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martes, 11 de octubre de 2022

SAMBUCUS NIGRA

Saúco        Sambucus nigra
A las orillas del Irati y del Aragón, flores blancas y frutos negros del saúco
  
Saúco        Sambucus nigra
Al notar ayer una boquera en el labio y acudí a la farmacia en busca de remedio. Me miró el farmacéutico y me entregó un envase con un tubito de Oralherp
La boquera es un herpes labial que, como otras dolencias víricas, se pasa en quince días y que se alivia, mientras tanto, con esa vaselina a base de extractos de semillas de uva, hojas de te y ¡frutos de saúco! Perfecto: los tres son productos comestibles, apropiados para colocarlos en el labio. 
   
Saúco        Sambucus nigra
- ¡Alto! ¿Frutos de sauco? ¡Pero, si tienen efectos laxantes y nunca deben comerse crudos!
- Perdone usted. ¡Cómo van a estar crudos si forman parte de una vaselina farmacéutica!
- ¡Ah, claro! En ese caso serán tolerables sus antocianósidos. Y disculpe.
- Y además, verá usted que, en algunos yogures bífidus con frutas del bosque, el concentrado de bayas de sauco es uno de sus ingredientes (4%), junto a fresas, moras y arándanos. Se hacen, incluso, mermeladas de sauco; y hasta vino.
- Pues, ¡qué bien! ¡Salud!
     

Saúco        Sambucus nigra

Aparte de estos limitados usos alimentarios, el empleo tradicional del saúco ha sido medicinal. Se dejaban estas bayas negras para alimento otoñal de los pájaros, porque se había comprobado que esta planta resulta venenosa para los mamíferos, en general. Con todo, la actual industria colorantes alimentarios le ha encontrado uso como aditivo natural
Dónde queda aquello tan natural de atarles ramas olorosas de saúco a las caballerías para ahuyentar el mosquerío.

Saúco        Sambucus nigra
Ahora que hemos cambiado las caballerías por la aviación, los trastornos respiratorios que se originan en los viajes transatlánticos se limitan, al parecer con éxito, con jarabes de saúco, empleo medicinal de toda la vida, como es bien sabido. Así y todo, como ocurre con tantos tratamientos históricos, los resultados no son tan concluyentes cuando se hacen contrates más sistemáticos. Y desde luego, nada de que sirva para tratar insuficiencias respiratorias más graves que un catarro, como es el coronavirus.
   
Saúco        Sambucus nigra
Ahora bien, el saúco es para mí un viejo conocido, pero no en forma de amplio arbusto sino de pequeña bola blanca colgada de un soporte. Era el péndulo eléctrico de médula de saúco, con el que aprendíamos que las cargas eléctricas son de dos tipos y que los objetos con el mismo tipo de carga se repelían y los de cargas opuestas se atraían. Este hecho, antes de oírlo en clase de física, ya lo teníamos bien comprobado desde que jugábamos de crios con imanes y no con móviles y tabletas, salvo que éstas fueran del chocolate de la merienda. 

Saúco        Sambucus nigra
La salud, la química y la física reunidas en un arbusto de ribera 

Saúco        Sambucus nigra

viernes, 24 de abril de 2020

VELEZIA RIGIDA


Flores descoloridas en los vericuetos de La Piedra       


Velezia rigida
Velezia rigida



Estoy volviendo hacia casa por los vericuetos de La Piedra sobre la foz. Hace calor este mediodía de finales de junio. Voy andando, más que por senderos, por las calvas de grava caliza que dejan entre sí las matas dispersas de boj y carrascas. Las borras de lana prendidas del ramaje raquítico y las cagarrutas dejan constancia del paso ocasional de las ovejas, desperdigadas al atravesar estos espacios abiertos, desolados. Casi no hago sombra y ando mirando dónde piso, cuidando de no torcerme un tobillo. Y así es como me fijo en las florecillas blancas de esta clavelina, que sabré por la tarde, consultadas las Claves, se trata de la velezia.





   
Velezia rigida
Así mismo, he sabido que la velezia tiene habitualmente los pétalos de color entre azul y rosado, pero estas clavelinas de los andurriales de La Piedra los tienen blancos. Ahora bien, las flores poco coloreadas, hipocromáticas, (no es un albinismo) indican que las plantas han carecido de alguna de elementos necesarios para la producción de las antocianinas, que dan coloración purpuro-rosada a los pétalos. No me extraña: el escaso suelo arcilloso, estará saturado de elementos alcalinos de las rocas calizas de La Piedra. Estos suelos con pH elevado impiden que la savia se nutra con los elementos necesarios para las flores luzcan colores matizados o difundan fragancias atrayentes.
Y no seré yo quien sude para alterar el curso de la naturaleza llevándoles abono.

Velezia rigida

Quien sí debió sudar fue Cristóbal Vélez, boticario y médico conquense de mediados del S.XVIII, que se pateó el entorno de Madrid buscando las plantas que precisaba en su profesión. De ello dejó constancia en su herbario y en sus manuscritos de La flora matritense, según consta en la Historia de la farmacia (pág. 472): “Bien merecía Vélez que le hubiéramos hecho su biografía en el lugar correspondiente”, se añade. 
Esta falta se hace notar aún más en Wikipedia, por más que fue “director del primer Jardín Botánico de Madrid, célebre botánico, examinador del real protomedicato, quien no solo explicaba las que existían en el jardín, sino otras muchas que se traían de los contornos”.
Reconoce, sí, que tenía un innominado jardinero, quien le hacía parte del trabajo sudoroso de recolectar plantas.



Velezia rigida
Este prestigioso ilustrado acogió en 1751 a Pehr Löfling, uno de los diez y siete apóstoles enviados por Carlos Linneo desde Suecia a los extremos del mundo en expediciones botánicas y zoológicas. ¡Bien! Ahora somos sólo el extremo de Europa.
Löfling quedó tan asombrado del nivel y amplitud de los conocimientos botánicos que se encontró por las Españas que pronto tenía el trabajo hecho y remitido a Suecia. Linneo le animó a poner el nombre de los botánicos que le acogieron a las especies nuevas que le iban mostrando y dirigirse luego a Venezuela. Fue el mismo Linneo quien puso el epónimo Velezia a este género de plantas en su Botánica práctica, situándolo en la Casa de Campo y Chamartín, en los alrededores de Madrid. ¡Quién los ha visto y quién los ve!


Velezia rigida
No sabía el bueno de Linneo que, al tiempo, serían los turcos quienes reclamarían su patrimonialidad, por las cinco especies de velezias que en su península se han identificado. Analizando el polen y la forma de las semillas, han establecido de forma irrefutable en Anatolia el origen de la difusión mediterránea de la velezia de vainas rígidas.
Pero, han sido los rusos quienes han estudiado sus componentes bioquímicos y nos los han detallado en alfabeto cirílico, para que vayamos practicando. Les pareció curioso que esta planta no hubiera sido estudiada y se pusieron hace cuatro años a determinar, ente otros, sus polifenoles. Encontraron que varios eran estimulantes, como componentes también del café o la quina, y ¡oh sorpresa! apareció la ecdisterona. ¿Para qué querrán la velezia y las espinacas tal anabolizante?
Quizá entrenadores rusos me den respuesta.


Con la misma planta en la mano, me paso de la rebotica a la espectronomía de masas 

Velezia rigida

jueves, 19 de marzo de 2020

VIBURNUM TINUS


Un arbusto oloroso para tiempos pestíferos

Viburnum tinus   Duraznillo
   “Digo, pues, que en el año mil trescientos cuarenta y ocho de la fructífera Encarnación del Hijo de Dios llegó una mortífera pestilencia a la egregia ciudad de Florencia...  se había iniciado unos años antes en Oriente. Privó de gran cantidad de vivientes, y sin detenerse en un solo lugar, se extendió hasta Occidente.

Viburnum tinus   Duraznillo
   No resultó contra ella ningún saber ni providencia humana, como la limpieza de la ciudad ordenada por los encargados de ello y la prohibición de entrar en ella los enfermos y los muchos consejos dados para conservar la salubridad, ni valiendo tampoco las humildes súplicas dirigidas a Dios en procesiones o de otras maneras.
     Casi al principio de la primavera del año antes dicho empezó horriblemente y en asombrosa manera a mostrar sus dolorosos efectos.”
Giovanni Boccaccio. El Decamerón: Introducción. 

Calcadito, ¡vamos!
Viburnum tinus   Duraznillo


El remedio fue y es evitar la pestilencia: no pisar la calle, como hicieron los diez personajes del monumental texto, que ahora tendré tiempo, ¡ojalá no suficiente!, de leer a sorbitos. 
Me gustaría, sin embargo, acercarme hoy al seto de duraznillos próximo al Hostal para percibir la fragancia de sus flores, que me haga olvidar la pestilencia de los wasaps, infectos, éstos sí, por el coronavirus de marras. Pero la indicación es tajante: reclusión es igual a salud. 
¡Lástima que los setos de duraznillos no sean una barrera europea para detener al fatídico virus, pese a tener fuertes hojas verdes durante todo el año y flores olorosas en primavera!
    
Viburnum tinus   Duraznillo
Y hablando de dolencias, al duraznillo no le debe de atacar este virus, sino insectos sólo apreciables si se mira con atención. La araña roja, un ácaro que teje una delicada tela para captar proteína; debe estimar que sorber la savia de las hojas es buen complemento alimentario, y así le deja una mancha. Los pulgones, sin embargo, parecen ser sólo vegetarianos porque van a por el envés de las hojas y llegan hasta las flores, que estarán más tiernas y sabrosas. Parecido es el caso del oídio, el hongo de aspecto blanquecino que a veces se ve en hojas de las zonas sombrías, y otros hongos, que también se establecen en el duraznillo para absorber su savia.

Viburnum tinus   Duraznillo


¡Cómon no! El duraznillo ha tenido una larga trayectoria en el tratamiento de diversas dolencias. Las hojas, por ser amargo tónicas, se empleaban para las aliviar las digestiones y, en infusiones muy diluidas, como febrífugas. Los frutos morados resultaban, según unos, un purgante fulminante y, según otros, útiles para cortar las diarreas. La corteza interna servía ¡en veterinaria popular! para aliviar partos dolorosos y ¡en mujeres!, para cortar hemorragias uterinas. 
¡Qué barbaridad! Arreglaban una víscera y de paso se iban al otro barrio.
Viburnum tinus   Duraznillo


Ahora se sabe que todos estos efectos, incluido la producción de sarpullidos y ampollas, se deben a varios de sus componentes: el escopoletol, el viopudial o la viburnina, que han sido analizados por la farmacopea moderna y se han de administrar separadamente y de manera rigurosa por su grave toxicidad. Me extraña pues, o quizá se me ha pasado por alto, que el duraznillo no se empleara como veneno en algún relato de Sherlock Holmes o del inspector Poirot. 
Un uso, al contrario, inocente y decorativo (jardinería aparte) es el de los ebanistas, ¿queda alguno?, que lo emplean en labores de taracea. 


  
Me da que este año no llegaré a disfrutar de esta fragancia sino es por teleolfato

Viburnum tinus   Duraznillo

martes, 22 de mayo de 2012

LONICERA ETRUSCA

Las madreselvas nos traen las fragancias de Etruria a los taludes de Aspra.


Lonicera etrusca
Lonicera etrusca

Cuando paseamos en mayo entre los olivos de Aspra, nos llegan las fragancias de las madreselvas de las lindes.
Los ramilletes de flores rosadas, blancas y amarillas llenan de color las matas de los taludes. 
Estas sensaciones nos traen a la memoria la Etruria del nombre de la especie y la gracia de la sonrisa etrusca al acercamos a disfrutar de su fragancia.


Lonicera etrusca