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miércoles, 13 de abril de 2022

CYTISUS OROMEDITERRANEUS

Cytisus oromediterraneus
Unos pocos cojines olorosos, no demasiado cómodos
     
Cytisus oromediterraneus
“Iba yo a comprar el pan…”  y a esa hora, el lado guasón y crítico de Paco Umbral, escuchaba los comentarios que le servirían para su columna en el diario El País durante doce años. Por mi parte,  no iba yo a comprar el pan, no; sino a ver los raros y agudos cojines de monja de flores moradas que cubren la sierra al oeste del Arangoiti. Así que, tras coronar la cañada, me detuve a contemplar el pantano ante una mata florida y almohadillada, que, por ser de flores amarillas no era uno de los cojines buscados.
    
Cytisus oromediterraneus
Así fue como “iba yo a…”  ver una planta rara y me encontré ante otra aún más rara en Navarra: esta especie de piorno. Sí, piorno, hiniesta, calabón, retama de escobas y tantos otros que hacen referencia a otras especies del género; y tres en euskera, sólo para esta especie: isats, jats-ilar, zarika; lo que está muy bien, para no haber ahora más que estos dos ejemplares en Euskal Herria. ¿O es que antes estuvo tan extendido por aquí como en otras zonas de la península? 
   
Cytisus oromediterraneus
No he encontrado la respuesta. Quizá, viendo el escaso suelo adecuado para su desarrollo, silíceo y abierto a la influencia mediterránea, haya sufrido algún tipo de explotación exhaustiva, de tal manera que la presencia ha quedado reducida a poco más de las dos matas vistas en la sierra. Esto no sucede en la sierra de Gredos y otros montes (oro) abiertos a la influencia mediterránea donde ocupa amplias extensiones: los piornales. Lo mismo ocurre en extensas zonas al norte de los Pirineos, sobre todo en la parte oriental
Y para de contar, que no hay más en el mundo mundial.
   
Cytisus oromediterraneus
La sobreexplotación, quizá, se debiera a ser un buen combustible, pero también lo son los cojines morados del otro lado de la sierra y ahí están. Además, las ollagas, que están más a mano, son abundantísimas y arden que no veas. No quiero suponer que el atractivo olor a vainilla de estas flores amarillas, y que no lo tienen las moradas, haya resultado decisivo para su drástica reducción por los rasos de la sierra. 

Cytisus oromediterraneus
Veamos. Varios estudios tratan el cambio de extensión de esta planta. Unos, se han dedicado a estudiar la supervivencia tras los incendios. La observación de la evolución parece ser en todos los casos favorable y no explicaría la reducción de la masa vegetal. Otros estudios ven en el aumento de la temperatura la explicación de la colonización que estas plantas están realizando en alturas superiores, abandonando las cotas montañosas inferiores. Y, si el aumento de temperatura no se detiene, ¿hasta cuándo podremos oler a vainilla por la sierra?
   
Cytisus oromediterraneus
Un termómetro sin marcas, pero marcado por la temperatura
       
Cytisus oromediterraneus