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jueves, 19 de marzo de 2020

VIBURNUM TINUS


Un arbusto oloroso para tiempos pestíferos

Viburnum tinus   Duraznillo
   “Digo, pues, que en el año mil trescientos cuarenta y ocho de la fructífera Encarnación del Hijo de Dios llegó una mortífera pestilencia a la egregia ciudad de Florencia...  se había iniciado unos años antes en Oriente. Privó de gran cantidad de vivientes, y sin detenerse en un solo lugar, se extendió hasta Occidente.

Viburnum tinus   Duraznillo
   No resultó contra ella ningún saber ni providencia humana, como la limpieza de la ciudad ordenada por los encargados de ello y la prohibición de entrar en ella los enfermos y los muchos consejos dados para conservar la salubridad, ni valiendo tampoco las humildes súplicas dirigidas a Dios en procesiones o de otras maneras.
     Casi al principio de la primavera del año antes dicho empezó horriblemente y en asombrosa manera a mostrar sus dolorosos efectos.”
Giovanni Boccaccio. El Decamerón: Introducción. 

Calcadito, ¡vamos!
Viburnum tinus   Duraznillo


El remedio fue y es evitar la pestilencia: no pisar la calle, como hicieron los diez personajes del monumental texto, que ahora tendré tiempo, ¡ojalá no suficiente!, de leer a sorbitos. 
Me gustaría, sin embargo, acercarme hoy al seto de duraznillos próximo al Hostal para percibir la fragancia de sus flores, que me haga olvidar la pestilencia de los wasaps, infectos, éstos sí, por el coronavirus de marras. Pero la indicación es tajante: reclusión es igual a salud. 
¡Lástima que los setos de duraznillos no sean una barrera europea para detener al fatídico virus, pese a tener fuertes hojas verdes durante todo el año y flores olorosas en primavera!
    
Viburnum tinus   Duraznillo
Y hablando de dolencias, al duraznillo no le debe de atacar este virus, sino insectos sólo apreciables si se mira con atención. La araña roja, un ácaro que teje una delicada tela para captar proteína; debe estimar que sorber la savia de las hojas es buen complemento alimentario, y así le deja una mancha. Los pulgones, sin embargo, parecen ser sólo vegetarianos porque van a por el envés de las hojas y llegan hasta las flores, que estarán más tiernas y sabrosas. Parecido es el caso del oídio, el hongo de aspecto blanquecino que a veces se ve en hojas de las zonas sombrías, y otros hongos, que también se establecen en el duraznillo para absorber su savia.

Viburnum tinus   Duraznillo


¡Cómon no! El duraznillo ha tenido una larga trayectoria en el tratamiento de diversas dolencias. Las hojas, por ser amargo tónicas, se empleaban para las aliviar las digestiones y, en infusiones muy diluidas, como febrífugas. Los frutos morados resultaban, según unos, un purgante fulminante y, según otros, útiles para cortar las diarreas. La corteza interna servía ¡en veterinaria popular! para aliviar partos dolorosos y ¡en mujeres!, para cortar hemorragias uterinas. 
¡Qué barbaridad! Arreglaban una víscera y de paso se iban al otro barrio.
Viburnum tinus   Duraznillo


Ahora se sabe que todos estos efectos, incluido la producción de sarpullidos y ampollas, se deben a varios de sus componentes: el escopoletol, el viopudial o la viburnina, que han sido analizados por la farmacopea moderna y se han de administrar separadamente y de manera rigurosa por su grave toxicidad. Me extraña pues, o quizá se me ha pasado por alto, que el duraznillo no se empleara como veneno en algún relato de Sherlock Holmes o del inspector Poirot. 
Un uso, al contrario, inocente y decorativo (jardinería aparte) es el de los ebanistas, ¿queda alguno?, que lo emplean en labores de taracea. 


  
Me da que este año no llegaré a disfrutar de esta fragancia sino es por teleolfato

Viburnum tinus   Duraznillo

6 comentarios:

  1. El trabajo sobre Viburnum tinus Duraznillo, otro digno de encomio.

    Tengo algunas preguntas, cuyas respuestas se vislumbran, pero sin certeza, para entender y comprender, más y mejor la descripción y comentarios de esta página, que repito es un estímulo más, para aprender de nuestra naturaleza, muy olvidada. Estas son:
    • El motivo de la frase: Un arbusto oloroso para tiempos pestíferos.
    • La alusión a la “mortífera pestilencia de mil trescientos cuarenta y ocho”.
    • A qué se refiere: ¡Qué barbaridad! Arreglaban una víscera y de paso se iban al otro barrio.

    Respecto, “Me da que este año no llegaré a disfrutar de esta fragancia sino es por teleolfato”. Estimo que se llegará a observarla y olerla realmente, pues los malos augurios y tristemente reales, parecen ser temporales y por ello, saldremos de esta temporalidad irritante.
    Esta temporalidad irritante, este compás obligado, facilitará la reflexión, que sacará a la luz muchas cosas útiles para la humanidad, aunque será difícil tener información y conocimiento de todas. Además puedes consumir tiempo, en algo que se debía haber hecho y no se hizo en su justo momento.
    ¡Ánimo y palante!

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  2. Acabo de leerlo, pero no está mal decirte de nuevo Palante

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  3. En estos días de confinamiento también hay tiempo para las alegrías: encontrar tu blog, que me ha encantado por su contenido, tan próximo a mis gustos, y por su tono. Me he hecho seguidor de inmediato para poder seguir disfrutando. Un saludo

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  4. Agradezco cordialmente vuestros comentarios, Ana y Joaquín.
    Paco, te llamaré a media mañana. Tus dudas también te las puede resolver Mari Ángeles, sin ninguna duda. Ja, Ja.

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  5. Interesante, como siempre.
    Nada de pesimismo Joserra. Un abrazo

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