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jueves, 18 de febrero de 2021

VERBASCUM SINUATUM

Gordolobo     Verbascum sinuatum
Gordolobos, en señoriales jardines ingleses o en soleados calveros navarros
      
Gordolobo     Verbascum sinuatum
   “Siempre le gustaron las flores silvestres. En las pendientes suaves de las colinas de piedra caliza, el gordolobo (Verbascum) crecía a modo de hierbajo.  Arraigaba en cualquier sitio y, si no tenías cuidado, se volvía un verdadero fastidio. La mayoría de los jardineros le declaraban la guerra a ese intruso lanudo, pero el señor Pinnegar,“el viejo yerbas”, siempre tuvo buen ojo para las consecuencias imprevistas. Los gordolobos crecían por las esquinas de las paredes y, si los dejaba a su aire, conseguían dar altura y color donde se necesitaba.” 
Recuerdos de un jardinero inglés (pág. 151) Reginald Arkell.
     
Gordolobo     Verbascum sinuatum
    Desconozco si Mr. Arkell, guionista, humorista inglés y jardinero aficionado, pensaba en esta especie de gordolobos de hojas sinuosas (sinuatum). Esta especie es más propia del área circunmediterránea que de la inglesa, pero "el viejo yerbas" los cultivaba en las zonas del jardín próximas a muros soleados. Por aquí los gordolobos se solean todos los veranos, sin necesidad de jardineros ni tapias, por ribazos, sardas y faitíos, lejos del frescor húmedo de la piscina. Estos gordolobos, los muy cucos, se han adaptado con éxito a la sequedad, de tal forma que sus reguladores del crecimiento, el dióxido de titanio entre otros, compensan los efectos adversos de la escasez de agua
    ¿Llegaré a pasar la muga para verlos esta temporada?

Gordolobo     Verbascum sinuatum
    Son varios los nombres que la creatividad popular emplea para llamar a estas atractivas y ramosas plantas. Gordolobo, que es el nombre usado por aquí, me resulta tan imaginativo como arbitrario, tanto si supongo gordos a los lobos como si considero la etimología de la RAE: coda lupi, cola de lobo. 
-¡Oiga, usted!, que en otros lugares los llaman “tienta yernos”. 
    Linneo, siguiendo quizá a Plinio y a Tournefort, los llamó Verbascum, barbados; según se dice por la pilosidad de las hojas. ¡Hala!, para que luego se diga que la ciencia no es imaginativa.

Gordolobo     Verbascum sinuatum     
    Y mira por dónde, de verbasco se deriva envarbascar; que es pescar en los ríos, atontando a los peces con extractos de las raíces los verbascos. Nada de extraño, por tanto, que, en la Venezuela de las telenovelas, envarbascarse era enamorarse perdidamente. En ambos casos, los resultados son funestos.
    Pues bien, estas raíces tienen, entre una multitud de elementos bioquímicos, toxinas empleadas desde muy antiguo, también como insecticidas, las rotenonas. Pese a su carácter tóxico, el empleo de las rotenonas ha estado autorizado en Europa en la agricultura ecológica hasta 2008, dado su origen vegetal. En esa fecha se prohibió su empleo para cualquier tratamiento fitosanitario
-Como que te ibas con toda naturalidad a criar malvas, naturalmente, con todas las garantías naturales.  

Gordolobo     Verbascum sinuatum
    Aún, hoy en día, los gordolobos tienen un variado empleo sanitario, que va desde el empleo externo como cataplasma para aliviar catarros a la ingesta de preparados para tratamientos antibacterianos de las vías urinarias, pero ahora con el debido aval académico
    Bien entendido que no debo creer que los gordolobos han desarrollado estos elementos bioquímicos por mor de la humanidad, ¡qué va! Alguno de esos elementos que conforman las hojas les debe de resultar defensivo, porque se ha comprobado que el gordolobo también tiene agallas; no se deja invadir, así como así. En 2018, al examinar las agallas, se encontraron con el coleóptero parásito Rhinusa acifer, que a su vez servía de alimento a tres parasitoides. Es decir, la lucha por la vida, entablada en toda regla y sin estridencias guerreras.

Gordolobo     Verbascum sinuatum

                  A pleno sol, jardines secretos, significados oscuros y batallas ignotas 

Gordolobo     Verbascum sinuatum

martes, 26 de enero de 2021

ERODIUM CICUTARIUM

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos
     
Un geranio a imagen del largo pico de las garzas

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos

“Por supuesto, ver el jardín en enero significa que lo estás imaginando en junio. El trastorno que has sufrido al ver el jardín cuando no te lo esperabas, se agudiza al ver dos jardines a la vez, con el verano sobrepuesto a esta escena invernal; aquella mañana fue fácil, porque el sol estaba en todas partes y se oía el piar de los pájaros que se bañaban en él.” Doris Lessing – El otro jardín   

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos
    
Durante este enero pandémico, y por limitaciones de movilidad territorial, no he llegado a ver los ribazos, graveras, bosquetes, laderas y riberas del pueblo, terrenos con variadísima flora, ahora latente; flora que, por diversas razones, se reduce de año en año. Haré como la señora Lessing y me los imaginaré floridos en verano y sin las alteraciones infringidas a la vegetación que da nombre a la fuente del liscal; vegetación, las liscas (Sparganium erectum), desatendida por desconocida. 
¡Ay, que me pongo depre! ¡Hala, a remontar el vuelo como las garzas (erodium, en griego)!
    

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos
       
Precisamente, será en espacios yermos donde florezcan estos geranios en primavera: los geranios-pico de garza o alfilerillos; con su expansión circular mantendrán húmedos lugares áridos y coloreando de verde y malva, incluso la gravera próxima a la tolva de la calera. Es lo que pasa con los resilientes, que se ocupan de tareas abominadas o cubren espacios inhóspitos, dando otra oportunidad a la vida social o natural. Esto debe de ocurrir, por lo que he sabido, en el desierto de Sonora donde ya había otros erodium. La llegada y expansión de los cicutarium ha acrecentado la humedad, estimulando con ello el crecimiento de los autóctonos, incrementando el volumen vegetal y la fauna que de ella se alimenta en el desierto norteamericano.
¡Vamos, que ha resultado una integración en toda regla!
    

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos

El nombre, erodium, responden a la forma de los cinco frutos de cada flor, que se alargan en forma de alfiler o pico de garza y se retuercen en forma helicoidal al separarse. La observación de este curioso proceso de dispersión, quizá diera pie ya en la antigüedad para imaginar herramientas que sirvieran para barrenar, como lo hacen estas débiles semillas que perforan el suelo para germinar. Bien es cierto que los giros de los alfilerillos pico de garza son infinitamente más sofisticados que nuestras barrenas o torniquetes y utilizan para su diseño saberes físicos y matemáticos, como las ininteligibles ecuaciones de Frenet, Kreysig - Crenshaw y otros, desconocidas hasta hace veinte años, ante las que no tengo sino decir: amén y amén. ¡Ah! Y con el mínimo costo energético.
¡Como para dudar de la sabiduría de la naturaleza!
    

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos
    
Ahora llego al nombre de la especie: cicutarium; que recuerda al consabido veneno, la cicuta, que obligaron a ingerir a Platón, acusado de pervertir a la juventud por enseñar a desmitificar las divinidades. Pues no, este geranio con pico de garza es planta forrajera que no contiene coniína, el componente más venenoso de la cicuta (Conium maculatum). El nombre se debe solamente a la coincidencia en la forma de las hojas. Sin embargo, esta especie de geranio pico de garza ha tenido desde antiguo usos medicinales saludables, ¡y más que puede tener! 
     

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos
     
Y así veo que, en tratamientos fitosanitarios, se emplean extractos de estas plantas para el control del escarabajo de la patata, del gusano de la yema del tabaco o la oruga de la mariposa de la col. 
Así mismo, el conocimiento de los componentes extraídos de los aceites esenciales explica los efectos antibacterianos y antimicóticos de su aplicación en la terapéutica tradicional para el tratamiento de dolencias digestivas, disfunciones menstruales, tratamientos contra hongos o como diuréticos. 
Y en tiempo de pandemia vírica, hay constancia de la actividad antivírica de sus componentes, por estimular la producción de interferón que interfiere, como su nombre indica, el desarrollo de procesos virales y cancerígenos.
¡Caramba! ¿No será un supermedicamento de amplio espectro?
      

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos
    
Cantaré el “resistiré” mirando a esta planta, resistente a la aridez y a la enfermedad

Pico de garza       Erodium cicutarium    Alfilerillos

sábado, 26 de diciembre de 2020

ILEX AQUIFOLIUM

Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo

Melodía de los bosques y adorno en los envoltorios navideños  

Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo
El acebo fue, ya en época romana, la planta decorativa de las fiestas saturnales; las fiestas predecesoras de nuestras navidades, fiestas alegres, de encuentros familiares y regalos. El acebo perenne y lustroso, símbolo de Saturno, el Cronos griego, la idealización mitológica del tiempo que nos devora.
El acebo aparece en el folclore navideño inglés en el villancico "The Holly and the Ivy", el acebo y la hiedra (holly= acebo y fiesta), oído tantas veces como música ambiental. Claro está que las versiones son variadísimas, de la solemnidad orquestal de Cesarini a la animación del coro “Más que jazz” de Gijón, pasando por el ceremonioso canto coral del King's College de Cambridge. 
    
Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo
The Holly and the Ivy
El acebo y la hiedra, cuando ambos han crecido totalmente,
De todos los árboles en el bosque, el acebo lleva la corona
Me supongo que, la excelente consideración que en la cultura celta tiene el acebo, fue la razón que llevó a Joanne Rowling a determinar que la varita mágica de Harry Potter fuera de acebo. Y es que hay clases y clases, aún entre las varitas mágicas.
Los dos monumentales acebos de la sierra de Leyre están estos días cargados de frutos rojos sin que los oculte hiedra alguna, como se ve en las fotos; lo que no ocurre con otro próximo de la Cañada de los Roncaleses, sólo adornado con las bayas negras de su huésped.
Oh, la salida del sol y la carrera del ciervo; el tocar del órgano alegre y dulce cantar en el coro.
   
Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo
El acebo lleva una flor tan blanca como el lirio,
Y María parió al dulce Jesucristo para que sea nuestro dulce salvador
La flor del acebo, así es, tiene pétalos blancos. Pero, unas flores producirán frutos sin disponer de estambres con polen fecundante y otras, por el contrario, no dispondrán de pistilo fecundo, guardando ambas formas florales una apariencia similar. Disponer de dos tipos de flores es una manera de evitar la autofecundación en el reino vegetal.

Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo
El acebo lleva una baya tan roja como cualquier sangre,
Y María parió al dulce Jesucristo para que haga el bien a los pobres pecadores
Aunque puedan parecerlo, las bayas del acebo no están entre los frutos del bosque de las recetas culinarias. Muy al contrario, el color rojo de las bayas del acebo o de la sangre son signos de dolor y de peligro, como en las señales de tráfico. Los frutos son especialmente tóxicos: contienen glucósidos cianogénicos que dan lugar al ácido cianhídrico y a cianuros. La ingesta de esas atractivas bayas rojas puede ser funesta, o al menos producir vómitos y graves desarreglos intestinales. Estos efectos adversos, sin embargo, no van con las aves; son alimento invernal de tordos y mirlos.

Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo

El acebo lleva un pincho tan agudo como cualquier espina,
Y María parió al dulce Jesucristo en la mañana de Navidad
El hecho de tener hojas con bordes punzantes, el acebo lo lleva en su mismo nombre botánico: Ilex aquifolium. La referencia a lo punzante de las hojas es doble: Ilex es nombre de las encinas, ambas plantas con hojas de bordes similares y aquifolium, hojas agudas. Pero, tanto las encinas como los acebos dejan de tener hojas punzantes a medida que se alejan de la base. En la zona alta, donde no hay peligro de servir de alimento a las cabras de Leyre y demás herbívoros, las hojas tienen bordes lisos. 

Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo
El acebo lleva corteza tan amarga como cualquier hiel,
Y María parió al dulce Jesucristo para que nos redima a todos

El amargor de la corteza se debe a que sus variados componentes tienen sustancias percibidas como uno de los clásicos cuatro sabores que distinguimos los occidentales, el amargo. El sabor amargo, característico del cacao por ejemplo, se debe a la teobromina, presente también en las hojas y tallos del acebo. El sabor amargo de la ilicina, del colorante amarillo ilexantina y del ácido iléxico se cita en numerosas publicaciones sin que haya llegado a ver sus formulaciones químicas. 
Con la sustancia pegajosa de las bayas se elabora la liga, empleada por desgracia en la captura de pajaritos; liga que también se consigue con otra de las plantas navideñas, el muérdago.
   
Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo
La dulzura navideña de un villancico inglés, con el sabor acerbo del acebo
   
Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo

domingo, 15 de noviembre de 2020

SCROPHULARIA CANINA

Scrophularia canina

Pequeñas flores oscuras con largo predicamento

Scrophularia canina
¡Perro sarnoso! -vociferaba El Sargento Furia, al tiempo que disparaba su pistola en las viñetas de Hazañas Bélicas. ¡Ay!… quizá fuera Roberto Alcázar, o El Jabato empuñando una espada; aunque no lo descartaría en boca de El Capitán Trueno. La memoria, que se hace confusa al cabo de tantos años, guarda ese dicterio, hoy en desuso: ¡perro sarnoso!
Perro, desde luego, suena mucho más explosivo que can, canino, canina (salvo que se junte con hambre). Incluso, canecillo suena gracioso, cuando miro los modillones románicos bajo la cornisa de los tejados de las iglesias. Y ahí en lo alto, fuera de lo sagrado, entre figuras grotescas y acrobáticas, no suelen faltar canes variopintos, rabiosos o sarnosos, sin duda.
Scrophularia canina
Me resultaba sorprendente constatar que son varios los géneros de plantas que aludían a los canes para identificar especies: Agropyron, Agrostis, Avena, Carex, Celtis, Elymus, Morus, Opuntia, Poa, Rosa, Viola, Vitis, Zea, entre otros.
Ahora he sabido que esta referencia a los canes se debía, al menos en el caso de las escrofularias, al uso que se daba a estas plantas para curar de la sarna a los perros, transmisores de esta plaga a los humanos. Quizás, el perro asustado que Goya pintara en la pared de la Quinta del Sordo, que sólo asoma la cabeza, estuviera afectado por la sarna. Creo que así lo debió entender Saura, viendo cómo lo plasmó en la serie dedicada al atento can.

Scrophularia canina

Hoy en día, que estas escrofularias sirvieran para combatir al ácaro arador de la sarna, se toma en consideración, sabiendo que entre sus numerosos componentes figuran terpenos iridoides con acreditada actividad antibacteriana. Incluso, la capacidad insecticida de los metabolitos de esta escrofularia se aplica con éxito a la extinción de gorgojos y de una variedad de los molestos mosquitos trompeteros (Culex pipiens molestus), desarrollada en la ardiente oscuridad de los túneles del metro de Londres

Scrophularia canina

Además de por Inglaterra, esta planta es conocida por buena parte de Europa, sobre todo la mediterránea. Por aquí, crece sobre todo en zonas húmedas con suelos variados, arcillosos, margosos y calizos, como son el cascajar del refugio de pescadores junto al Aragón, la fuente de Aspra o la fuente del Liscar (ojalá que el último arreglo no haya agravado el deterioro que supusieron desgraciadas intervenciones anteriores).

Scrophularia canina

La capacidad curativa de esta planta está en su mismo nombre de origen medieval: escrofularia. Se creía que servía para curar las escrófulas: nódulos cervicales, como los nódulos de sus raíces, que son indicativos de tuberculosis. Bien es cierto que, en el campo sanitario, había un remedio mucho más imponente, si no más eficaz: el Toque Real. Los reyes, franceses e ingleses particularmente, tenían la milagrosa cualidad de curar las escrófulas con el toque de sus manos, constatado hasta muy avanzada la edad moderna y ¡a ver quién lo ponía en duda!

Scrophularia canina

De improperios a milagros, de la enfermedad angustiosa al timo, antes como ahora

Scrophularia canina

miércoles, 4 de noviembre de 2020

VIBURNUM LANTANA

Viburnum lantana      Morrionera  - Andura

“Si miramos mucho tiempo, los objetos del mundo nos enamoran… 
Así que la belleza fue primero. En el hecho de mirar ya hay belleza.” 
(A. Gándara, en Dioses contra microbios, citado por R. Montero, en EPS 2301)

Viburnum lantana      Morrionera - Andura

Se ha pasado la temporada y este año he tenido menos ocasiones de andar mirando plantas en flor por los recodos habituales. El dichoso coronavirus me ha limitado las visitas a las orillas del Irati, tan frecuentadas por mí otros años. En años anteriores, bien por la foz, bien por el camino a la Villa Romana, es donde solía ver la evolución de las morrioneras: en primavera, extienden las hojas y abren los corimbos de flores; en verano los ramilletes de frutos se colorean de rojo; en otoño se oscurecen y en los meses fríos sirven de alimento a las aves, difusoras de sus semillas.
¡Ojalá la próxima temporada tenga más momentos para ir observando sin prisa estos cambios!

Viburnum lantana      Morrionera - Andura

Como digo, la orilla del Irati por la foz o el cascajar es uno de los espacios donde he visto morrioneras: es el hábitat 6.1.6 de alisedas submediterráneas. A la sombra de los alisos, estos arbustos despliegan sus flores blancas entre la maraña de clemátides, bojes o majuelos de ramas punzantes, como protegiéndose de la proximidad de mi cámara.  La otra zona donde las he visto es en el camino a la Villa Romana. Esta zona corresponde al hábitat de los espinares prepirenaicos 3.6.3.3, ocupados por carrascales, espireas, aligustres y madreselvas. En estos terrenos laborados a lo largo de tantos siglos, las ramificadas morrioneras quedan como uno de los vestigios de la antigua vegetación de este espacio abierto, con anuncio de desaparición.

Viburnum lantana      Morrionera - Andura
Me resulta curioso que en inglés a las morrioneras las llamen wayfaring tree, que suele traducirse como “árbol caminante”. Que los árboles caminen no nos resulta novedoso a los lectores de tebeos. Creía que esta movilidad se debía a la calenturienta imaginación de los guionistas, pero veo que la calentura estaba en habla habitual inglesa, que lo daba a entender con este nombre. Supongo que es más una advertencia para los caminantes de las islas y del continente, que los pueden ver florecer, pero no deben catar sus atractivas bayas rojas, venenosas y fatales más que las manzanas del paraíso. 

Viburnum lantana      Morrionera - Andura

Y una vez más, según la sabiduría popular, planta que no es comestible, tiene que ser de algún modo saludable…, pero, ¿no es venenosa? Tal es la cantidad de compuestos químicos reconocidos entre sus componentes que raro sería que alguno de ellos no sirviera para tratar la diarrea, afecciones respiratorias o alteraciones en la piel, como nos indican en más de una página de jardinería. Otros hablaban de las cualidades diuréticas y febrífugas de la viburnina, sin olvidar su capacidad purgante y sedante. Hay quien recuerda que puede tonificar el corazón, aunque según advierten los farmacéuticos mejor informados, de tan altamente tonificado como se siente el corazón, pasa a buscar una vida mejor en otra dimensión. 

Viburnum lantana      Morrionera - Andura

Uno creía que sólo los animales hacían de cobayas experimentales, pero ahora me desayuno con que a las morrioneras han sido tomada como plantas-cobaya en investigaciones sobre la presencia del ozono ambiental, que por su carácter reactivo daña las vías respiratorias. Veo que hay multitud de publicaciones en las que se dan los resultados de experimentos a los que han sido sometidas las morrioneras para conocer las alteraciones que sufren por la presencia del ozono atmosférico. Se han estudiado tanto las alteraciones visibles en las hojas como los cambios en la estructura genética, siendo unas cobayas muy válidas para detectar una atmósfera con exceso de ozono, resultado de las variadas formas de quemar hidrocarburos. 

Viburnum lantana      Morrionera - Andura

Con un clavo se saca con otro 
y con una espléndida planta venenosa se detecta un elemento ambiental nocivo
    
Viburnum lantana      Morrionera - Andura

lunes, 19 de octubre de 2020

HELICHRYSUM STOECHAS

 Siemprevivas asoleadas y aromáticas esparcidas por nuestras laderas  

Helichrysum stoechas   Siempreviva

Helichrysum stoechas   Siempreviva
¡Quién me lo iba de decir! Tener que ver estas luminosas siemprevivas sentadas en el banquillo de los acusados por contribuir a la contaminación atmosférica, nada menos que ¡por la difusión de sus componentes volátiles! Sin duda, estamos en tiempos confusos. ¡Pobres siemprevivas!, si no hacen sino respirar y protegerse, como cualquier bicho viviente. Y hablando de bichos…, recuerdo que antes se habían sentado ahí como acusadas las pacíficas vacas. Sospecho… que les debió de quedar estrecho el dichoso banquillo y que serían expulsadas por mugir desesperadamente. ¡Ay!, vuelvo a las siemprevivas Helychrisum (sol dorado) stoechas (alineado); esto último no sé muy bien a santo de qué, pues es una mata más amiga de círculos que de líneas.

Helichrysum stoechas   Siempreviva
De la incriminación por contaminación tuve noticia cuando mi amigo Bernardo me obsequió con un ejemplar monográfico de la revista Investigación y ciencia titulado: “La compleja vida de las plantas”. En el detallado y documentado artículo “Los terpenos de las plantas. Repercusiones en el ecosistema forestal y la atmósfera”, E. Ormeño y C. Fernández (dos investigadoras ecólogas, emigradas como tantas otras científicas) es donde salen a relucir, negro sobre blanco, estas siemprevivas por difundir terpenos. Los terpenos son las sustancias que hacen que las plantas sean fragantes y medicinales y que abundan en las hojas de las simprevivas, aunque no sólo. ¡Qué culpa tendrán por producir terpenos, que a los humanos nos vienen divinamente para perfumarnos, curarnos o alegrar los alimentos! 

Helichrysum stoechas   Siempreviva
¡Ay, los terpenos! Cierto; no se mencionaban en mis libros de química de bachiller, pese a que ya hacía más de medio siglo que a Otto Wallach le habían dado el nobel de química (1910) por identificar y separar los primeros terpenos. Por aquellas fechas, ahora hace más de un siglo, ya se habían identificado más de un centenar de los componentes de los llamados aceites esenciales y, a fecha de hoy, se contabilizan más de 15.000 compuestos. Con tal cantidad, es interminable el trabajo para saber sus aplicaciones en farmacia, perfumería y cocina. Esta multitud de componentes ha llevado a cambiar la dirección de las investigaciones farmacológicas: Se invierte el punto de partida: se parte de medir el efecto de los tratamientos tradicionales para conocer su efectividad poblacional, dada la diversidad de componentes de cualquier planta administrada.

Helichrysum stoechas   Siempreviva
Estas siemprevivas, abundantes en el occidente europeo y frecuentes en tomillares, romerales y aliagares de buena parte de la Navarra mediterránea, la tenemos por nuestras laderas de Laiaceta y el Castellón. Los aires saludables que soplan por esos terrenos me llevan a creer que todavía es una contaminación que nos podemos permitir, sabiendo que nos precedió siglos y siglos y no impidió la aparición del sapiens. De hecho, pasan tan desapercibidas que no tengo noticia de que los efectos medicinales de los terpenos de estas siemprevivas hayan interesado aún a mis convecinos para recolectarlas. No quisiera que dar a conocer la capacidad antimicrobiana de los aceites esenciales extraídos de estas siemprevivas llame la atención hacia ellas y así, sin pretenderlo, contribuya uno a que sean esquilmadas. 

Helichrysum stoechas   Siempreviva
La producción de aceites esenciales y elementos volátiles es costosa para las plantas y se explica por la necesidad de cumplir varias funciones asociadas a la supervivencia. Los aromas, que son más intensos en tiempo de floración, resultan atractivos para ciertos insectos que colaboran en la fecundación cruzada. Así mismo, mediante estos componentes se regula el exceso de luz o la sequedad ambiental. Y claro, estas siemprevivas ya se habían cuidado de no ser devoradas por los depredadores herbívoros, ovejas y cabras, mediante la toxicidad de los terpenos de sus hojas. ¿Cuánto tiempo les costará desarrollar algún mecanismo para defenderse de los humanos, de quienes nos las llevamos para hacer con ellas adornos florales?     

Helichrysum stoechas   Siempreviva

Fragancias y aceites naturales a nuestros pies, en un paseo entre flores y matas

Helichrysum stoechas   Siempreviva