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viernes, 5 de febrero de 2016

HIPPOCREPIS SCORPIOIDES

   Las flores que son como mariposas amarillas y llegan a tener forma de escorpión
   
Hippocrepis scorpioides
Hippocrepis scorpioides
Aquella tarde de jueves de hace más de cincuenta años, las altas murallas del castillo de Davalillo eran nuevamente asaltadas por un enjambre de niños, sin otras armas que la alegría de vivir unas horas sin clases. El castillo riojano se alzaba sobre un cerro pedregoso, casi circundado por el Ebro, que le servía de foso defensivo. Era un lugar ideal para jugar con la imaginación en la remota Edad Media, corretear por las laderas o coleccionar plantas o insectos. Con todo, como en el Jardín del Edén, había una prohibición: no se debía dar vuelta a las piedras. Y, entre tantas carreras, ¿cómo no voltear algún pedrusco? Así es como vi por primera vez un verdoso escorpión con su aguijón inhiesto y recurvado.    

Hippocrepis scorpioides
Lejos de la Rioja y más de un siglo antes, el joven George Bentham recorría el Languedoc y los Pirineos, lejos de su Lon-dres natal, coleccionando y cla-sificando cuantas plantas veía. Así que con veintiséis años pu-blicaba su Catálogo de plantas nativas de los Pirineos y del Bajo Languedoc, resultado de sus exploraciones, sin recurrir a citas de segunda mano. 
En ese catálogo atribuye a Esprit Requien, botánico de Aviñón, denominar  escorpión a esta leguminosa: una planta con flores como mariposas ama-rillas y frutos en forma de vaina, terminada en una punta retorcida, como el aguijón del escorpión.
    
Hippocrepis scorpioides


Este juego de reconocimiento entre botánicos se expresa en las actuales taxonomías de plantas con un galimatías de abreviaturas, adjuntas a los nombres empleados internacionalmente. En este caso aparece como (Req. ex Bentham); lo que viene a decir que el segundo describió la planta a la que había puesto ese nombre el primero, Requien, abre-viado Req. para los amigos. 
El esfuerzo imaginativo que supuso poner nombre a cada género y especie de planta es admirable. A ésta, C.Linneo la llamó herradura (hippo–crepis=caballo–calzado) inspirándose en la forma curvada de las vainas de este grupo de leguminosas.





Hippocrepis scorpioides


Esta leguminosa con aspecto de escorpión tiene amplia difusión por aquí. La he visto en El Sasillo, por los carasoles de Bustos, por La Olivona de Aspra, en la ladera de El Castellón, así como junto al Corral del Fraile de Yesa o a la entrada de la Foz en Lumbier. En ningún lugar se dice que haya servido como elemento culinario, así que bien puedo suponer que en tiempos pasados haya tenido utilidad forrajera para alimento del ganado lanar de la zona. 
En el año de las leguminosas, hay que recordar su utilidad alimenticia o forrajera y, particularmente, su aporte a la fijación del nitrógeno al suelo.



Hippocrepis scorpioides






Me ha resultado sorprendente com-probar que esta leguminosa ha sido objeto sólo de escasas investiga-ciones de tipo fitoquímico. Entiendo ahora que esto sea normal en plantas que no han tenido un interés medicinal histórico. En este caso, además, puede influir que tiene una limitada difusión en una pequeña zona entre el Pirineo y el Medite-rráneo. Ya en 1825 el botánico Arnot, compañero de andanzas de Bentham, la localiza y anota en las colinas cercanas a Narbona. Ahora, empero, sólo aparece mencionada en listados de plantas avistadas en ribazos y bordes de autopistas o en blogs, que como éste, reflejan la flora local.





La mariposa agitó las alas, el escorpión enhestó su cola y 
los recuerdos infantiles echaron a volar

Hippocrepis scorpioides

1 comentario:

  1. Mari Ángeles Arina7 de febrero de 2016, 17:24

    ES RECONFORTANTE VER ESTO QUE DURANTE TANTOS AÑOS HA PASADO INADVERTIDO A PESAR DE HABER VIVIDO EN ESE MEDIO.
    Muchas gracias.

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