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viernes, 24 de abril de 2020

VELEZIA RIGIDA


Flores descoloridas en los vericuetos de La Piedra       


Velezia rigida
Velezia rigida



Estoy volviendo hacia casa por los vericuetos de La Piedra sobre la foz. Hace calor este mediodía de finales de junio. Voy andando, más que por senderos, por las calvas de grava caliza que dejan entre sí las matas dispersas de boj y carrascas. Las borras de lana prendidas del ramaje raquítico y las cagarrutas dejan constancia del paso ocasional de las ovejas, desperdigadas al atravesar estos espacios abiertos, desolados. Casi no hago sombra y ando mirando dónde piso, cuidando de no torcerme un tobillo. Y así es como me fijo en las florecillas blancas de esta clavelina, que sabré por la tarde, consultadas las Claves, se trata de la velezia.





   
Velezia rigida
Así mismo, he sabido que la velezia tiene habitualmente los pétalos de color entre azul y rosado, pero estas clavelinas de los andurriales de La Piedra los tienen blancos. Ahora bien, las flores poco coloreadas, hipocromáticas, (no es un albinismo) indican que las plantas han carecido de alguna de elementos necesarios para la producción de las antocianinas, que dan coloración purpuro-rosada a los pétalos. No me extraña: el escaso suelo arcilloso, estará saturado de elementos alcalinos de las rocas calizas de La Piedra. Estos suelos con pH elevado impiden que la savia se nutra con los elementos necesarios para las flores luzcan colores matizados o difundan fragancias atrayentes.
Y no seré yo quien sude para alterar el curso de la naturaleza llevándoles abono.

Velezia rigida

Quien sí debió sudar fue Cristóbal Vélez, boticario y médico conquense de mediados del S.XVIII, que se pateó el entorno de Madrid buscando las plantas que precisaba en su profesión. De ello dejó constancia en su herbario y en sus manuscritos de La flora matritense, según consta en la Historia de la farmacia (pág. 472): “Bien merecía Vélez que le hubiéramos hecho su biografía en el lugar correspondiente”, se añade. 
Esta falta se hace notar aún más en Wikipedia, por más que fue “director del primer Jardín Botánico de Madrid, célebre botánico, examinador del real protomedicato, quien no solo explicaba las que existían en el jardín, sino otras muchas que se traían de los contornos”.
Reconoce, sí, que tenía un innominado jardinero, quien le hacía parte del trabajo sudoroso de recolectar plantas.



Velezia rigida
Este prestigioso ilustrado acogió en 1751 a Pehr Löfling, uno de los diez y siete apóstoles enviados por Carlos Linneo desde Suecia a los extremos del mundo en expediciones botánicas y zoológicas. ¡Bien! Ahora somos sólo el extremo de Europa.
Löfling quedó tan asombrado del nivel y amplitud de los conocimientos botánicos que se encontró por las Españas que pronto tenía el trabajo hecho y remitido a Suecia. Linneo le animó a poner el nombre de los botánicos que le acogieron a las especies nuevas que le iban mostrando y dirigirse luego a Venezuela. Fue el mismo Linneo quien puso el epónimo Velezia a este género de plantas en su Botánica práctica, situándolo en la Casa de Campo y Chamartín, en los alrededores de Madrid. ¡Quién los ha visto y quién los ve!


Velezia rigida
No sabía el bueno de Linneo que, al tiempo, serían los turcos quienes reclamarían su patrimonialidad, por las cinco especies de velezias que en su península se han identificado. Analizando el polen y la forma de las semillas, han establecido de forma irrefutable en Anatolia el origen de la difusión mediterránea de la velezia de vainas rígidas.
Pero, han sido los rusos quienes han estudiado sus componentes bioquímicos y nos los han detallado en alfabeto cirílico, para que vayamos practicando. Les pareció curioso que esta planta no hubiera sido estudiada y se pusieron hace cuatro años a determinar, ente otros, sus polifenoles. Encontraron que varios eran estimulantes, como componentes también del café o la quina, y ¡oh sorpresa! apareció la ecdisterona. ¿Para qué querrán la velezia y las espinacas tal anabolizante?
Quizá entrenadores rusos me den respuesta.


Con la misma planta en la mano, me paso de la rebotica a la espectronomía de masas 

Velezia rigida

miércoles, 8 de abril de 2020

SILENE MUSCIPULA


De la orla de los sembrados al olvido de los archivos
 
Silene muscipula     Mosquera
Silene muscipula     Mosquera





Me suele ocurrir que a veces me pregunto qué habrá sido de tal o cual persona a la que traté a menudo. Pasan los años, pierdes el contacto con ella y su voz, su cara o sus gestos se desdibujan en el baúl de los recuerdos, que se abre, ¡oh sorpresa!, con un wasap: la sensación de su presencia cobra vida.
En el baúl de las fotos del ordenata llevaba años olvidada esta planta, cuando, expurgando estos días los archivos, me sorprendió ver su forma y su delicado colorido rosáceo. Eran fotos de hace nueve años, nada menos. 










Silene muscipula     Mosquera



Por fortuna, desde el año anterior, ya detallaba el recorrido y los pormenores de la excursión con la ayuda del GPS. De esta manera he podido recordar que se encontraba, como también dos años antes, dentro del linde de un sembrado vallado junto, al derruido corral de Alzueta, subiendo por el Camino de la Piedra. Y sólo en ese punto. 
Desde entonces, no he tenido noticias de ella; no la he vuelto a fotografiar. La primera vez fue a finales de mayo y la segunda, a primero de junio. 
Luego, nada.




Silene muscipula     Mosquera







¡Ojalá los herbicidas no hayan acabado con ella! En Bélgica, por ejemplo, no la ven desde 1933, fecha en que fue avistada por última vez en las proximidades de Lieja. No es de extrañar que la recuerden como un alien. Así es que la tengo que tener en cuenta para hacerle una visita, si me es posible este junio. ¿O no? Y si bien, no es una planta que tenga una amplia difusión terrícola, está bien extendida por el occidente de la vertiente mediterránea, sin necesitar protección especial.  







Silene muscipula     Mosquera



Tampoco necesitaba protección el personaje mitológico que le da nombre, Sileno: se arreglaba perfectamente, siendo ejemplo del buen vivir, con escándalo de chupacirios. Que la mosquera comparta el nombre, silene, se puede deber a la similitud de la forma ventruda de su cáliz con el barrigudo aspecto del bonachón Sileno. Quede claro que el parecido no va más allá. El suave colorido y el primor de los pétalos de la mosquera están en las antípodas estéticas del aspecto grotesco y escandaloso del sátiro.




Silene muscipula     Mosquera




Ciertamente tiene se ser una planta discreta, poca amiga de escándalos: no he encontrado que se haya empleado en quehaceres curativos, alimentarios o en los laboratorios de investigación. Sin embargo, hay algo en su nombre específico, mus-cipula, (mos-quera, atrapa-moscas), que puede indicar una función retentiva con el producto pegajoso que da aspecto brillante al cáliz y del que no he llegado a saber su naturaleza. El empleo con esta función en dependencias rurales, al menos de Albacete (pg. 186), era mucho más estético, sin duda, que utilizar pringosos rollos colgantes, como no hace tantos años veíamos en bares o ultramarinos.





Se me cruzan los recuerdos y los olvidos; el color sepia y el rosita

miércoles, 1 de abril de 2020

TEUCRIUM SCORODONIA

   Una planta con nombre de guerrero heroico y aroma de cocina
   
Teucrium scorodonia     Camedrio /  Baso-axario
Teucrium scorodonia     Camedrio /  Baso-axario



Nosotros, los nacidos al final de la década de los cuarenta, creíamos que íbamos a ser la primera generación de este país que no sufriríamos otra guerra civil y no nos veríamos envueltos en la tercera mundial.
- ¡Ingenuos, que sois unos ingenuos! 
¿No os llegan cada día los disparos de otra nueva guerra civil en forma de discursos incendiarios o falsedades vergonzantes? 
¿Y el coronavirus no ha puesto al mundo entero en pie de guerra en un plis plas?
- ¡Es la guerra!, que dirían los Marx. 
Y desde el retiro domiciliario, volvemos a estar todos con y frente a todos, como en la primera gran guerra mítica de occidente, la de Troya.





Teucrium scorodonia     Camedrio /  Baso-axario


Parece ahora que todo el mundo nos hemos encerrado en un nuevo caballo y que, contando con el arquero y médico Teucro secundado por su ejército de científicos y sanitarios, venceremos al troyano covid19. En aquel trance, el mítico Teucro de la Ilíada debió de disponer de una especie de bálsamo de fierabrás para curar heridas, según se contaba. Pasado el tiempo, lo recordó el griego Teofrasto y puso su nombre a nuestro camedrio en su Historia de las plantas (Lib. IX, 9-5). Posteriormente, el romano Plinio también llamó teucrium a plantas vulnerarias en su Historia naturalis (Lib. XXVI). Con estos precedentes, Linneo aplicó tan ilustre nombre a este género de plantas con cálices labiados y pétalos en forma de lengua. 




Teucrium scorodonia     Camedrio /  Baso-axario

Me choca, con todo, que el mítico Teucro empleara estos camedrios en su pócima vulneraria. Al menos ahora no se registra su presencia en Grecia, sino más bien en el Oeste de Europa; no parece ser una planta amiga de la habitual canícula estival mediterránea, que es cuando florece. 
¿Será otro detalle del cambio climático? 
Así que, para verlos esta temporada, ¡que ojalá!, tendré que esperar hasta el verano y andar por la parte alta de la sierra, más fresquita, cuidando de no pisar los que afloren entre areniscas, en los pinares con suelo arenoso o en los calveros herbosos de la cornisa. 




Teucrium scorodonia     Camedrio /  Baso-axario
Además, tendré el aliciente de ir a comprobar si esparcen un cierto olor a ajo (scordo en griego), como parece indicar el nombre específico (scorodonia). Al parecer, los pelitos (tricomas) que cubren tallos y hojas contienen vesículas y tienen variadas funciones y componentes. Entre estos componentes figura la aliina, sustancia que reacciona al cortar o triturar ajos (allium). A resultas de esta tajante operación culinaria, se produce el compuesto que da el olor característico del ajo picado, cuya ingesta Don Quijote desaconsejó a Sancho: “No comas ajos ni cebollas, porque no saquen por el olor tu villanería” 


Teucrium scorodonia     Camedrio /  Baso-axario
Los tricomas, que tienen poco que ver con el pelo humano, son de tres tipos y cumplen varias funciones que hace años se están investigando. Además de ser reservorios de sustancias como marrubina, flavonoides o ácidos fenólicos, son productores de aceites esenciales  y contribuyen a su distribución al conjunto de la planta. Este cóctel químico, con nombres y formulaciones complejas (dignas del Guggenheim), viene a ser atractivo para varias delicadas mariposas. 
Y si bien una oscura roya se aprovecha de sus jugos, el camedrio vive en feliz simbiosis con otro hongo, con el que evita verse infectado por algas.




Me acuerdo de Santa Bárbara cuando truena 
y del mítico Teucro, encerrado y mirando estas flores

Teucrium scorodonia     Camedrio /  Baso-axario