscar se había convertido en un pedregal sin liscas: ha desaparecido el liscar que daba nombre al lugar. 
Y si en ese lugar no hay lisca alguna, las generaciones jóvenes ya no sabrán a santo de qué ese pedregal y la cantera aneja se llaman El Liscar.
    
Sparganium erectum           Liscas
En otras zonas de la Península, las liscas se llaman: boligoiak (euskera), bova (catalán), platanarias (gallego y castellano), debido, quizá, al parecido que tienen sus frutos con las bolas de semillas colgantes de los plátanos de sombra. En esta zona, al este de Navarra y al norte de Zaragoza, más de un topónimo con el nombre de El Liscar debe de responder a la presencia de estas plantas en Arboniés, Castillonuevo, Lobera de Onsella, Biota, Ejea o Loarre, según se detalla en el mapa de TopoHispania. 
¿Seguirán esos espacios con liscas o les habrá ocurrido lo que al nuestro, que los habrán desecado?
    
Sparganium erectum           Liscas

Pues bien, las liscas no son árboles, sino plantas acuáticas, propias de terrenos encharcados. ¡Y claro! Si quitas el charco, te quedas sin liscas. Así que no podrás ver que son plantas monoicas: que tienen los estambres y los pistilos separados en dos tipos de flores en la misma planta. Hay quien estima que es un avance biológico en la evolución de la separación de sexos; pudiera ser, chi lo sa. Y esto supone que haya insectos que hagan de celestinas, llevando el polen de unas flores a otras. En las liscas, es una polilla quien hace esta función, la Archanara sparganii, aunque no es el único insecto interesado en saborear las liscas. Aquí, con dos…, un banco y una mesa han sustituido a un histórico ecosistema.

Sparganium erectum           Liscas

Hace años, cuando en esa zona había huertas, las liscas eran tan abundantes que se recortaban por la fiesta patronal para cubrir el paso por las calles de la procesión de las reliquias, que solía ser por mayo. El fervor popular no era óbice para que, tras la poda, brotaran exuberantes, dando cobijo a una nutrida colonia de ranas, cuyo croar servía de fondo a las conversaciones de los grupos que, “a la fresca”, formábamos en las calles. Este año, en la esquina de casa o en sentados en la plaza no hemos llegado a oír de noche el croar a coro de las ranas: otro “daño colateral”. 
Al menos, la campana del reloj automático de la torre de la iglesia nos recuerda machaconamente cada cuarto de hora de la noche, que… ¡mañana será otro día!
   
Sparganium erectum           Liscas
    No hay duda que esa forma de floración ha de servir para producir semillas que lleguen a germinar en el humedal, quizá aprovechando la bajada del nivel de agua que se da en verano. Pero, por si las condiciones no son propicias repetidamente, las liscas se reproducen también por estolones. Espero que alguno haya quedado bajo el gravillón y que aproveche la humedad de las lluvias de estos días, o del agua que le llegue en otoño, para rebrotar. 
He visto que varias capas de cascajos a orilla del Aragón no han impedido a un par de liscas mostrarme sus flores y frutos estos días. ¡A ver, pues!

Sparganium erectum           Liscas
De buenas intenciones urbanizadoras está empedrado el infierno desnaturalizado

Sparganium erectum           Liscas

lunes, 3 de mayo de 2021

EUPHORBIA HYBERNA

Euphorbia hyberna       
Una lechetrezna de invierno, que más parece de primavera

Euphorbia hyberna 
    Aquella mañana ya habíamos dejado atrás los cortados de la canaleta de Usun y subíamos por el barranco de la Valderneta, en la cara norte de la sierra de Leyre, cuando nos encontramos con unas notables matas de lechetreznas. 
Juan Cruz me repitió, como cada vez que le señalo este tipo de plantas, cómo se había librado de las verrugas con la leche que despiden (esne-belarra). Ya era primavera, pero las lechetreznas de invierno (hyberna) estaban espléndidamente floridas, y ya podíamos ver las características verrugas… de sus pistilos.

Euphorbia hyberna 
    Esta lechetrezna, que no es rara en Navarra, se suele ver en hayedos frescos con suelos ricos en nutrientes, como en estos de Leyre o, como la vimos no hace mucho, en Aralar, sobre la Sakana. Y esto es porque su presencia es habitual en toda la línea cantábrico-pirenaica; pasando a la zona alpina francesa, alejada de la costa atlántica hasta la Vandée. Sorprende a los biocartógrafos, sin embargo, encontrarla también frecuentemente en la costa sur irlandesa y se preguntan si este peculiar recorrido por el oeste de Europa no será indicio de su presencia relicta, anterior a la última glaciación, o de su difusión posterior, aprovechado el aumento de la temperatura subsiguiente. 

Euphorbia hyberna 
    Sea como sea, sospecho que este género de plantas, las euforbias, ha tenido mucho tiempo para un desarrollo diversificado, dado que el número de especies que se han llegado a distinguir creo que supera al de cualquier otro género: más de mil quinientas. Quizá esto se deba a la forma tan característica de la flor y de su inflorescencia en forma fractal, repitiéndose la misma estructura en niveles sucesivos: el tallo termina en una flor en forma de copa, (ciato, dicho a lo latino), y de su derredor salen unos radios que vuelven a repetir el mismo esquema, dando a la inflorescencia una apariencia engañosa de umbela. 

Euphorbia hyberna 
    A sí mismo, me resulta curioso que las flores, ciatos, prescindan de pétalos coloreados, sépalos, o piezas que hacen atractivas y defienden a flores de las demás las plantas angiospermas. Sin embargo, sí que tienen un elemento que las hace especialmente atractivas a los insectos polinizadores: el néctar contenido en los nectarios que, en este caso, disponen de apéndices redondeados. Reconozco, eso sí, que no vi en aquel momento sobre las flores alguna de las tres especies de brillantes escarabajos que las polinizan. Alego en mi descargo que su tamaño es de sólo unos dos milímetros. 
¡Vamos, que uno no va de Sherlock Holmes, lupa en mano, cuando anda de excursión por la sierra!

Euphorbia hyberna 
    Quienes han necesitado algo más que lupa, han sido las investigadoras portuguesas, ocupadas en determinar los componentes bioquímicos de esta lechetrezna, por si puede servir para algo más que como quita-verrugas. Me fijo que entre los componentes figura el ácido elágico, que le evita a la lechetrezna los efectos nocivos de la luz ultravioleta y que parece tiene buenos resultados en el tratamiento del VIH en humanos. Solo por esto ya sería necesario tener en alta estima a esta planta, pero es que el listado de los tratamientos en que se pueden emplear sus componentes es tan extenso que mejor se lo dejo discretamente a los profesionales farmacéuticos.  

Euphorbia hyberna
Plantas con flores discretas, originales por sus atractivos y sus formas 

Euphorbia hyberna

lunes, 5 de abril de 2021

ÆTHIONEMA SAXATILE

Æthionema saxatile

Entre las grietas de la foz, coronilla de flores y enigmas
    
Æthionema saxatile
    Andando entre los visitantes de la foz, he solido fantasear con los nombres de las personas con las que me cruzo. Les hago pasar de ser seres anónimos a ser personas con biografías individuales, conmovedoras, divertidas, enigmáticas, curiosas, relevantes, estimadas y tan variadas… Tan variadas como la multitud de especies de plantas, por sus formas, colores, aromas, componentes; como estas plantas que veo en los márgenes del camino. 
    Ya sé que todo esto lo han dicho botánicos en sesudos tratados y afamados escritores en extensas narraciones, pero hoy lo hago mío por sacar del anonimato a esta planta, sin nombre en euskera ni en castellano, ni en las otras lenguas del entorno. Es tan anónima que ni se la menciona en el Manual de hábitats de Navarra en la comunidad de roquedos calizos de la sierra de Leyre.

Æthionema saxatile
    Pues sí, aunque en Navarra no es exclusiva de esta parte de la sierra, entre la cantera y la foz, es aquí donde es más fácil encontrarla florida en primavera. Entre las rendijas que deja la erosión de la roca caliza, aparecen ramilletes de estas coronillas que, a medida que florecen, alargan el tallo, como para dar lugar y tiempo a una fructificación exitosa. Es, por tanto, planta saxátil, que se da en sasos, roquedos calizos del lado norte del Mediterráneo. Sin bien, ha de tener también algo de planta relicta, reliquia de otras épocas geológicas, cuando veo que se extiende por la Cordillera Cantábrica, incluso hasta León, sirviendo de alimento a una rara especie de mariposa

Æthionema saxatile
    Esta condición de planta relicta se ha estudiado en otras zonas de Europa, sin que haya sido constatada, sin embargo, su presencia en las Islas Británicas. Pero, fue precisamente el escocés Robert Brown (sí, el descubridor del movimiento browniano) quien ideó este nombre de origen griego para ella, fijándose en la forma rara, diferente (aethio, hetero) de los filamentos (nema) de los cuatro estambres más apreciables. Y fue otro escocés, W.T. Aiton, quien en 1812 hizo de ella la primera descripción en el catálogo de la flora del Real Jardín Botánico de Kew de Londres, Hortus Kewensis, jardín que desde su creación, hace más 250 años, sigue abierto al público, para asombro de visitantes y estudiosos de la botánica

Æthionema saxatile
    Gracias, pues, a los escoceses ya tiene nombre y, como cualquiera, sus peculiaridades, sus heterodoxias, y no solo en la forma de los estambres. Lo de hetero también le conviene por la forma de sus frutos: las silicuas, vainas que contienen una o varias semillas, conformadas a medida que se abren nuevas flores. Las silicuas, mira por donde, resultan ser heterocarpas: unas dehiscentes y otras no; las dehiscentes se abren por la mitad para dejar salir las semillas y las indehiscentes guardan su única semilla hasta llegar al suelo. 
    Algunos estiman que es una forma de asegurarse la reproducción, dadas las duras condiciones del hábitat; pero considerar previsora a una planta… ¡sería atribuirle cualidades humanas! ¿O será al revés, que la previsión es antes vegetal que humana? Porque, más bien, parece que va en los genes y no depende del lugar o las condiciones ambientales.
   
Æthionema saxatile
    Esa pregunta me puede parecer retórica, pero es que, además, la Aethionema actúa de manera estratégica, y nada menos que contra una especie del hongo aspergillus, hongo que trae de cabeza a las UCIs de los hospitales. La estrategia, que ha puesto en práctica, consiste en proteger las semillas cubriéndolas con glucosinolatos (GLS), eficaces para impedir el desarrollo de este hongo. Es cierto que la producción de GLS es general en las crucíferas, berzas, brócolis, mostazas, etc., pero lo específico es que esta planta regula su cantidad en razón de si las silicuas son dehiscentes, o no. Todo lo cual ya es mucho saber, prever, producir y prevenir para ser una planta anónima, como uno mismo paseando junto a tantos. ¿O no?

Æthionema saxatile 
Preguntas, secretos, misterios de las plantas sin voz y sin nombre. O no.
   
Æthionema saxatile 

martes, 23 de marzo de 2021

CHAEROPHYLLUM AUREUM

Chaerophyllum aureum

Una umbela blanca, como llave del baúl de los recuerdos

Chaerophyllum aureum
    Hay flores que te llevan a ver en ellas imagines poco recurrentes, idealizadas, sin duda olvidadas, y recogidas en el estuche de los recuerdos. No he llegado a saber el porqué, pero estos ramilletes de florecillas blancas en forma de sombrilla, me hacen ver encajes y cenefas caladas, de las que no se ven ahora, sino es en comercios con labores de puntillas primorosas; puntillas, quizá, sacadas de las casi novecientas páginas de la Enciclopedia de labores de señora, de Thérèse de Dillmont; señora que mostraba, según los grabados, dedos finísimos, bien distintos de los dedos de las encajeras que en verdad las realizaban. 
    
Chaerophyllum aureum
    Así pues, estas sombrillas de florecillas de pétalos blancos desiguales, me traen el recuerdo de las sombrillas con festones calados de la Belle Époque donostiarra, que aún se exhiben en mascaradas y que, quién sabe, si la necesidad de evitar el sol de verano, las vuelva a poner de moda por el paseo de La Concha. 
    Mientras tanto, me calzaré las botas, subiré a la sierra, llegaré al Paso Ancho, veré floridos estos perifollos al borde de la pista de la Fuenfría y me sentaré mirando hacia el “mar de los Pirineos”, que pronto será océano, por subir de nivel veinte metros, como anunciando de la subida de nivel de los océanos.
    
Chaerophyllum aureum         Graphosoma lineatum

    A este gozo de la vista, se añade el gozo por la fragancia de las hojas, si atiendo al significado del nombre: chaero-phyllum, detalle que me suele pasar desapercibido. No tienen este descuido, ciertamente, los insectos que encuentro sobre ellas libando su polen: los chinches listados de negro y rojo (Graphosoma lineatum) o las moscas-sierra (Macrophya montana), que están a lo suyo cuando me acerco con la cámara. 
 
Chaerophyllum aureum       Macrophya montana   
    No es de extrañar esta afición de los insectos, misteriosamente adelantados a la investigación bioquímica, por surtirse de los variados componentes de estos perifollos. Unos son los lignanos, que evitan la degeneración celular; otros, los compuestos fenólicos, atractivos para esos insectos polinizadores; y unos terceros, los poliacetilenos, ya empleados con éxito en el tratamiento de varias dolencias graves. Una vez más, la ironía de llamar sapiens a la especie que con tanto esfuerzo llega a resultados que insectos insignificantes llegan a disponer por vete a saber qué caminos.

Chaerophyllum aureum
    Estos perifollos, de tan alto interés científico, parecen, sin embargo, estar en recesión, pese a que es una planta que crece aún en amplios territorios del centro y sur de Europa, el Cáucaso y los Urales, según datos constatados por el GBIF.  Se están ensayando, pues, varias formas de conservarla en su ámbito natural, bien sea mediante el estudio de las semillas más preparadas para subsistir en climas extremos o el uso menos intensivo de prados de siega, para favorecer así el desarrollo de los genotipos mejor adaptados. Contradicciones de los sapiens, que diría J.J. Millás.

Chaerophyllum aureum
Un salto de lo irreal a lo palpable, a través del espejo de una florida sombrilla 

Chaerophyllum aureum

jueves, 18 de febrero de 2021

VERBASCUM SINUATUM

Gordolobo     Verbascum sinuatum
Gordolobos, en señoriales jardines ingleses o en soleados calveros navarros
      
Gordolobo     Verbascum sinuatum
   “Siempre le gustaron las flores silvestres. En las pendientes suaves de las colinas de piedra caliza, el gordolobo (Verbascum) crecía a modo de hierbajo.  Arraigaba en cualquier sitio y, si no tenías cuidado, se volvía un verdadero fastidio. La mayoría de los jardineros le declaraban la guerra a ese intruso lanudo, pero el señor Pinnegar,“el viejo yerbas”, siempre tuvo buen ojo para las consecuencias imprevistas. Los gordolobos crecían por las esquinas de las paredes y, si los dejaba a su aire, conseguían dar altura y color donde se necesitaba.” 
Recuerdos de un jardinero inglés (pág. 151) Reginald Arkell.
     
Gordolobo     Verbascum sinuatum
    Desconozco si Mr. Arkell, guionista, humorista inglés y jardinero aficionado, pensaba en esta especie de gordolobos de hojas sinuosas (sinuatum). Esta especie es más propia del área circunmediterránea que de la inglesa, pero "el viejo yerbas" los cultivaba en las zonas del jardín próximas a muros soleados. Por aquí los gordolobos se solean todos los veranos, sin necesidad de jardineros ni tapias, por ribazos, sardas y faitíos, lejos del frescor húmedo de la piscina. Estos gordolobos, los muy cucos, se han adaptado con éxito a la sequedad, de tal forma que sus reguladores del crecimiento, el dióxido de titanio entre otros, compensan los efectos adversos de la escasez de agua
    ¿Llegaré a pasar la muga para verlos esta temporada?

Gordolobo     Verbascum sinuatum
    Son varios los nombres que la creatividad popular emplea para llamar a estas atractivas y ramosas plantas. Gordolobo, que es el nombre usado por aquí, me resulta tan imaginativo como arbitrario, tanto si supongo gordos a los lobos como si considero la etimología de la RAE: coda lupi, cola de lobo. 
-¡Oiga, usted!, que en otros lugares los llaman “tienta yernos”. 
    Linneo, siguiendo quizá a Plinio y a Tournefort, los llamó Verbascum, barbados; según se dice por la pilosidad de las hojas. ¡Hala!, para que luego se diga que la ciencia no es imaginativa.

Gordolobo     Verbascum sinuatum     
    Y mira por dónde, de verbasco se deriva envarbascar; que es pescar en los ríos, atontando a los peces con extractos de las raíces los verbascos. Nada de extraño, por tanto, que, en la Venezuela de las telenovelas, envarbascarse era enamorarse perdidamente. En ambos casos, los resultados son funestos.
    Pues bien, estas raíces tienen, entre una multitud de elementos bioquímicos, toxinas empleadas desde muy antiguo, también como insecticidas, las rotenonas. Pese a su carácter tóxico, el empleo de las rotenonas ha estado autorizado en Europa en la agricultura ecológica hasta 2008, dado su origen vegetal. En esa fecha se prohibió su empleo para cualquier tratamiento fitosanitario
-Como que te ibas con toda naturalidad a criar malvas, naturalmente, con todas las garantías naturales.  

Gordolobo     Verbascum sinuatum
    Aún, hoy en día, los gordolobos tienen un variado empleo sanitario, que va desde el empleo externo como cataplasma para aliviar catarros a la ingesta de preparados para tratamientos antibacterianos de las vías urinarias, pero ahora con el debido aval académico
    Bien entendido que no debo creer que los gordolobos han desarrollado estos elementos bioquímicos por mor de la humanidad, ¡qué va! Alguno de esos elementos que conforman las hojas les debe de resultar defensivo, porque se ha comprobado que el gordolobo también tiene agallas; no se deja invadir, así como así. En 2018, al examinar las agallas, se encontraron con el coleóptero parásito Rhinusa acifer, que a su vez servía de alimento a tres parasitoides. Es decir, la lucha por la vida, entablada en toda regla y sin estridencias guerreras.

Gordolobo     Verbascum sinuatum

                  A pleno sol, jardines secretos, significados oscuros y batallas ignotas 

Gordolobo     Verbascum sinuatum

martes, 26 de enero de 2021

ERODIUM CICUTARIUM

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos
     
Un geranio a imagen del largo pico de las garzas

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos

“Por supuesto, ver el jardín en enero significa que lo estás imaginando en junio. El trastorno que has sufrido al ver el jardín cuando no te lo esperabas, se agudiza al ver dos jardines a la vez, con el verano sobrepuesto a esta escena invernal; aquella mañana fue fácil, porque el sol estaba en todas partes y se oía el piar de los pájaros que se bañaban en él.” Doris Lessing – El otro jardín   

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos
    
Durante este enero pandémico, y por limitaciones de movilidad territorial, no he llegado a ver los ribazos, graveras, bosquetes, laderas y riberas del pueblo, terrenos con variadísima flora, ahora latente; flora que, por diversas razones, se reduce de año en año. Haré como la señora Lessing y me los imaginaré floridos en verano y sin las alteraciones infringidas a la vegetación que da nombre a la fuente del liscal; vegetación, las liscas (Sparganium erectum), desatendida por desconocida. 
¡Ay, que me pongo depre! ¡Hala, a remontar el vuelo como las garzas (erodium, en griego)!
    

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos
       
Precisamente, será en espacios yermos donde florezcan estos geranios en primavera: los geranios-pico de garza o alfilerillos; con su expansión circular mantendrán húmedos lugares áridos y coloreando de verde y malva, incluso la gravera próxima a la tolva de la calera. Es lo que pasa con los resilientes, que se ocupan de tareas abominadas o cubren espacios inhóspitos, dando otra oportunidad a la vida social o natural. Esto debe de ocurrir, por lo que he sabido, en el desierto de Sonora donde ya había otros erodium. La llegada y expansión de los cicutarium ha acrecentado la humedad, estimulando con ello el crecimiento de los autóctonos, incrementando el volumen vegetal y la fauna que de ella se alimenta en el desierto norteamericano.
¡Vamos, que ha resultado una integración en toda regla!
    

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos

El nombre, erodium, responden a la forma de los cinco frutos de cada flor, que se alargan en forma de alfiler o pico de garza y se retuercen en forma helicoidal al separarse. La observación de este curioso proceso de dispersión, quizá diera pie ya en la antigüedad para imaginar herramientas que sirvieran para barrenar, como lo hacen estas débiles semillas que perforan el suelo para germinar. Bien es cierto que los giros de los alfilerillos pico de garza son infinitamente más sofisticados que nuestras barrenas o torniquetes y utilizan para su diseño saberes físicos y matemáticos, como las ininteligibles ecuaciones de Frenet, Kreysig - Crenshaw y otros, desconocidas hasta hace veinte años, ante las que no tengo sino decir: amén y amén. ¡Ah! Y con el mínimo costo energético.
¡Como para dudar de la sabiduría de la naturaleza!
    

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos
    
Ahora llego al nombre de la especie: cicutarium; que recuerda al consabido veneno, la cicuta, que obligaron a ingerir a Platón, acusado de pervertir a la juventud por enseñar a desmitificar las divinidades. Pues no, este geranio con pico de garza es planta forrajera que no contiene coniína, el componente más venenoso de la cicuta (Conium maculatum). El nombre se debe solamente a la coincidencia en la forma de las hojas. Sin embargo, esta especie de geranio pico de garza ha tenido desde antiguo usos medicinales saludables, ¡y más que puede tener! 
     

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos
     
Y así veo que, en tratamientos fitosanitarios, se emplean extractos de estas plantas para el control del escarabajo de la patata, del gusano de la yema del tabaco o la oruga de la mariposa de la col. 
Así mismo, el conocimiento de los componentes extraídos de los aceites esenciales explica los efectos antibacterianos y antimicóticos de su aplicación en la terapéutica tradicional para el tratamiento de dolencias digestivas, disfunciones menstruales, tratamientos contra hongos o como diuréticos. 
Y en tiempo de pandemia vírica, hay constancia de la actividad antivírica de sus componentes, por estimular la producción de interferón que interfiere, como su nombre indica, el desarrollo de procesos virales y cancerígenos.
¡Caramba! ¿No será un supermedicamento de amplio espectro?
      

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos
    
Cantaré el “resistiré” mirando a esta planta, resistente a la aridez y a la enfermedad

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos

sábado, 26 de diciembre de 2020

ILEX AQUIFOLIUM

Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo

Melodía de los bosques y adorno en los envoltorios navideños  

Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo
El acebo fue, ya en época romana, la planta decorativa de las fiestas saturnales; las fiestas predecesoras de nuestras navidades, fiestas alegres, de encuentros familiares y regalos. El acebo perenne y lustroso, símbolo de Saturno, el Cronos griego, la idealización mitológica del tiempo que nos devora.
El acebo aparece en el folclore navideño inglés en el villancico "The Holly and the Ivy", el acebo y la hiedra (holly= acebo y fiesta), oído tantas veces como música ambiental. Claro está que las versiones son variadísimas, de la solemnidad orquestal de Cesarini a la animación del coro “Más que jazz” de Gijón, pasando por el ceremonioso canto coral del King's College de Cambridge. 
    
Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo
The Holly and the Ivy
El acebo y la hiedra, cuando ambos han crecido totalmente,
De todos los árboles en el bosque, el acebo lleva la corona
Me supongo que, la excelente consideración que en la cultura celta tiene el acebo, fue la razón que llevó a Joanne Rowling a determinar que la varita mágica de Harry Potter fuera de acebo. Y es que hay clases y clases, aún entre las varitas mágicas.
Los dos monumentales acebos de la sierra de Leyre están estos días cargados de frutos rojos sin que los oculte hiedra alguna, como se ve en las fotos; lo que no ocurre con otro próximo de la Cañada de los Roncaleses, sólo adornado con las bayas negras de su huésped.
Oh, la salida del sol y la carrera del ciervo; el tocar del órgano alegre y dulce cantar en el coro.
   
Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo
El acebo lleva una flor tan blanca como el lirio,
Y María parió al dulce Jesucristo para que sea nuestro dulce salvador
La flor del acebo, así es, tiene pétalos blancos. Pero, unas flores producirán frutos sin disponer de estambres con polen fecundante y otras, por el contrario, no dispondrán de pistilo fecundo, guardando ambas formas florales una apariencia similar. Disponer de dos tipos de flores es una manera de evitar la autofecundación en el reino vegetal.

Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo
El acebo lleva una baya tan roja como cualquier sangre,
Y María parió al dulce Jesucristo para que haga el bien a los pobres pecadores
Aunque puedan parecerlo, las bayas del acebo no están entre los frutos del bosque de las recetas culinarias. Muy al contrario, el color rojo de las bayas del acebo o de la sangre son signos de dolor y de peligro, como en las señales de tráfico. Los frutos son especialmente tóxicos: contienen glucósidos cianogénicos que dan lugar al ácido cianhídrico y a cianuros. La ingesta de esas atractivas bayas rojas puede ser funesta, o al menos producir vómitos y graves desarreglos intestinales. Estos efectos adversos, sin embargo, no van con las aves; son alimento invernal de tordos y mirlos.

Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo

El acebo lleva un pincho tan agudo como cualquier espina,
Y María parió al dulce Jesucristo en la mañana de Navidad
El hecho de tener hojas con bordes punzantes, el acebo lo lleva en su mismo nombre botánico: Ilex aquifolium. La referencia a lo punzante de las hojas es doble: Ilex es nombre de las encinas, ambas plantas con hojas de bordes similares y aquifolium, hojas agudas. Pero, tanto las encinas como los acebos dejan de tener hojas punzantes a medida que se alejan de la base. En la zona alta, donde no hay peligro de servir de alimento a las cabras de Leyre y demás herbívoros, las hojas tienen bordes lisos. 

Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo
El acebo lleva corteza tan amarga como cualquier hiel,
Y María parió al dulce Jesucristo para que nos redima a todos

El amargor de la corteza se debe a que sus variados componentes tienen sustancias percibidas como uno de los clásicos cuatro sabores que distinguimos los occidentales, el amargo. El sabor amargo, característico del cacao por ejemplo, se debe a la teobromina, presente también en las hojas y tallos del acebo. El sabor amargo de la ilicina, del colorante amarillo ilexantina y del ácido iléxico se cita en numerosas publicaciones sin que haya llegado a ver sus formulaciones químicas. 
Con la sustancia pegajosa de las bayas se elabora la liga, empleada por desgracia en la captura de pajaritos; liga que también se consigue con otra de las plantas navideñas, el muérdago.
   
Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo
La dulzura navideña de un villancico inglés, con el sabor acerbo del acebo
   
Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo