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viernes, 29 de diciembre de 2017

ARCTOSTAPHYLOS UVA-URSI

Lamparitas colgantes por las laderas
   
Arctostaphylos uva-ursi   Uvas de oso   Gayuba   
  
Arctostaphylos uva-ursi   Uvas de oso   Gayuba




Esta última semana del año, cuando las calles están adornadas con bombillas colgantes, campanillas brillantes, copos luminosos y largas noches fulgentes, es el momento de acordarme de estas plantas, las gayubas, que presentan flores acampanadas y que animan los taludes de Leyre o Loiti, pero en otra época del año, en el solsticio opuesto de días largos y noches cortas.


Arctostaphylos uva-ursi   Uvas de oso   Gayuba











La gayuba es una planta leñosa de hojas correosas, que en verano tapiza ribazos y se descuelga por las pendientes junto a los caminos, cuando el calor empieza a notarse y me lleva a buscar la sombra de carrascos y quejigos. 
Estos días de invierno, aún y todo, mantiene sus hojas brillantes entre la nieve que ya ha cubierto la sierra.  


Arctostaphylos uva-ursi   Uvas de oso   Gayuba













El nombre gayuba es de origen celta, pero el nombre botánico parece tomado de Galeno (129-201 dC) y hace referencia a la creencia de que los osos la tomaran por un racimo de uvas, repetido en griego y en latín, para que no haya duda. 
Ya es sabido que la relación entre plantas y nombres en la antigüedad, es una correspondencia hoy dudosa por carecer de datos descriptivos consistentes. 






Arctostaphylos uva-ursi   Uvas de oso   Gayuba



Hay, por tanto, que tomar esta afición de los osos hacia las gayubas con la misma cautela que se atribuye a la relación que se da entre el oso y el madroño, planta esta también de la misma familia, las ericáceas (los brezos), y que tienen similitud en sus flores y en el color de sus frutos, pero que difieren en sus componentes bioquímicos. Es preferible, pues, que los frutos rojos de las gayubas se queden colgando como adorno y no trate de endulzarme la boca con su astringencia.



Arctostaphylos uva-ursi   Uvas de oso   Gayuba









Según el documentado tratado sobre Plantas Medicinales de Navarra de L.M. García Bona, la gayuba es una planta con tradicionales usos medicinales en el tratamiento de afecciones renales, aunque con ciertas cautelas, así como en el tratamiento de afecciones respiratorias. Uno de sus componentes es el ácido ursólico (algo me dice el nombre), y que tiene actividad antimicrobiana reconocida. Podrá ser útil, según he leído, para disminuir el colesterol, pero prefiere reducirlo con una caminata para visitar las gayubas del entorno y disfrutar de su atractivo.









Flores de otras épocas del año que me parecen adornos navideños

Arctostaphylos uva-ursi   Uvas de oso   Gayuba

domingo, 10 de diciembre de 2017

SHERARDIA ARVENSIS

Malezas entre los sembrados
    
Sheerardia arvensis
Sheerardia arvensis



Hete aquí que hace unos días el dichoso y controvertido glifosato ha tenido otro momento de gloria informativa al recibir de la Unión Europea la prórroga por cinco años de la licencia para figurar en la composición de herbicidas empleados en su espacio de referencia. 
El alboroto que ha seguido a esta concesión no ha permitido una vez más escuchar el parecer de quienes resultan más directamente afectadas: 
¡las malezas mismas! 


Sheerardia arvensis





-Pero, vamos a ver: ¿quién pude tener el cuajo de llamar maleza a una planta tan de campo, tan arvense, como es esta humilde preciosidad vegetal, que por no tener no tiene ni nombre doméstico?
-Pues, para cuajo, el de los mexicanos, sin ir más lejos; y alejándonos más, no van a ser menos los australianos.
Como se ve, ha resultado que la sheradia, aprovechando la difusión de cultivos de cereales, se han extendido desde el Mediterráneo por buena parte del mundo




Sheerardia arvensis


¡A ella le van a venir con herbicidas! 
A ella que, por no defenderse, ni ha desarrollado alguno de esos productos bioquímicos con los que otras plantas se defienden de sus devoradores y que las hacen de interés medicinal. 
¡Nada! Que parece que las sherardias (no tengo otro modo de llamarlas) sólo sirven para añadir un detalle de suave color entre lila, lavanda y fucsia a los uniformes verdes campos primaverales.



Sheerardia arvensis




Sin nombre con que llamarlas, también se encontró Johann Jacob Dillenius (1684-1747), entre el sinfín de plantas que este botánico alemán, avecindado en Oxford fue el primero en identificar. Dillenius demostró estar agradecido a William Sherard, que había creado la cátedra de botánica en la universidad de Oxford y quien le había invitado a establecerse en Inglaterra para seguir desarrollando sus catálogos botánicos. Así es que Dillenius propuso que el nombre de esta planta fuera el apellido de su patrocinador, detalle que años más tarde confirmaría Carlos Linneo.

Sheerardia arvensis



¡Ah, se me olvidaba! Entre herbicidas e historias, no he mencionado una curiosidad de las sherardias, leída en Flora Ibérica
la ginodioecia. 
Con “este palabro” de la jerga botánica se explica que además de encontrarme sherardias con flores hermafroditas, con cuatro estambres y un pistilo bifurcado, puedo encontrarme con flores que solo tienen pistilo. 
No he visto en mis fotos lo que constató 
H. Müller; pero todo se andará, dado el interés de los vegetales por presentarse en las formas más caprichosas.



La controversia sobre la seguridad de los herbicidas seguirá, 
pero no más que las sherardias por los campos
   
Sheerardia arvensis