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domingo, 18 de marzo de 2018

ANCHUSA AZUREA


Dulzura y aspereza en azul, como la vida misma
    
Anchusa azurea

Anchusa azurea




Ha quedado como recuerdo de la vida del pueblo en épocas pasadas un lugar  con el topónimo El Otro Lado. Liédena no tenía puentes para acceder al “otro lado” del Irati y se cruzaba por vados en tiempo de estiaje y en cualquier época, previo pago, por el pontón o por la barca. Y es justamente en El Otro Lado donde suelo ver esta planta de la familia de las borrajas, con sus pelos punzantes, que me dicen mírame y no me toques; si bien, su distribución se extiende por un amplio entorno mediterráneo.






Anchusa azurea




Esta abundancia de pelos aplicados ofrece, sin embargo, un tacto sedoso, no lacerante, si se acarician las hojas en sentido favorable. Este efecto ha llevado a denominarla, por semejanza,  lengua de buey, lengua de vaca o, como en euskera, lengua de perro (txakur-miia). Pues bien, si despellejada la lengua de vaca es un plato sabroso para los humanos omnívoros, lo mismo sucede con esta anchusa en otras zonas de la península, donde la preparan de diversas formas. Esta época del año es precisamente la oportuna para llevarla a la mesa.


Anchusa azurea




Las corolas azules tienen así mismo una pilosidad blanquecina, entre la que asoman dos estigmas redondos, quedando lo cinco estambres con su polen en el interior. Para que a los insectos les resulte atractiva sortear esta dificultad hasta llegar a su interior, la anchusa se dota de abundante néctar. Y ahí estamos nosotros para estropearle el plan al chuparle el dulzor, pero nos justificamos llamándole chupamieles o melera.


Anchusa azurea





Así es que tienen necesidad de proliferar, porque, además de ser alimenticias y de endulzar a los peques con sus mieles, han de servir como plantas medicinales (emoliente, diurética y sudorífica) y como productoras de colorantes. ¡Pues mira que hay unos que pretenden extraer de la raíz una coloración rojiza para iluminar la cara y otros que dicen extraen de las flores azules un colorante verde!
¡Y es que hay gente pa tó! 


Anchusa azurea



Tanta maravilla, como no podía ser de otro modo, ha atraído la atención de investigadores, quienes han detallado con minuciosidad sus componentes: mucílagos, nitratos, alcaloides y varios compuestos fenólicos, que avalan su valor como cicatrizante y diurética. Otros trabajos confirman sus efectos antiinflamatorios y antiulcerosos debido al ácido rosmarínico, común también en otras plantas. 
Y todo hay que decirlo: sus alcaloides tienen efectos hepatotóxicos y cancerígenos, por lo cual me quedo sin probarla y me limito a mirarla y grabar su admirable aspecto. 



Azureas, o cómo lo valioso no tiene precio, poco aprecio y mucha utilidad

Anchusa azurea

viernes, 2 de marzo de 2018

SCORZONERA ANGUSTIFOLIA


Flora brillante de verano para días de nieve
     
Scorzonera angustifolia
Scorzonera angustifolia


Ahora que lleva más de cinco horas nevando y que todo está entre blanco y gris, me pongo a revisar los colores de las flores de otros momentos del año y me encuentro con estas escorzoneras, brillantes, enhiestas, vistosas, frecuentes al comienzo del verano. 
Esta especie de escorzonera es la que tiene hojas por todo el tallo: lisas y estrechas, angostas (angustifolia). Confieso que aún me divierte soplar sus vilanos de largos pelos plumosos y ver volar las semillas, cuando las flores han fructificado y la borla compacta parece decirme:  ̶ ¡sóplame, porfa!


Scorzonera angustifolia




En plena floración, me las he encontrado por la mañana como entrecerradas y cuando las he visto al mediodía, las mismas escorzoneras tenían extendida la corona de pétalos amarillos y, con frecuencia, eran visitada por algún insecto. Estando entrecerradas hacen el efecto de tener algún tipo de luminosidad que surge del centro del capítulo floral y las fotos me resultan sorprendentes. Pero no, no hay ninguna luz interior; la luz exterior induce este tipo de movimiento (nastia) que hace que cada día los pétalos se repliegan al atardecer y se extiendan al clarear la mañana. 


Scorzonera angustifolia





Hasta hoy la palabra escorzonera me parecía una más de esas palabras raras que los botánicos rescataron de antiguos listados de plantas cuyas atribuciones reales se habían perdido con el paso del tiempo. Sería hora de preguntar si escuerzo o escorzón son palabras moribundas por las que preguntan en cierto programa radiofónico o si directamente ha quedado enterradas en el diccionario de la RAE y que solo sirven para chinchar a ciertos concursantes televisivos. Por aquí, desde luego, nadie llama escuerzos a los sapos, animalitos tan útiles como repulsivos, y que, a su vista, hay quienes no dejan de echarme sapos y culebras si se los enseño.

Scorzonera angustifolia






Con este sentido etimológico, hierba del sapo, la trató Sebastián de Covarrubias en su monumental diccionario  Tesoro de la lengua castellana o española, impreso en 1611.  Al llegar al término escorzonera nos ilustra: “Díjose escorzonera porquanto remedia el veneno de sapo poçoñoso y, todos los demas venenos, y entre ellos el de la bivora, de la cual los Latinos le dieron el nombre escuerzo, y sapo, y todo es una cosa, como se vera abaxo”. Luego se extiende en explicar que “esta nueva planta se hallò primero en España en Cataluña, por un esclavo berberisco” y en cómo por su medio se supo de sus virtudes contra los venenos.



Scorzonera angustifolia



Este valor medicinal se recoge así mismo en la literatura de la época y la encuentro citada, junto a otros remedios, en el relato picaresco Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán, impreso en 1599.  “Como si ordenasen los  médicos  a  un  enfermo  que  comiese  flor  de  azahar,  nueces  verdes,  cáscaras  de  naranjas, cohollos de cidros, raíces de escorzonera”. Debía de ser difícil de tomar y, para el tránsito, se daba confitada según sigue platicando el fraile.
Si bien ahora, este tipo fantasioso de medicina solo la practican charlatanes, queda el uso alimentario de los brotes tiernos en ensaladas y aperitivos, que perdura algunos pueblos de Almería.
¡Vamos!, que a nada que algún chef televisivo se entere, tendremos escorzoneras en el espacio gourmet del super. 




Un paseo floral y literario, y con sapos y culebras, para un día sorprendentemente blanco

Scorzonera angustifolia