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Viburnum lantana Morrionera - Andura
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“Si
miramos mucho tiempo, los objetos del mundo nos enamoran…
Así que la belleza
fue primero. En el hecho de mirar ya hay belleza.”
(A. Gándara, en Dioses
contra microbios, citado por R. Montero, en EPS
2301)  |
| Viburnum lantana Morrionera - Andura |
Se ha pasado la temporada y este año he tenido menos
ocasiones de andar mirando plantas en flor por los recodos habituales. El
dichoso coronavirus me ha limitado las visitas a las orillas del Irati, tan frecuentadas
por mí otros años. En años anteriores, bien por la foz, bien por el camino a la
Villa Romana, es donde solía ver la evolución de las morrioneras: en primavera,
extienden las hojas y abren los corimbos de flores; en verano los ramilletes de frutos se colorean de
rojo; en otoño se oscurecen y en los meses fríos sirven
de alimento a las aves, difusoras de sus semillas.
¡Ojalá la próxima temporada tenga
más momentos para ir observando sin prisa estos cambios!
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Viburnum lantana Morrionera - Andura
Como digo, la orilla del Irati por la foz o el cascajar es
uno de los espacios donde he visto morrioneras: es el hábitat 6.1.6
de alisedas submediterráneas. A la sombra de los alisos, estos arbustos
despliegan sus flores blancas entre la maraña de clemátides, bojes o majuelos
de ramas punzantes, como protegiéndose de la proximidad de mi cámara. La otra zona donde las he visto es en el
camino a la Villa Romana. Esta zona corresponde al hábitat de los espinares prepirenaicos
3.6.3.3,
ocupados por carrascales, espireas, aligustres y madreselvas. En estos terrenos
laborados a lo largo de tantos siglos, las ramificadas morrioneras quedan como uno
de los vestigios de la antigua vegetación de este espacio abierto, con anuncio
de desaparición.  Viburnum lantana Morrionera - Andura
Me resulta curioso que en inglés a las morrioneras las
llamen wayfaring tree, que suele traducirse como “árbol caminante”. Que
los árboles caminen no nos resulta novedoso a los lectores de tebeos. Creía que
esta movilidad se debía a la calenturienta imaginación de los guionistas, pero veo
que la calentura estaba en habla habitual inglesa, que lo daba a entender con
este nombre. Supongo que es más una advertencia para los caminantes de las
islas y del continente,
que los pueden ver florecer, pero no deben catar sus atractivas bayas rojas, venenosas y fatales más que las manzanas del paraíso.  Viburnum lantana Morrionera - Andura
Y una vez más, según la sabiduría popular, planta que no
es comestible, tiene que ser de algún modo saludable…, pero, ¿no es venenosa? Tal
es la cantidad de compuestos químicos reconocidos entre sus componentes
que raro sería que alguno de ellos no sirviera para tratar la diarrea,
afecciones respiratorias o alteraciones en la piel, como nos indican en más de
una página de jardinería.
Otros hablaban de las cualidades diuréticas y febrífugas de la viburnina,
sin olvidar su capacidad purgante y sedante. Hay quien recuerda que puede
tonificar el corazón, aunque según advierten los farmacéuticos mejor informados,
de tan altamente tonificado como se siente el corazón, pasa a buscar una vida
mejor en otra dimensión.  Viburnum lantana Morrionera - Andura
Uno creía que sólo los animales hacían de cobayas experimentales,
pero ahora me desayuno con que a las morrioneras han sido tomada como plantas-cobaya
en investigaciones sobre la presencia del ozono ambiental, que por su carácter
reactivo daña las vías respiratorias. Veo que hay multitud de publicaciones
en las que se dan los resultados de experimentos a los que han sido sometidas las
morrioneras para conocer las alteraciones que sufren por la presencia del ozono
atmosférico. Se han estudiado tanto las alteraciones visibles en las hojas
como los cambios en la estructura genética,
siendo unas cobayas muy válidas para detectar una atmósfera con exceso de
ozono, resultado de las variadas formas de quemar hidrocarburos. Viburnum lantana Morrionera - Andura
Con un clavo se saca con otro y con una espléndida planta
venenosa se detecta un elemento ambiental nocivo Viburnum lantana Morrionera - Andura |