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sábado, 26 de diciembre de 2020

ILEX AQUIFOLIUM

Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo

Melodía de los bosques y adorno en los envoltorios navideños  

Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo
El acebo fue, ya en época romana, la planta decorativa de las fiestas saturnales; las fiestas predecesoras de nuestras navidades, fiestas alegres, de encuentros familiares y regalos. El acebo perenne y lustroso, símbolo de Saturno, el Cronos griego, la idealización mitológica del tiempo que nos devora.
El acebo aparece en el folclore navideño inglés en el villancico "The Holly and the Ivy", el acebo y la hiedra (holly= acebo y fiesta), oído tantas veces como música ambiental. Claro está que las versiones son variadísimas, de la solemnidad orquestal de Cesarini a la animación del coro “Más que jazz” de Gijón, pasando por el ceremonioso canto coral del King's College de Cambridge. 
    
Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo
The Holly and the Ivy
El acebo y la hiedra, cuando ambos han crecido totalmente,
De todos los árboles en el bosque, el acebo lleva la corona
Me supongo que, la excelente consideración que en la cultura celta tiene el acebo, fue la razón que llevó a Joanne Rowling a determinar que la varita mágica de Harry Potter fuera de acebo. Y es que hay clases y clases, aún entre las varitas mágicas.
Los dos monumentales acebos de la sierra de Leyre están estos días cargados de frutos rojos sin que los oculte hiedra alguna, como se ve en las fotos; lo que no ocurre con otro próximo de la Cañada de los Roncaleses, sólo adornado con las bayas negras de su huésped.
Oh, la salida del sol y la carrera del ciervo; el tocar del órgano alegre y dulce cantar en el coro.
   
Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo
El acebo lleva una flor tan blanca como el lirio,
Y María parió al dulce Jesucristo para que sea nuestro dulce salvador
La flor del acebo, así es, tiene pétalos blancos. Pero, unas flores producirán frutos sin disponer de estambres con polen fecundante y otras, por el contrario, no dispondrán de pistilo fecundo, guardando ambas formas florales una apariencia similar. Disponer de dos tipos de flores es una manera de evitar la autofecundación en el reino vegetal.

Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo
El acebo lleva una baya tan roja como cualquier sangre,
Y María parió al dulce Jesucristo para que haga el bien a los pobres pecadores
Aunque puedan parecerlo, las bayas del acebo no están entre los frutos del bosque de las recetas culinarias. Muy al contrario, el color rojo de las bayas del acebo o de la sangre son signos de dolor y de peligro, como en las señales de tráfico. Los frutos son especialmente tóxicos: contienen glucósidos cianogénicos que dan lugar al ácido cianhídrico y a cianuros. La ingesta de esas atractivas bayas rojas puede ser funesta, o al menos producir vómitos y graves desarreglos intestinales. Estos efectos adversos, sin embargo, no van con las aves; son alimento invernal de tordos y mirlos.

Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo

El acebo lleva un pincho tan agudo como cualquier espina,
Y María parió al dulce Jesucristo en la mañana de Navidad
El hecho de tener hojas con bordes punzantes, el acebo lo lleva en su mismo nombre botánico: Ilex aquifolium. La referencia a lo punzante de las hojas es doble: Ilex es nombre de las encinas, ambas plantas con hojas de bordes similares y aquifolium, hojas agudas. Pero, tanto las encinas como los acebos dejan de tener hojas punzantes a medida que se alejan de la base. En la zona alta, donde no hay peligro de servir de alimento a las cabras de Leyre y demás herbívoros, las hojas tienen bordes lisos. 

Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo
El acebo lleva corteza tan amarga como cualquier hiel,
Y María parió al dulce Jesucristo para que nos redima a todos

El amargor de la corteza se debe a que sus variados componentes tienen sustancias percibidas como uno de los clásicos cuatro sabores que distinguimos los occidentales, el amargo. El sabor amargo, característico del cacao por ejemplo, se debe a la teobromina, presente también en las hojas y tallos del acebo. El sabor amargo de la ilicina, del colorante amarillo ilexantina y del ácido iléxico se cita en numerosas publicaciones sin que haya llegado a ver sus formulaciones químicas. 
Con la sustancia pegajosa de las bayas se elabora la liga, empleada por desgracia en la captura de pajaritos; liga que también se consigue con otra de las plantas navideñas, el muérdago.
   
Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo
La dulzura navideña de un villancico inglés, con el sabor acerbo del acebo
   
Ilex aquifolium   Gorostia   Acebo