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domingo, 4 de noviembre de 2018

ERICA VAGANS


Siempre nos quedará… caminar entre brezos en flor
  
Erica vagans
Erica vagans



“A la manera que, el que paseando por un deliciosísimo jardín, pasó divertido por sus calles, sin reparar en lo artificioso de sus plantas ni en lo vario de sus flores, vuelve atrás cuando lo advierte y comienza a gozar otra vez poco a poco y de una en una cada planta y cada flor, así nos acontece a nosotros que vamos pasando desde el nacer al morir sin reparar en la hermosura y perfección de este universo.”  El Criticón (parte1ª, crisi 2ª), Baltasar Gracián.





Erica vagans


Así es como me ha ocurrido andar por la sierra a la búsqueda plantas llamativas y haber descuidado detenerme a examinar y admirar lo que tenía a los pies, por ser parte del paisaje habitual de los senderos de Leyre. 
Una las plantas que tapizan los calveros de los pinares es esta especie de brezo, que pasa desapercibida por su abundancia. Sólo ahora, cuando casi no florecen otras plantas, es cuando “vuelvo atrás para advertirlas y reparo en su hermosura” en palabras de Gracián.





Erica vagans





Es claro que, para Carlos Linneo, sin embargo, los brezos no pasaron desapercibidos, puesto que los trató específicamente en su “De erica”, estudio monográfico fechado en 1770 y dedicado a este género de plantas. 
Así mismo, los brezos tampoco pasan desapercibidos a los miembros de la Heather Society, sociedad inglesa dedicada al estudio de las variedades de brezos, incluidos los de la especie Erica vagans (brezo de Cornualles), con variedades entre el blanco y los matices rosáceos. 







Erica vagans

Eso de que la especie vagans sea de Cornualles es cosa de ingleses; ya que esta especie se extiende por el occidente europeo, traspasando los Pirineos, como puede hacer cualquier vagabundo (vagans) que no entiende de fronteras
También es de ingleses, de Emily Brontë concretamente, ponerle el nombre de señor Monte de brezo, Mr. Heathcliff, al protagonista de Cumbres borrascosas. Quizá entendía la señora Brontë que había relación entre las penalidades que hizo soportar al protagonista de su relato con las que deben de sufrir las Erica vagans para florecer en estas frías fechas.


Erica vagans


Aunque para penalidades, las que sufre el ganado que se atreve a pastar esta atrayente especie de brezo. La ganadería extensiva tiene entre sus inconvenientes alimentarse con esta especie rica en proteínas sí, pero también en taninos, que interfieren en el proceso digestivo y provocan el timpanismo. Esta dolencia impide al ganado vacuno la expulsión del metro cúbico diario de gases originados en la digestión. Y las inmediaciones del Gorbea han sido el lugar escogido para experimentar y medir la producción gases subsiguientes a la ingesta de esta planta por el ganado de nuestra zona. 




Para otro momento queda ver si el efecto invernadero, que también se atribuye a estos gases, 
es o no una exagerada leyenda urbana

Erica vagans