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viernes, 23 de mayo de 2014

ROSA CANINA

De un capullo se espera una rosa; de una rosa, maldita la cosa

Rosa canina
Rosa canina


El paso por el vado del cascajar debió de ser uno de los lugares utilizados para vadear el Irati. El camino que conducía a él desde El Saso aún se pude apreciar, pero ya no es practicable: la parte baja está cubierta por una rosaleda infranqueable. 
Está visto que las rosas silvestres que lo han ocupado se adaptan bien al clima de esta zona y al suelo de arcillas y margas.
Rosa canina









Es una de las pocas flores que da nombre a la planta, el rosal; lo habitual es que el nombre se dé a la planta entera con sus hojas, ramas, raíces y flores. Además, la forma de los frutos también tiene nombre específico: cinorrodón; el conocido tapaculos o escaramujo, dicho más fino. Bueno pues, cinorrodón en griego viene a ser “rosa canina”, con lo que estamos donde estábamos, en “maldita la cosa”.








Me llama la atención que el color de estas flores sea el blanco, que no se corresponde con lo que entendemos ahora por color rosa. Así pues, rosa es una palabra polisémica, con doble significado: flor y color, que no resultan concurrentes. Por una parte, el origen del nombre de esta flor es remoto y ha pasado por varias lenguas antes de llegar al latín de nuestros sudores: rosa - rosae. Mientras que el color rosa, como rojo desvaído, no interesó hasta mediados del S.XIX, por aquello de distinguir a las niñas de los niños. 
Y aquí la pregunta ¿pero existe el rosa?  
Cinorrodones de Rosa canina



Estas sencillas rosas blancas resultan inodoras, que no inofensivas. Algunos estiman que el nombre de la especie, canina, hace referencia a los colmillos de los canes por la similitud con las espinas de los tallos. Otros, creen que lo de canina es porque servía para tratar la rabia. 
Ante lo incierto de la referencia, prefiero imaginar que nos habla de las estrellas y sus constelaciones: los canes del firmamento, que en nuestro hemisferio ya han aparecido, las miran florecer en mayo y siguen su rumbo estelar en la canícula


Rosa canina


La identificación de esta flor con su nombre se ha mantenido a lo largo de los siglos y los países. No le ha ocurrido lo que a otras, que la multiplicidad de nombres locales ha llevado a aplicarlo a plantas bien distintas. No podía haber error: era la planta empleada con eficacia para tratar la cicatrización de heridas, la diarrea, el escorbuto o como colirio ocular. 





Sin fragancia y sin color, la canina nos puntea las mañanas olorosas de mayo
  
Rosal de Rosa canina

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