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martes, 23 de enero de 2018

OXALIS ARTICULATA

Aleluyas junto a basureros para vegetales
     
Oxalis articulata
Oxalis articulata

Los depósitos para restos de hierba, abiertos con la mejor intención, parece que pueden convertirse en basureros vegetales, poco delimitados y en los que se dejan variados restos, carentes de control. 
De ser así, pudiera ser peor el remedio que la enfermedad y ver afectada la flora del entorno, como les ha ocurrido a estas oxalis, aleluyas rosadas. Poco les faltó para que resultaran aplastadas por una destartalada puerta de pino, tirada sin ningún miramiento en el de una localidad vecina. 
Por fortuna aún las pude ver espléndidas y guardarme su delicado colorido.


Oxalis articulata


Las eras, terrenos baldíos en apariencia, están siendo valiosos refugios para las más variadas plantas expulsadas de los campos por los herbicidas o arrancadas de los jardines. 
¡A saber desde que jardincillo saltaron estas aleluyas hasta las inmediacioness de este depósito vegetal para que las veamos asilvestradas entre orquídeas, escorzoneras y gramíneas diversas! No creo que la explicación de este salto esté en los movimientos nictinásticos de las hojas, que se repliegan o extienden según las condiciones ambientales de luminosidad, humedad y viento; por más que por aquí el viento sea con frecuencia impetuoso. 
¡Quién lo sabe!

Oxalis articulata

La palabra oxalis es de origen griego, y ya fue citada por Plinio y luego empleada por Linneo para esta planta. Hace referencia al sabor acre, picante, de sus hojas con forma de trébol. Este sabor agrio se debe al ácido que lleva su nombre, el ácido oxálico, mucho mucho más intenso que el vinagre ácido acético. El ácido oxálico al reaccionar pasa a ser la sal oxalato cálcico, el de las piedras del riñón, ¡vamos! 
En las oxalis, como de forma más apreciable en plantas como las saxífragas, el oxalato cálcico se acumula en las hojas en forma de cristales salinos blanquecinos. 

Oxalis articulata

La familia de las oxalidáceas, cuenta con cinco géneros, aunque sólo el género oxalis está presente en la península. La especialista mundial en estas plantas fue una argentina de madre castellana, la doctora en bioquímica y farmacia, Alicia Lourteig. Esta botánica, después de recorrer el mundo y los principales herbarios mundiales describiendo multitud de plantas, trabajó media vida en el Museo Nacional de Historia Natural de Francia, desde donde participó en la redacción del Código internacional de nomenclatura botánica. Tres géneros de plantas aluden a su nombre y veinte especies la recuerdan, como la preciosa Mussaenda alicia.

Oxalis articulata

Todo ello no ha bastado para que su abreviatura botánica, Lourteig, llegara a figurar entre las más de mil doscientas abreviaturas de botánicos que se citan en un anexo de las Claves ilustradas de la flora del País Vasco y territorios limítrofes. 
¡Qué pocas mujeres aparecen en los listados de la historia de la botánica! 
Tengo que reconocer que hay alguna excepción: Wikiwand, que presenta un listado de doscientos ochenta personalidades botánicas históricas en el que aparecen ¡siete mujeres!, ni más ni menos. 
¿Habrá algún Jacinto, Rosario o Narciso entre tanto nombre masculino?


¡Qué largo va a ser el camino hacia la igualdad en botánica! 
   
Oxalis articulata

martes, 16 de enero de 2018

VALERIANELLA LOCUSTA

Ensalada con canónigos
    
Valerainella locusta
Valerainella locusta



Escena escolar:
- A ver Jon, –pregunta la maestra- ¿qué animal nos da la leche?
- Mi gato bebe leche –responde inseguro-. Y mi padre compra cajas de leche en la tienda.
Algo parecido podría haber dicho yo mismo sobre los canónigos de la ensalada.
-Sí señorita, los canónigos vienen en sobres; a un euro, en la tienda de abajo.
Ni por lo más remoto se me ocurrió en su momento asociar estas florecillas insignificantes con los canónigos de ensalada.


Valerainella locusta










Al costado del Camino de la Piedra, una vez pasada la cantera, hay un baldío herboso con gran variedad de plantas, entre las que crecen espárragos y canónigos. De ahí, subiendo un terraplén, se accede a un almendral con suelo de cascajo y en donde también me encuentro canónigos. En el sembrado que limita esas dos parcelas, he podido ver abundantes canónigos en flor entre las cañas del trigo. 

Valerainella locusta









Y es que los canónigos, en cuanto plantas, poco tienen que ver con los variados tipos y colores de las lechugas, escarolas o endivias: las verduras de las ensaladas. Todas estas verduras que tomamos aliñadas son de la familia de las plantas con flores compuestas, como lo son otras verduras que tomamos cocinadas: las alcachofas o las achicorias. Pero los canónigos, como se puede suponer por su nombre botánico (valerianella), son de otra familia de plantas: las valerianáceas, como las valerianas, plantas estas utilizadas en medicina popular como sedantes. 
Valerainella locusta








No sé a qué se debe el nombre de canónigos (curas canónicos), si bien algún apunte maligno recuerda la relación que popularmente asocia canónigo y placidez. En algún otro lugar se supone que sería cultivada en los claustros catedralicios, ¿para días de abstinencia de orondos canónigos? 
Personalmente no he notado mayor relajación tras degustar ensaladas con canónigos; quizá sea porque la dosis de elementos relajantes que pueden tomarse con ese ingrediente es muy baja y los demás ingredientes lo compensan con creces.


Valerainella locusta






Parece ser cierto que, por ser una valerianácea, tiene más componentes alimenticios que otras plantas de hojas verdes: vitaminas, minerales o carotenos. El ligero sabor ácido no está relacionado con las nueces, como indican algunos, sino al ácido valérico, característico de esta familia de plantas. ¿Cuál será, entonces, el elemento volátil que hace que esta planta, según algunos, resulte atractiva a los gatos? 
De todos modos, no recuerdo sentir la presencia de gatos, sino de zorros, por donde me encontré con estas plantitas.



Del cole a los gatos, un entretenido paseo entre sabrosas valerianelas


Valerainella locusta