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viernes, 22 de mayo de 2020

BUPLEURUM BALDENSE


Un trasluz de sorpresas vegetales
    
Bupleurum baldense 
Bupleurum baldense 
Ocurre, más bien en verano, que uno se encuentra a pleno sol con una planta esquelética, que extiende sus ramas como pidiendo alivio del calor ineludible, que crece en pleno camino descarnado y pedregoso, que parece esconder un ramillete de florecitas amarillas entre brácteas apergaminadas, que… En fin, que uno se ve obligado a dedicarle un rato, inclinarse para verla mejor al trasluz y, ya puesto, recordar otras de aspecto similar, avistadas en un baldío herboso de Yesa.
Me encontré, pues, con esta planta en un sendero agostado, andando por el alto de Javier. Era un día caluroso, sí, como otros de primeros de julio de cualquier año.
    

Bupleurum baldense 
Y así inclinado, discurría que, si los árboles no dejan ver el bosque, el bosque, a su vez, no deja ver el suelo. Pero, como aquí estaba en el claro de un camino, tenía ocasión de llegar a ver el suelo, con sus arcillas y gravas de arenisca, donde había brotado esta escuálida plantita. Esas areniscas eran las mismas de las murallas del castillo de Javier y que antes defendieron el castro que se anuncia en los mapas Michelin, situado en este alto. 
Se anuncia… aunque es inútil buscarlo: los madereros han arrasado el lugar para poner pinos, clarearlos y cortarlos. Quedan, pues, estas gravas arenosas como testigos de la impunidad de la civilización incivil que arranca las raíces de su historia. 

Bupleurum baldense 


- ¡Hala!, deja ese tema y vuelve al suelo, que enfadarse perjudica seriamente la salud, que la necesitas para lo que sigue.  
Este suelo, hostil a la vegetación en su aspecto actual, corresponde al tipo Bupleuro baldensis-Arienarietum ciliaris 6220* 52204D, o dicho de otro modo, son pastizales terofíticos de suelos crioturbados (uno de los tres subtipos de pastizales xerófilos anuales calcícolas) 4.1.1.1, (Manual de hábitats de Navarra, pág. 234).

- ¡¿Cómo?! Me lo repita, porfa.
- ...
- Así que, ¿semejante caminacho se explica con tan enigmática jerigonza en el argot botánico? ¡Vaya, vaya!





Bupleurum baldense
Veamos. Los ejemplares de Yesa sí que estaban en un herbazal (pastizal) soleado (xerófilo) en suelo calizo (calcícola). El de Javier, por su parte, ha crecido en suelo alterado (turbado) por la actividad humana desde tiempos antiguos y por el frío (crioturbado). Ambos lugares entran, por tanto, en la categoría de pastizales terofíticos, entendiendo que son terrenos privados de su vegetación natural para convertirlos en campos de cultivo o caminos, luego abandonados y ocupados por plantas anuales, como éstas bupleurum. 
Bien, así está más claro, y queda claro que estas plantas no hacen ascos a la acidez de suelo: cualquier tipo de suelocalizo o silíceo, les sirve


Bupleurum baldense


Esta diversidad de suelos y plantas les conviene, entre otros insectos, a las mariposas. En estos terrenos caldeados, es donde encuentran plantas, como el bupleurum, en las que libar el alimento que les de la energía que precisen para su reproducción durante la estación canicular. Es cierto, también, que otros seres vivos de mayor tamaño se benefician del alimento conseguido con las plantas de este tipo de hátitats y que, a su vez, terminarán siendo nuestro alimento en forma de quesos y chuletillas al sarmiento. 
Si a estos deleites unimos saber que el bupleurum posee el flavonoide rutina, con efectos antiinflamatorios y analgésicos, sólo me queda esperar un verano saludable y placentero, rodeado de mariposas.





Pastizales…, o cómo pasta y pasto son más que una diferencia de género

Bupleurum baldense

lunes, 11 de mayo de 2020

BELLARDIA TRIXAGO


Flores amarillas con un imaginativo aspecto de cresta de gallo
     
Bellardia trixago   Gallocresta
Bellardia trixago   Gallocresta

“La verdad en ciencia, necesariamente, cambia. La verdad en arte, aunque no necesariamente, cambia. La verdad revelada, necesariamente, no cambia.”
Jorge Wagensberg: Ideas....pág 36.
A la vista de las alteraciones de la nomenclatura de las plantas, es seguro que la Botánica no es la verdad revelada. 
C. Linneo trató de fijar los nombres de las plantas con notable éxito mediante dos palabras, y se puede comprobar que hasta en China los escriben con grafía y palabras latinas. Sin embargo, los botánicos no se han sujetado al criterio de una planta, un nombre; obligados unas veces por la matización de características, otras, por intereses de prestigio o vete a ver porqué; en fin, por carecer de una autoridad reconocida universalmente. O al menos eso le parece a este paseante confinado.



Bellardia trixago   Gallocresta


Aun así, hay acuerdo en el nombre específico, trixago: nombre latino de plantas con flores bilabiadas de dudosa identificación, que parece hace referencia a los tricomas (pelos) de la planta. En cambio, el nombre genérico es polémico: para unos es bellardia (en referencia al naturalista Carlo Bellardi) y para otros es bartsia 
(en referencia al botánico Johann Bartsch, muerto prematuramente en Surinam). 
De esta manera, el GBIF (Fondo de Información sobre Biodiversidad Global) reparte en el queso estadístico casi por igual uno y otro nombre, respetando las más de 200 referencias usadas para citarla
Conque, puesto a elegir, declino al prusiano y me inclino por el latino





Bellardia trixago   Gallocresta


Si supongo bien, los cambios en ciencia suelen ser algo más que nominales y en esta planta tenemos un buen ejemplo del cambio por descubrimiento de nuevos elementos químicos. Analizando los aceites esenciales de las hojas y las raíces de la gallocresta, los bioquímicos ha incrementado el catálogo de sustancias orgánicas con el trixagol, nombre que no ofrece dudas del vegetal de referencia y cuya representación química ofrece una geometría admirable, ante la que me quedo con la boca abierta, como ante obras pictóricas del Guggenheim. Y no sé si será el único, porque el listado de los compuestos constatados llega a los treinta y tres, de incomprensible nomenclatura para mí, y que dejo para ocuparme de ella en mi siguiente existencia, según creencia hindú.





Bellardia trixago   Gallocresta
Curiosamente, la parte aérea y la raíz difieren notablemente en la proporción de estos componentes. Mientras que en la raíz el más abundante es el denostado ácido palmítico del aceite de palma; en la parte aérea, el más cuantioso es una acetona con olor a vino afrutado, nada menos, guardada en los numerosos pelos glandulares que la cubren. Al parecer, el vino disgusta a la mariposa de la col y le sirve a la gallocresta para disuadir a la mariposa de depositar los huevos sobre sus hojas. No sé cómo llegan a las raíces las mariposas llamadas rosquillas negras, pero les disgusta el aceite de palma, que hace gustosa la bollería, y les invita a estas rosquillas a irse a visitar otras plantas.




Bellardia trixago   Gallocresta

Estas mariposas lo tienen fácil, porque los herbazales soleados en los que aquí veo florecer a las gallocrestas, están poblados de cantidad de plantas; no las veo, sin embargo, entre los cultivos. Necesitan, sí, aprovechar la humedad de otras plantas para florecer en la estación seca; conque son medio parásitas, pero cuidan de evitar a insectos parásitos. ¡Unas listillas! Y siendo poco melindrosas, no les importa sobre quién se hospedan para absorberles los líquidos nutrientes precisos. Tampoco, que la coloración rojo-amarilla de sus pétalos por aquí (como debe ser una cresta de gallo), no coincida con el color blanco-rosado, que lucen en otras zonas cincunmediterráneas.



Las gallocrestas nos llevan eras geológicas de adelanto en la producción química 
con sello de natural
    
Bellardia trixago   Gallocresta

viernes, 24 de abril de 2020

VELEZIA RIGIDA


Flores descoloridas en los vericuetos de La Piedra       


Velezia rigida
Velezia rigida



Estoy volviendo hacia casa por los vericuetos de La Piedra sobre la foz. Hace calor este mediodía de finales de junio. Voy andando, más que por senderos, por las calvas de grava caliza que dejan entre sí las matas dispersas de boj y carrascas. Las borras de lana prendidas del ramaje raquítico y las cagarrutas dejan constancia del paso ocasional de las ovejas, desperdigadas al atravesar estos espacios abiertos, desolados. Casi no hago sombra y ando mirando dónde piso, cuidando de no torcerme un tobillo. Y así es como me fijo en las florecillas blancas de esta clavelina, que sabré por la tarde, consultadas las Claves, se trata de la velezia.





   
Velezia rigida
Así mismo, he sabido que la velezia tiene habitualmente los pétalos de color entre azul y rosado, pero estas clavelinas de los andurriales de La Piedra los tienen blancos. Ahora bien, las flores poco coloreadas, hipocromáticas, (no es un albinismo) indican que las plantas han carecido de alguna de elementos necesarios para la producción de las antocianinas, que dan coloración purpuro-rosada a los pétalos. No me extraña: el escaso suelo arcilloso, estará saturado de elementos alcalinos de las rocas calizas de La Piedra. Estos suelos con pH elevado impiden que la savia se nutra con los elementos necesarios para las flores luzcan colores matizados o difundan fragancias atrayentes.
Y no seré yo quien sude para alterar el curso de la naturaleza llevándoles abono.

Velezia rigida

Quien sí debió sudar fue Cristóbal Vélez, boticario y médico conquense de mediados del S.XVIII, que se pateó el entorno de Madrid buscando las plantas que precisaba en su profesión. De ello dejó constancia en su herbario y en sus manuscritos de La flora matritense, según consta en la Historia de la farmacia (pág. 472): “Bien merecía Vélez que le hubiéramos hecho su biografía en el lugar correspondiente”, se añade. 
Esta falta se hace notar aún más en Wikipedia, por más que fue “director del primer Jardín Botánico de Madrid, célebre botánico, examinador del real protomedicato, quien no solo explicaba las que existían en el jardín, sino otras muchas que se traían de los contornos”.
Reconoce, sí, que tenía un innominado jardinero, quien le hacía parte del trabajo sudoroso de recolectar plantas.



Velezia rigida
Este prestigioso ilustrado acogió en 1751 a Pehr Löfling, uno de los diez y siete apóstoles enviados por Carlos Linneo desde Suecia a los extremos del mundo en expediciones botánicas y zoológicas. ¡Bien! Ahora somos sólo el extremo de Europa.
Löfling quedó tan asombrado del nivel y amplitud de los conocimientos botánicos que se encontró por las Españas que pronto tenía el trabajo hecho y remitido a Suecia. Linneo le animó a poner el nombre de los botánicos que le acogieron a las especies nuevas que le iban mostrando y dirigirse luego a Venezuela. Fue el mismo Linneo quien puso el epónimo Velezia a este género de plantas en su Botánica práctica, situándolo en la Casa de Campo y Chamartín, en los alrededores de Madrid. ¡Quién los ha visto y quién los ve!


Velezia rigida
No sabía el bueno de Linneo que, al tiempo, serían los turcos quienes reclamarían su patrimonialidad, por las cinco especies de velezias que en su península se han identificado. Analizando el polen y la forma de las semillas, han establecido de forma irrefutable en Anatolia el origen de la difusión mediterránea de la velezia de vainas rígidas.
Pero, han sido los rusos quienes han estudiado sus componentes bioquímicos y nos los han detallado en alfabeto cirílico, para que vayamos practicando. Les pareció curioso que esta planta no hubiera sido estudiada y se pusieron hace cuatro años a determinar, ente otros, sus polifenoles. Encontraron que varios eran estimulantes, como componentes también del café o la quina, y ¡oh sorpresa! apareció la ecdisterona. ¿Para qué querrán la velezia y las espinacas tal anabolizante?
Quizá entrenadores rusos me den respuesta.


Con la misma planta en la mano, me paso de la rebotica a la espectronomía de masas 

Velezia rigida

miércoles, 8 de abril de 2020

SILENE MUSCIPULA


De la orla de los sembrados al olvido de los archivos
 
Silene muscipula     Mosquera
Silene muscipula     Mosquera





Me suele ocurrir que a veces me pregunto qué habrá sido de tal o cual persona a la que traté a menudo. Pasan los años, pierdes el contacto con ella y su voz, su cara o sus gestos se desdibujan en el baúl de los recuerdos, que se abre, ¡oh sorpresa!, con un wasap: la sensación de su presencia cobra vida.
En el baúl de las fotos del ordenata llevaba años olvidada esta planta, cuando, expurgando estos días los archivos, me sorprendió ver su forma y su delicado colorido rosáceo. Eran fotos de hace nueve años, nada menos. 










Silene muscipula     Mosquera



Por fortuna, desde el año anterior, ya detallaba el recorrido y los pormenores de la excursión con la ayuda del GPS. De esta manera he podido recordar que se encontraba, como también dos años antes, dentro del linde de un sembrado vallado junto, al derruido corral de Alzueta, subiendo por el Camino de la Piedra. Y sólo en ese punto. 
Desde entonces, no he tenido noticias de ella; no la he vuelto a fotografiar. La primera vez fue a finales de mayo y la segunda, a primero de junio. 
Luego, nada.




Silene muscipula     Mosquera







¡Ojalá los herbicidas no hayan acabado con ella! En Bélgica, por ejemplo, no la ven desde 1933, fecha en que fue avistada por última vez en las proximidades de Lieja. No es de extrañar que la recuerden como un alien. Así es que la tengo que tener en cuenta para hacerle una visita, si me es posible este junio. ¿O no? Y si bien, no es una planta que tenga una amplia difusión terrícola, está bien extendida por el occidente de la vertiente mediterránea, sin necesitar protección especial.  







Silene muscipula     Mosquera



Tampoco necesitaba protección el personaje mitológico que le da nombre, Sileno: se arreglaba perfectamente, siendo ejemplo del buen vivir, con escándalo de chupacirios. Que la mosquera comparta el nombre, silene, se puede deber a la similitud de la forma ventruda de su cáliz con el barrigudo aspecto del bonachón Sileno. Quede claro que el parecido no va más allá. El suave colorido y el primor de los pétalos de la mosquera están en las antípodas estéticas del aspecto grotesco y escandaloso del sátiro.




Silene muscipula     Mosquera




Ciertamente tiene se ser una planta discreta, poca amiga de escándalos: no he encontrado que se haya empleado en quehaceres curativos, alimentarios o en los laboratorios de investigación. Sin embargo, hay algo en su nombre específico, mus-cipula, (mos-quera, atrapa-moscas), que puede indicar una función retentiva con el producto pegajoso que da aspecto brillante al cáliz y del que no he llegado a saber su naturaleza. El empleo con esta función en dependencias rurales, al menos de Albacete (pg. 186), era mucho más estético, sin duda, que utilizar pringosos rollos colgantes, como no hace tantos años veíamos en bares o ultramarinos.





Se me cruzan los recuerdos y los olvidos; el color sepia y el rosita

miércoles, 1 de abril de 2020

TEUCRIUM SCORODONIA

   Una planta con nombre de guerrero heroico y aroma de cocina
   
Teucrium scorodonia     Camedrio /  Baso-axario
Teucrium scorodonia     Camedrio /  Baso-axario



Nosotros, los nacidos al final de la década de los cuarenta, creíamos que íbamos a ser la primera generación de este país que no sufriríamos otra guerra civil y no nos veríamos envueltos en la tercera mundial.
- ¡Ingenuos, que sois unos ingenuos! 
¿No os llegan cada día los disparos de otra nueva guerra civil en forma de discursos incendiarios o falsedades vergonzantes? 
¿Y el coronavirus no ha puesto al mundo entero en pie de guerra en un plis plas?
- ¡Es la guerra!, que dirían los Marx. 
Y desde el retiro domiciliario, volvemos a estar todos con y frente a todos, como en la primera gran guerra mítica de occidente, la de Troya.





Teucrium scorodonia     Camedrio /  Baso-axario


Parece ahora que todo el mundo nos hemos encerrado en un nuevo caballo y que, contando con el arquero y médico Teucro secundado por su ejército de científicos y sanitarios, venceremos al troyano covid19. En aquel trance, el mítico Teucro de la Ilíada debió de disponer de una especie de bálsamo de fierabrás para curar heridas, según se contaba. Pasado el tiempo, lo recordó el griego Teofrasto y puso su nombre a nuestro camedrio en su Historia de las plantas (Lib. IX, 9-5). Posteriormente, el romano Plinio también llamó teucrium a plantas vulnerarias en su Historia naturalis (Lib. XXVI). Con estos precedentes, Linneo aplicó tan ilustre nombre a este género de plantas con cálices labiados y pétalos en forma de lengua. 




Teucrium scorodonia     Camedrio /  Baso-axario

Me choca, con todo, que el mítico Teucro empleara estos camedrios en su pócima vulneraria. Al menos ahora no se registra su presencia en Grecia, sino más bien en el Oeste de Europa; no parece ser una planta amiga de la habitual canícula estival mediterránea, que es cuando florece. 
¿Será otro detalle del cambio climático? 
Así que, para verlos esta temporada, ¡que ojalá!, tendré que esperar hasta el verano y andar por la parte alta de la sierra, más fresquita, cuidando de no pisar los que afloren entre areniscas, en los pinares con suelo arenoso o en los calveros herbosos de la cornisa. 




Teucrium scorodonia     Camedrio /  Baso-axario
Además, tendré el aliciente de ir a comprobar si esparcen un cierto olor a ajo (scordo en griego), como parece indicar el nombre específico (scorodonia). Al parecer, los pelitos (tricomas) que cubren tallos y hojas contienen vesículas y tienen variadas funciones y componentes. Entre estos componentes figura la aliina, sustancia que reacciona al cortar o triturar ajos (allium). A resultas de esta tajante operación culinaria, se produce el compuesto que da el olor característico del ajo picado, cuya ingesta Don Quijote desaconsejó a Sancho: “No comas ajos ni cebollas, porque no saquen por el olor tu villanería” 


Teucrium scorodonia     Camedrio /  Baso-axario
Los tricomas, que tienen poco que ver con el pelo humano, son de tres tipos y cumplen varias funciones que hace años se están investigando. Además de ser reservorios de sustancias como marrubina, flavonoides o ácidos fenólicos, son productores de aceites esenciales  y contribuyen a su distribución al conjunto de la planta. Este cóctel químico, con nombres y formulaciones complejas (dignas del Guggenheim), viene a ser atractivo para varias delicadas mariposas. 
Y si bien una oscura roya se aprovecha de sus jugos, el camedrio vive en feliz simbiosis con otro hongo, con el que evita verse infectado por algas.




Me acuerdo de Santa Bárbara cuando truena 
y del mítico Teucro, encerrado y mirando estas flores

Teucrium scorodonia     Camedrio /  Baso-axario

jueves, 19 de marzo de 2020

VIBURNUM TINUS


Un arbusto oloroso para tiempos pestíferos

Viburnum tinus   Duraznillo
   “Digo, pues, que en el año mil trescientos cuarenta y ocho de la fructífera Encarnación del Hijo de Dios llegó una mortífera pestilencia a la egregia ciudad de Florencia...  se había iniciado unos años antes en Oriente. Privó de gran cantidad de vivientes, y sin detenerse en un solo lugar, se extendió hasta Occidente.

Viburnum tinus   Duraznillo
   No resultó contra ella ningún saber ni providencia humana, como la limpieza de la ciudad ordenada por los encargados de ello y la prohibición de entrar en ella los enfermos y los muchos consejos dados para conservar la salubridad, ni valiendo tampoco las humildes súplicas dirigidas a Dios en procesiones o de otras maneras.
     Casi al principio de la primavera del año antes dicho empezó horriblemente y en asombrosa manera a mostrar sus dolorosos efectos.”
Giovanni Boccaccio. El Decamerón: Introducción. 

Calcadito, ¡vamos!
Viburnum tinus   Duraznillo


El remedio fue y es evitar la pestilencia: no pisar la calle, como hicieron los diez personajes del monumental texto, que ahora tendré tiempo, ¡ojalá no suficiente!, de leer a sorbitos. 
Me gustaría, sin embargo, acercarme hoy al seto de duraznillos próximo al Hostal para percibir la fragancia de sus flores, que me haga olvidar la pestilencia de los wasaps, infectos, éstos sí, por el coronavirus de marras. Pero la indicación es tajante: reclusión es igual a salud. 
¡Lástima que los setos de duraznillos no sean una barrera europea para detener al fatídico virus, pese a tener fuertes hojas verdes durante todo el año y flores olorosas en primavera!
    
Viburnum tinus   Duraznillo
Y hablando de dolencias, al duraznillo no le debe de atacar este virus, sino insectos sólo apreciables si se mira con atención. La araña roja, un ácaro que teje una delicada tela para captar proteína; debe estimar que sorber la savia de las hojas es buen complemento alimentario, y así le deja una mancha. Los pulgones, sin embargo, parecen ser sólo vegetarianos porque van a por el envés de las hojas y llegan hasta las flores, que estarán más tiernas y sabrosas. Parecido es el caso del oídio, el hongo de aspecto blanquecino que a veces se ve en hojas de las zonas sombrías, y otros hongos, que también se establecen en el duraznillo para absorber su savia.

Viburnum tinus   Duraznillo


¡Cómon no! El duraznillo ha tenido una larga trayectoria en el tratamiento de diversas dolencias. Las hojas, por ser amargo tónicas, se empleaban para las aliviar las digestiones y, en infusiones muy diluidas, como febrífugas. Los frutos morados resultaban, según unos, un purgante fulminante y, según otros, útiles para cortar las diarreas. La corteza interna servía ¡en veterinaria popular! para aliviar partos dolorosos y ¡en mujeres!, para cortar hemorragias uterinas. 
¡Qué barbaridad! Arreglaban una víscera y de paso se iban al otro barrio.
Viburnum tinus   Duraznillo


Ahora se sabe que todos estos efectos, incluido la producción de sarpullidos y ampollas, se deben a varios de sus componentes: el escopoletol, el viopudial o la viburnina, que han sido analizados por la farmacopea moderna y se han de administrar separadamente y de manera rigurosa por su grave toxicidad. Me extraña pues, o quizá se me ha pasado por alto, que el duraznillo no se empleara como veneno en algún relato de Sherlock Holmes o del inspector Poirot. 
Un uso, al contrario, inocente y decorativo (jardinería aparte) es el de los ebanistas, ¿queda alguno?, que lo emplean en labores de taracea. 


  
Me da que este año no llegaré a disfrutar de esta fragancia sino es por teleolfato

Viburnum tinus   Duraznillo