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martes, 3 de marzo de 2020

LITHODORA FRUTICOSA


Una mata reverdecida con numerosas flores de tonos sutiles
    
 Lithodora fruticosa 

Lithodora fruticosa 





Una día fresco y soleado, en el que no te cruzas con nadie durante horas, disfrutas con la fragancia de los almendros floridos, oyes pasar las grullas en formación al mediodía, el verde de los sembrados llega hasta el horizonte y ves cómo van abriéndose las flores silvestres a ras de suelo, un día así es un deleite que aún podemos degustar andando por los cerros de este rincón apacible. ¡Y gratis!









Lithodora fruticosa


Así se presentaba una mañana de finales de febrero por las lomas escarpadas de Laiazeta, en otros tiempos cultivadas y ahora yermas, con las carrasquillas (asprillas en Aragón) ya florecidas. Sus colores, entre fucsias, azules y morados, se dejan ver entre las nuevas hojas verdes y pelosas de estos frútices, pequeñas matas de estas caldeadas laderas. Y, aunque por aquí sea una planta frecuente, su difusión mundial se limita casi exclusivamente a la parte mediterránea de la península.
¡Pues, vaya! No recuerdo que figure entre los atractivos turísticos de las guías de Navarra.


Lithodora fruticosa

Bien es verdad, que el alemán    A.R.Grisebach no necesitó ninguna guía para venir a los Pirineos y publicar la descripción de la carrasquilla en su Espigelicium (espigueo) a mediados del S. XIX.
 ¡Ya son años!
Eso de que sea una planta aromática (litho-odora = piedra olorosa) no lo he percibido esta mañana, pero quizá se deba a que su perfume estaba enmascarado por la sutil fragancia de los narcisos de Asso de los alrededores. Puede ser, también, que las semillas, duras como piedras, tengan que formarse aún para que se note su olor.
Malo sería que, desde que Linneo les atribuyera este nombre hace casi trescientos años, hubieran perdido esta atractiva cualidad.

Lithodora fruticosa

Porque cambiar, lo que se dice cambiar, está claro que no hay más que mirar la diversidad de flores para ver que el cambio está a la orden del día. Estas mismas carrasquillas, unas tienen flores cuyo pistilo sobresale del círculo de los estambres del polen y otras no: lo tienen escondido. 
Este dimorfismo parece ser efecto de una evolución aún no acabada, que tiene como objetivo asegurar una polinización cruzada, efectuada por insectos, y de esta forma evitar la autofecundación. 
Habrá que convenir que lo de hetero tiene sus complicaciones y más cuando se precisa de celestinas.


Lithodora fruticosa


Pues bien, más complicaciones tendrán quienes utilicen esta carrasquilla como planta medicinal diurética, febrífuga o vulneraria. Los profesores Peris, Stübing y Romo advierten: “No recomendamos su utilización, a pesar de su uso etnofarmacológico tan extendido, por su posible toxicidad.” (Plantas medicinales, pg. 235). Suponen que contiene ácido litospérmico y alcaloides pirrolizidínicos;  productos totalmente naturales, ¡claro, como los escorpiones!, pero que mejor será dejarlos donde están y que nos sirvan para disfrute visual durante los paseos o para mantener cubiertas de vegetación las descarnadas espuendas y laderas.



Las creía vulgaridades vegetales y debo considerarlas joyas botánicas
    
Lithodora fruticosa

domingo, 18 de marzo de 2018

ANCHUSA AZUREA


Dulzura y aspereza en azul, como la vida misma
    
Anchusa azurea

Anchusa azurea




Ha quedado como recuerdo de la vida del pueblo en épocas pasadas un lugar  con el topónimo El Otro Lado. Liédena no tenía puentes para acceder al “otro lado” del Irati y se cruzaba por vados en tiempo de estiaje y en cualquier época, previo pago, por el pontón o por la barca. Y es justamente en El Otro Lado donde suelo ver esta planta de la familia de las borrajas, con sus pelos punzantes, que me dicen mírame y no me toques; si bien, su distribución se extiende por un amplio entorno mediterráneo.






Anchusa azurea




Esta abundancia de pelos aplicados ofrece, sin embargo, un tacto sedoso, no lacerante, si se acarician las hojas en sentido favorable. Este efecto ha llevado a denominarla, por semejanza,  lengua de buey, lengua de vaca o, como en euskera, lengua de perro (txakur-miia). Pues bien, si despellejada la lengua de vaca es un plato sabroso para los humanos omnívoros, lo mismo sucede con esta anchusa en otras zonas de la península, donde la preparan de diversas formas. Esta época del año es precisamente la oportuna para llevarla a la mesa.


Anchusa azurea




Las corolas azules tienen así mismo una pilosidad blanquecina, entre la que asoman dos estigmas redondos, quedando lo cinco estambres con su polen en el interior. Para que a los insectos les resulte atractiva sortear esta dificultad hasta llegar a su interior, la anchusa se dota de abundante néctar. Y ahí estamos nosotros para estropearle el plan al chuparle el dulzor, pero nos justificamos llamándole chupamieles o melera.


Anchusa azurea





Así es que tienen necesidad de proliferar, porque, además de ser alimenticias y de endulzar a los peques con sus mieles, han de servir como plantas medicinales (emoliente, diurética y sudorífica) y como productoras de colorantes. ¡Pues mira que hay unos que pretenden extraer de la raíz una coloración rojiza para iluminar la cara y otros que dicen extraen de las flores azules un colorante verde!
¡Y es que hay gente pa tó! 


Anchusa azurea



Tanta maravilla, como no podía ser de otro modo, ha atraído la atención de investigadores, quienes han detallado con minuciosidad sus componentes: mucílagos, nitratos, alcaloides y varios compuestos fenólicos, que avalan su valor como cicatrizante y diurética. Otros trabajos confirman sus efectos antiinflamatorios y antiulcerosos debido al ácido rosmarínico, común también en otras plantas. 
Y todo hay que decirlo: sus alcaloides tienen efectos hepatotóxicos y cancerígenos, por lo cual me quedo sin probarla y me limito a mirarla y grabar su admirable aspecto. 



Azureas, o cómo lo valioso no tiene precio, poco aprecio y mucha utilidad

Anchusa azurea

martes, 13 de junio de 2017

PULMONARIA LONGIFOLIA

Ramos saludables de flores azules y sonrosadas, esparcidos por el boscaje de la sierra

Pulmonaria longifolia
Pulmonaria longifolia


Para encontrarme con la pulmonaria, he tenido que ascender a la sierra y perderme entre el boscaje. Así que me ha hecho falta llevar los pulmones bien ventilados. Por esto pues, no sé si las propiedades curativas de la pulmonaria se deben a sus componentes bioquímicos o al ejercicio pulmonar que se debe hacer para dar con ella por aquí. 
¡Con lo fácil que se tiene a mano en San Sebastián, en las escaleras que suben al Ulia!




Pulmonaria longifolia






Pues sí, los poderes curativos que se le atribuyen los lleva hasta en el nombre. Según la farmacopea popular, serviría para asuntos tan variados como las afecciones pulmonares (por sus virtudes emolientes y expectorantes), la afonía o las heridas e hinchazones mediante compresas.  Es que sus demás virtualidades son bien diversas: demulcente, remineralizante (silicoterapia), antigonadotrofa, antidiarreica, antihemorroidal y como diurética. 
Entiendo que la pulmonaria, según la Wikipedia, debe ser toda una rebotica pintada de azul.




Pulmonaria longifolia





El hecho de ponerle un nombre tan medicinal a este género de plantas se lo debemos a J.P. de Tournefort (1656-1708), creador del concepto de género, según la clasificación de las plantas por su forma de fructificar.  Supongo que Tournefort atendió a los usos que se daban a estas plantas para colocarles este nombre que aparecía en un tratado de botánica del S.IV, debido a Flavius Vegetius Renatus (“Si deseas la paz, prepara la guerra”): el “Digesta artis mulomedicinae”. Es, en realidad, un tratado de veterinaria referida a los mulos y caballos, conservado por medio de una copia en un delicado códice miniado, que difícilmente debió de ser usado en cuadra alguna.



Pulmonaria longifolia



Tan antiguas, reconocidas, veterinarias y múltiples virtualidades curativas, alguna eficacia cierta han debido de tener. 
Ahora se conoce que la pulmonaria tiene numerosos componentes bioquímicos que explican los profusos tratamientos populares y ahora más formales. En el estudio de las Plantas Medicinales de la Península Ibérica e Islas Baleares se enumeran: mucílagos (excipiente médico), flavonoides (antimicrobianos, anticancerígenos o cadiosaludables), la alantoína (cicatrizante), rosaponina (antibacterial), taninos (antiputrefacción, curtido de pieles) y ácidos fenólicos: ascórbico (antioxidante), silícico (asimilación del calcio), entre otros. 
Así que en un plis plas pasamos de la rebotica al laboratorio aséptico.

Pulmonaria longifolia







Las molestias que se toma la pulmonaria en producir este cúmulo de productos, podrán hacer creer los creacionistas que es su tributo al rey de la creación, el homo sapiens sapiens. Pues no, por su medio se defiende de agentes externos como los rayos UV o resultan una protección contra ciertos hongos. Así mismo pueden ser un atractivo para que los insectos les ayuden a tener una polinización cruzada. Esto en concreto, creo que algo tendrá que ver con la variabilidad en el tamaño de los estambres (heterostilia) a un lado y otro del Pirineo; que ya se vendría dando antes de que nosotros apareciéramos por aquí, digo.

   




Otra planta medicinal más que nos pone en la pista de remedios eficaces y rigurosos

Pulmonaria longifolia

domingo, 15 de noviembre de 2015

CYNOGLOSUM CHEIRIFOLIUM

Los extraños parecidos que no hay por donde verlos


Cynoglossum cheirifolium    (DSC_3532bl)
Cynoglossum cheirifolium     (DSC_0117bl)


A la excursión del sábado ha venido Ángel con Aski, su perro. Al salir de Eratsun, Aski corría hacia adelante y hacia atrás, como cuidando del grupo enfilado; no paraba. A mitad del recorrido, como otras veces, Aski ya jadeaba, se paraba a olisquear las matas y no se alejaba tanto de los pies de Ángel. Para entonces, la lengua colgante parecía ser el contrapeso el rabo y no perdía ocasión de refrescarla en cada regacho que saltábamos. Por mi parte, por más que observaba el aspecto de la lengua de Aski, no llegaba a asociarlo con el aspecto de esta planta de florecitas rojas, la Cynoglossum, lengua de perro en griego.




Cynoglossum cheirifolium     (IMG_0253bl)





Tampoco veo la relación de sus hojas pelosas con las hojas de los alhelíes (cheiri-folium). La fragancia de los alhelíes es bien notoria, incluso a cierta distancia, lo que no ocurre con las cynoglosum; no he percibido perfume alguno por más que me haya acercado a ver sus diminutas flores. 
Esta confusión quizá se debe a que cierta planta aparezca con este nombre en el tratado medicinal del Pseudo Dioscórides. Nada tiene que extrañar esta atribución incierta se dé en este tratado que tiene títulos fabulosos y divertidos como: “Acerca de los Venenos Lanzados por Fieras” o “Acerca de las Hierbas para Mujeres”.


Cynoglossum cheirifolium      (DSC_3543bl)







Como en gran número de plantas, la farmacopea actual ha encontrado en la composición de las Cynoglossum elementos saludables como pueden ser ciertos flavonoides y compuestos fenólicos varios.  Así no es de extrañar que a sus cocimientos y emplastos se le atribuyeran de antiguo efectos antiespasmódicos y cicatrizantes o emolientes, y así se usara para aliviar las almorranas. Además contiene varios alcaloides, unos con efectos narcotizantes y otros paralizantes del sistema nervioso, que desaconsejaban el empleo asiduo



Cynoglossum cheirifolium       (DSC0043bl)





En el pueblo hay unos terrenos guardados de la caza, con el fin de asegurar la reproducción de especies, en el término llamado Bustos. En este terreno, además de bojes y enebros que sirven de protección a perdices y conejos, hay campos de cultivo de gramíneas y quedan restos de antiguas viñas al final del camino. Y es en este punto donde florecen entre cascajos y yerbas varias los Cynoglossum. También los he encontrado en otras viñas abandonadas, en la Olivona según se sube a Aspra.






Cynoglossum cheirifolium       (IMG_4691bl)




Terrenos incultos le parecen buenos para desarrollarse y se pude ver en ribazos y cunetas, siempre que sean secos, pues aprovecha la humedad de la primavera para desarrollarse. Tiene un buen acomodo entre otras plantas. Se ha constado su presencia en suelos con alto nivel de metales pesados y afectados por la actividad minera, como es el caso de terrenos de Almadén con alto niveles de mercurio. Este dato la ha hecho que tenga consideración de planta útil en la descontaminación natural de terrenos.







Cuando llegue la primavera, los perros de los cazadores habrán dejado de andar con la lengua afuera
y será el momento de ver estas otras lenguas floridas


Cynoglossum cheirifolium       (DSC_3537bl)

viernes, 13 de febrero de 2015

ECHIUM VULGARE

Una víbora algo venenosa en forma de flor o viceversa

Echium vulgare
Echium vulgare


Entre las fotos de mayo encuentro varias de la viborera: una planta con espigas de flores azuladas y llamativos estambres. El nombre viborera es una adaptación de víbora, vipera, ofidio al que los griegos decían échion. La viborera me la encuentro florida en primavera y verano por la cuneta de la carretera a Yesa, entre las piedras de la sierra, en los rastrojos de Rocaforte o sobre la pista de Ogaste, entre otros muchos sitios.



Echium vulgare


Sobre esta planta, al parecer, ya trataron los naturalistas romanos Plinio y Dioscórides, en la creencia mágica de que era eficaz para el tratamiento de la mordedura de las víboras. La forma de las semillas o las manchas de los tallos debían evocar algún aspecto de las víboras y era señal de su eficacia terapéutica. Este enfoque mantuvieron también insignes personajes renacentistas, como Galeno o Paracelso y actualmente se conoce como teoría de las signaturas.

Echium vulgare



No como el de las víboras, pero esta planta contiene en pequeña cantidad un alcaloide tóxico con su nombre: equiína. Este alcaloide afecta a las funciones nerviosas y hay quien supone que ha sido desarrollado por algunas especies para defenderse de los herbívoros. Dada la abundancia de plantas que podemos contemplar, diría que no es consumida por las ovejas de por aquí; que tontas serán, ¡pero hasta ahí podríamos llegar! 
Las ovejas, no; pero las abejas, sí.

Echium vulgare



Por la cantidad de visitas de variados insectos que recibe la viborera, podría parecer que sus flores son como un híper en fin de semana. Y así es como estas flores tienen la consideración de melíferas, por surtir de néctar a las abejas con el que elaboran la miel; muy dulce ¡sí¡, pero que, en exceso, puede resultar tóxica por los alcaloides recibidos en el néctar. Los alcaloides de la viborera, como de otras plantas de la familia de las borrajas, son del grupo de los pirrolizidínicos, sobre cuya presencia tóxica en las mieles advierte la EFSA en su Panel Científico de Contaminantes de la Cadena Alimentaria, CONTAM.


Echium vulgare


Quizá, menos peligroso sea el empleo de alguno de los componentes de la raíz como colorante rojo. Por aquí debía de haber plantas con mayor poder colorante, pero no así a orillas del Don en Rusia, donde se lo daban hasta en la cara. Esto es según una publicación del Ministerio de Agricultura, Sección de Prensa y Propaganda, pero dada la filia del régimen de la época a lo rojo no sé si darle alguna credibilidad, aunque lo presenten farmacéuticos.



Los colores y sabores excesivos pueden llegar a tener efectos viperinos

Echium vulgare

jueves, 6 de febrero de 2014

BUGLOSSOIDES ARVENSIS

La delicadeza, la dureza y la supervivencia… desde la prehistoria

Buglosoides arvensis
Buglosoides arvensis


Las lluvias de estos días les están viniendo bien a los sembrados y de paso a las plantas silvestres de los campos. Una de las muchas plantas arvenses, que espero ver floridas en primavera, es esta planta, de diminutas flores blancas. Entonces, sorteando los cascajos del terreno, tratará de abrirse a la luz del día bajo los olivos o entre las cebadas de Aspra.


Buglosoides arvensis


El nombre, buglosoides, (de aspecto de lengua de buey) parece referirse a la apariencia áspera de las hojas. Aunque más que ásperas, parecen disponer de largos pelos y es discutible que la lengua de los bueyes sea peluda. Se sabe que el nombre en latín se lo inventó el botánico alemán August Bachman en 1690. Este Augusto estaba tan a gusto con sus conocimientos de latín que se tradujo su mismo apellido: de Bachman pasó a Rivinus, es decir, Del Río, en castizo


Buglosoides arvensis




Estas florecitas de aspecto delicado producen unas semillas duras como piedras, lithospermum, nombre con el que también se han designado a estas plantas. 
Y dureza van a necesitar para sobrevivir a la acción fulminante de los herbicidas. Es lo que tiene la porfía de las plantas anuales por sobrevivir, que aparecen cada año a beneficio de la Bayer y demás empresas del sector.







Buglosoides arvensis


Pero también, esto de la anualidad resulta ventajoso: para cuando las fumigan, ya han se han sembrado las semillas de la próxima temporada. Su ciclo vital no sigue el destructivo lema: “Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver”, de la película de Nicholas Ray
Para nuestro disfrute, volveremos a ver las florecitas en la próxima primavera. También puede ocurrir que se queden ocultas, pero para sorpresa de los arqueólogos que las encuentran en Armenia, o que advierten que con ellas en la prehistoria se hacían collares en Lorca.


Buglosoides arvensis




Aparte de este uso estético, y del diurético de la medicina casera, no parecía tener el bublosoides otra utilidad. Pero últimamente se ha visto que, por su relación con el omega 3es de interés dietético. Así que no es de extrañar que las empresas del sector hayan ampliado el negocio al aceite extraído de sus semillas




   

Si no hay mal que por bien no venga, a algunos les sale doblado

Buglosoides arvensis