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lunes, 23 de enero de 2023

OROBANCHE CARYOPHILLACEAE

Orobanca        Orobanche caryophillaceae

La vida escondida de las plantas en la época fría del año

Orobanca        Orobanche caryophillaceae
    “Una flor, ¿qué otro tema podría revelarnos tanto sobre la esencia de las cosas? Una flor, ya esté languideciendo en un jarrón o emergiendo de la tierra llena de vida, nos cuenta todo lo que necesitamos saber sobre la vida y la muerte”. 
Así acaban Kenda Wilson y Angus Hyland el prólogo de Flores en el arte, donde muestran cómo artistas de la fotografía o la pintura han tomado a la flor como tema de su expresividad emotiva. 
Y sí, llena de vida y delicado color me encontré esta orobanca en el carasol calizo de El Ginebro, hace años por mayo.

Orobanca        Orobanche caryophillaceae
    Ahora, en invierno esta orobanca, ni languidece ni emerge, sino que se esconde en las diminutas y abundantes semillas dispersadas hace meses. Es su forma de adaptarse a la estación desfavorable: mediante semillas que germinarán cuando las condiciones ambientales sean adecuadas para su nuevo desarrollo. Así, según las adaptaciones de las plantas a los ambientes naturales, analizados por ecólogo y botánico danés Christen Raunkiær, estas orobancas son plantas terófitas; es decir, son plantas anuales veraniegas; y así nos entendemos mejor.

Orobanca        Orobanche caryophillaceae
    Pero, cuidado con dejarse engañar por su delicado colorido, porque las orobancas son plantas parásitas, y el diccionario la RAE explica que esta palabra de origen griego se traduce como comensal o gorrón. Quizá, en este caso, el diminuto tamaño de las semillas (hacen falta tres para cubrir un milímetro) explique este proceder parasitario. Las semillas apenas tienen capacidad para producir unas raicillas, haustorios, que se introducen en las raíces de las hierbas cuajaderas de la leche (Galium spp) y así desarrollarse y florecen tan distinguidamente. 
No son las únicas, por lo visto, que nacen sabiendo dónde chupar.

Orobanca        Orobanche caryophillaceae

    Y chupando y chupando, a las orobancas no les hace falta alimentarse del CO2 aéreo por medio de la clorofila, como a las demás plantas; así se ahorran el esfuerzo de vestirse de verde y pueden recurrir a colores más atractivos para los insectos polinizadores. Pero, el sol, los omnívoros, patógenos varios y hasta los veganos estamos ahí y las orobancas han tenido que sacudirse la indolencia para producir fenilpropanoides, nada menos, con los que defenderse de los rayos ultravioletas, los herbívoros, y otros seres de diverso tipo; atraídos, algunos, por su leve fragancia.

Orobanca        Orobanche caryophillaceae

    Precisamente, esos componentes de nombre enrevesado son los que interesan a los investigadores, alertados por su empleo medicinal en la zona euroasiática, incluida China, donde su presencia es escasa. Se tiene noticia de su uso popular para tratamientos tan diversos como son: tonificar el riñón, contra la impotencia y la espermatorrea, problemas dermatológicos y heridas, así como la diarrea infantil. Actualmente se ha comprobado que sus glucósidos PPG tienen efectos antioxidantes y anticoagulantes en varias pruebas de laboratorio, que los hacen válidos para tratamientos medicinales específicos. Espero que con este dato la USDA la borre del listado de plantas nocivas.

Orobanca        Orobanche caryophillaceae

El parasitismo, el truco adaptativo de estas orobancas delicadas y salutíferas

Orobanca        Orobanche caryophillaceae