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domingo, 27 de abril de 2014

GENISTA HIPANICA

El sol en las flores de las aliagas y el color en el paisaje

Genista hispanica

Genista hispanica


Subía con cuidado el martes por el empinado Paco de la Padul, evitando pisar los canales de agua que corren entre la hierba. En un punto del sendero, las aliagas me salieron al paso, así que me paré a examinarlas y de paso... a tomar aliento. Estas aliagas (otabera en euskera), como sus hermanas las ollagas, son de mírame y no me toques, pero en plan amable: pelosas, flexibles y menos lacerantes... de momento.
Genista hispanica







La aliaga es una planta leguminosa de hábitat hispano. Y, aunque aún ahora es frecuente, debió de ser más abundante cuando las ardillas cruzaban la península saltando de árbol en árbol y era algo más húmeda. Al menos por aquí florece en zonas herbosas, como lo es este paco inclinado hacia el norte y húmedo hasta en verano.



Genista hispanica




La jardinería decorativa coloca aliagas entre las rocallas en zonas luminosas. Este uso decorativo es antiguo si tenemos en cuenta que, según el botánico Joseph Quer, ya en el S.XVIII se plantaba en los Jardines Reales y del Buen Retiro. Pero, dado que para gustos los colores, hay algún paisajista que en repoblaciones prefiere los pardos a los amarillos; aunque espera que se mantenga "la rica composición de especies y cromatismos".

Genista hispanica







Esta especie, amiga del sol, tiene al fuego por enemigo, pero... ¡bah! Parece que, tras los incendios, es una de las plantas que antes se regenera, bien sea a partir de la raíz que no ha sido afectada, o bien, si el fuego ha sido intenso, a través de las semillas. Así, los paisajistas que cuidan del entorno de los monumentos prerrománicos del Naranco en Asturias no han necesitado un gran esfuerzo para mantener vistoso este espléndido paisaje, tras el incendio de hace unos años.
Genista hispanica








Aunque en el texto de J. Quer, se enumeran los usos medicinales populares conocidos en el momento, no es hoy día una planta que aparezca en los catálogos de la medicina alternativa. Sólo hay alguna referencia al empleo mágico de la aliaga en el Alto Aragón. Los tallos espinosos servirían para encender el hogar y estas llamas quizá ahuyentaran a los diablos.





Ramilletes de papillones, mariposas amarillas, 
para amenizar los paseos por los pacos y alcores.

Genista hispanica

viernes, 4 de abril de 2014

PRUNUS SPINOSA

Blanco para mí, amarillo para ellos, un licor rojizo y un cadáver milenario

Prunus spinosa
Prunus spinosa


Uno de los gozos de quienes huyen estos días del mundanal ruïdo es ver florecidas las matas de endrinos y percibir su fragancia. Habrá a quien estas matas de un blanco espléndido puedan parecen uniformes sábanas de pétalos. Sin embargo, a los ocelos de los insectos que perciben la luz ultravioleta les deben resultar de un deslumbrante color amarillo
Pero, ¡cuidado con entrar en competencia con los variados insectos que se nos hayan adelantado, que algunos tienen aguijón! 




Prunus spinosa

Estas flores no emplean su propio polen: requieren la visita de los insectos que les traen el polen de otras plantas. Parece que esta forma de polinización tiene ventajas para la  supervivencia de esta especie, que es resultado de una hibridación exitosa
Y suerte, sin duda, han de necesitar los endrinos para sortear las heladas de la primavera, el ataque de pulgones, orugas o arañas y llenarse de arañones en otoño.


Prunus spinosa



Tengo oído que en casa de mi abuela los trastornos digestivos de los niños se trataban con un vasito de pacharán, licor de endrinas. Sería un tratamiento contundente, propio de los tiempos de palo y tente tieso. El nuestro, sin embargo, fue un tiempo más flexible: tiempo de zapatillazo y kina San Clemente
Con todo, las abuelas no andaban muy descaminadas viendo algunas propuestas homeopáticas que lo toman por elixir.




Prunus spinosa

Dada la amplia difusión del endrino por toda la península, tiene incontables nombres en castellano. Esto mismo ocurre en euskera, donde la mata se toma por otra forma de espino, elorri: unas son elorri zuria, espino albar, y otros son elorri beltza, el endrino. Esta proximidad entre estas las dos plantas se considera en minuciosas investigaciones sobre los componentes químicos de sus frutos, presentados de forma paralela y contrastada. 

Prunus spinosa
Los arañones, que a mí me resultan incomestibles, estaban incluidos en la dieta en tiempos prehistóricos. Y esto se conoce porque sus güitos aparecen en la crónica negra más antigua de la que tengamos noticia en Europa. Ötzi, el asesinado hombre de las nieves suizas, ha conservado en sus entrañas durante cinco milenios las semillas del endrino que había comido antes de quedar yerto en la nieve atravesado por una flecha.

Prunus spinosa




Si la astringencia del arañón no ha sido óbice para hacerlos comestibles, 
sus pinchos no van a impedirme que en otoño les meta mano… 
enguantada, por supuesto.

    
Prunus spinosa