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martes, 9 de octubre de 2018

SILYBUM MARIANUM

Espinas punzantes, guardianas de semillas saludables
    
Silybum marianum
Silybum marianum
No es frecuente que las plantas, si no son alimenticias, aparezcan mencionadas en la prensa. Y cuánto menos las silvestres, que entran en el término genérico de naturaleza, referido generalmente a bosques y animales. Por eso me sorprendió que un vulgar cardo, el cardo mariano precisamente, ocupara toda una página dominical de El País, incluida una pequeña foto de su aspecto en la esquina inferior
Bien es cierto que, para que el cardo mariano no pasara desapercibido, una buena parte de la plana la ocupaba la foto de una joven investigadora de rasgos orientales, la valenciana Lucía Zhu, que miraba de frente al lector y que obligaba a dejar para leer más tarde la privilegiada plana derecha con un mareante reportaje ¡ja, ja! sobre “La vida bajo presión del 'dj'”. 


Silybum marianum

Pues bien, tamaño honor se debe a que el cardo mariano, según se ha estudiado, posee en sus semillas volanderas multitud de componentes, entre los que figura uno cuyo nombre se ha tomado del nombre botánico (silybum), la silibinina, y cuya sola formulación química sí que es mareante. Y he aquí que la silibinina es en este momento objeto de interés farmacológico a raíz de comprobarse que tiene efectos favorables en el tratamiento de tumores diversos, especialmente cerebrales, rebeldes a tratamientos de quimioterapia convencional.




Silybum marianum

No es que las semillas del cardo mariano sean una novedad en los tratados de plantas medicinales, no. 
En un documentado tratado de Plantas medicinales, los profesores Peris, Stübing y Romo se extienden sobre los componentes de las semillas agrupados en el producto complejo llamado silimarina y que tiene efectos protectores sobre el hígado (pág. 211). Estos efectos, conocidos desde antiguo, se refieren tanto a hepatitis crónicas o cirrosis, como a intoxicaciones por setas de los géneros amanitas o lepiotas.




FRUCTIBU S E T SEMINIBUS PLANTARUM  Joseph Gärtner
Y hablando de semillas, tengo que apuntar que esta especie fue descrita Joseph Gärtner en 1791 en el tratado sobre frutos y semillas (pág. 378), que le ha valido para que, junto al nombre de esta planta, aparezca también el suyo y que se le considere el iniciador de la carpología, estudio de las semillas, por su descripción y la minuciosidad de los dibujos que figuran al final de tratado. 
En cuanto al nombre del género, silybum, Gärtner prefiere escoger uno distinto al de los cardos, contra lo hecho por Linneo. Recurre, pues, al empleado por Sebastien Vaillant en la  enumeración de plantas de su Botanicon Parisiense (pág.28), y que ya aparecía en textos romanos (Teofrasto, Historia de las plantas (VI-4-607) y que siguen utilizando los botánicos.
  


Silybum marianum

El nombre de la especie, mariano o de Nuestra Señora, quizá se debe a alguna leyenda medieval relacionada con la lactancia virginal, porque se administraba para el aumento de la secreción de leche tras el parto. O quizá se debe a los trazos blancos de sus hojas, presentes ya en invierno, semejante a regueros de leche derramada.
Y, por último, bien pudiera ser que los variados usos medicinales del cardo mariano, legendarios o ciertos, hayan contribuido a sacar esta planta de su ámbito originario a orillas del Mediterráneo y a difundirla por amplias zonas templadas del planeta.



Tras una apariencia espinosa, se esconden virtualidades no apreciables al tacto

Silybum marianum