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jueves, 9 de noviembre de 2023

CROCUS NUDIFLORUS

 
Azafrán silvestre        Crocus nudiflorus

El azafrán silvestre de otoño de nuestros montes, como muestra evolutiva
     

Azafrán silvestre        Crocus nudiflorus
    Esta mañana he tenido la compañía de un chucho mientras paseaba por la sierra de Leyre. Al llegar al paso de la Cerrada se ha puesto a mi lado y me adelantaba, volvía o se paraba, pero seguía a mi alrededor. Así hemos andado por la zona de las fuentes; en la del Fraile he sacado alguna de estas fotos a los azafranes silvestres de otoño. A esa hora de la mañana ya estaban abriéndose, después de haberse cerrado ayer al atardecer, como cada día. Quizá también cada día este chucho montaraz acompaña a algún excursionista que ande por la sierra, por lo que he dejado de interesarle al empezar a bajar hacia el monasterio.

Azafrán silvestre        Crocus nudiflorus
    En otoño es frecuente ver esta especie de azafranes silvestres en la sierra. En esta estación del año, es una de las pocas flores habituales, junto a las Merendera montana, que se despliegan en ambas vertientes del Pirineo y de la cordillera Cantábrica. Y si bien el origen de los azafranes pudo ser el Oriente Medio, ahora es en nuestro entorno montañero donde la especie nudiflorus (de flores desnudas) está bien asentada y es más rara su presencia a medida que uno se aleja de estas cordilleras, con alguna excepción, como se verá.

Azafrán silvestre        Crocus nudiflorus
    Así es cómo estos azafranes venidos de fuera han desarrollado una curiosa estrategia para subsistir por nuestros montes: extienden su desarrollo durante varias estaciones del año (histerantia). Empiezan en otoño por desplegar, desde un bulbo subterráneo, las flores con largo tubo terminado en varios tépalos de color de color entre lila y púrpura. En invierno conservan las semillas a ras de suelo. En primavera, se despliegan las hojas verdes, que desaparecen con los calores del verano. Este proceso varía según las especies, y sugiere que el género Crocus sigue en evolución.
   
Azafrán silvestre        Crocus nudiflorus
    En las zonas llanas y herbosas de la sierra, cuántas veces hemos comentado la labor de labrado de los jabalíes. Por supuesto que no lo hacen por entretener la espera mientras llegan los cazadores, sino que escarban en busca de tubérculos como los que hacen aflorar los azafranes por aquí, en la sierra de Guara o donde puedan distinguirlos. Esta labor de escarda facilita el desarrollo del azafrán al esponjar el terreno e incrementar los nutrientes (N, P, K,C) para la germinación de semillas y favorecer la extensión de estolones, que darán lugar a nuevas plantas.
   
Azafrán silvestre        Crocus nudiflorus
    Además de alimento de jabalíes, el azafrán silvestre ha sido difundido como planta ornamental para jardines. Puede ser la afición a la jardinería en los cottage garden ingleses la explicación de su presencia en amplias zonas de Inglaterra. 
Y si bien el género Crocus ya fue establecido por J.P. Tourneforte y C. Linneo, sería el inglés J.E. Smith quien, a finales del S-XVIII, lo incluyera y describiera en el séptimo volumen de su “Botánica inglesa con figuras coloreadas”. Aseguraba en 1798 que la mayor profusión de la especie nudiflorus se daba entre el castillo de Nottingham y el río Trent. Sorprende que esta zona esté a menos de cien metros sobre el nivel del mar, cuando por aquí lo normal es que crezca en los montes a partir de seiscientos metros. Cosas de la evolución adaptativa.
   
Azafrán silvestre        Crocus nudiflorus
Una especie de azafrán que habla de evolución con colores y sin palabras

Azafrán silvestre        Crocus nudiflorus

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